Viernes, 22 Febrero 2019
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Jueves, 31 Enero 2019 11:42

Venciendo la adversidad

Sthefany Orozco sigue luchando para alcanzar sus sueños.

La historia de Sthefany Orozco, es sin duda un reflejo de la lucha que viven cientos de jóvenes en los Estados Unidos. No solo por el hecho de querer tener un mejor estilo de vida, sino porque muchas veces hay situaciones que han querido detener sus sueños. Esta encantadora señorita, es originaria de Guatemala, desde hace mucho tiempo junto a su madre Flavia Navarro llegaron a este país y aunque no ha sido fácil siguen juntas, ayudándose y esforzándose por lograr sus metas.

“De Guatemala tengo recuerdos muy pequeños. Fui a un instituto solo de mujeres, tengo en mi mente las veces que mi papá me llevaba a la escuela, en ocasiones teníamos que levantarnos muy temprano para poder llegar a tiempo, ya que teníamos que caminar alrededor de 25 minutos para llegar al colegio. Fueron momentos muy bonitos los que pase con mi papá”, mencionó Sthefany Orozco, quien comenta ella y su mamá tuvieron que emigrar a los Estados Unidos, ya que el ingresó económico en el hogar no era suficiente para mantenerse.

“Aunque fue difícil llegar a los Estados Unidos y comenzar una nueva vida, creo que no se compara con la tristeza de no estar cerca de las personas que amas, ya que en Guatemala se quedaron mis dos hermanos mayores y mi papá. La vida nos pasó por una de las pruebas mas difíciles. Recuerdo que tenía nueve años de edad, cuando recibimos la llamada de mi familia en Guatemala diciéndonos que mi papá había fallecido, debido a que padecida diabetes. Recuerdo que salí corriendo, no sabía a donde ir, solo corrí por un tiempo sin detenerme pensando que mi mundo se había acabado. Tenía una linda relación con mi papá y esa noticia cambió mi vida completamente. Ya son 10 años desde que el no está y sigo extrañándolo demasiado”, mencionó conmovida la joven guatemalteca, ya que no pudo despedirse de su padre Marco Antonio Orozco.

A pesar de esta etapa tan difícil, Sthefany Orozco y su madre siguen adelante. Actualmente esta joven sigue estudiando. Asiste a la Universidad Estatal de Oklahoma (OSU-OKC), su meta en la vida es ser pediatra o ginecóloga. Además de estudiar, trabaja para pagar sus estudios y ayudar a su madre con los gastos del hogar.

“Desde muy pequeña me gustó ayudarle a mi mamá, recuerdo que vendía juguetes, a los 13 años comencé a ahorrar para mi fiesta de quince años. En fin nunca me quedaba sin hacer nada. A parte de estudiar y trabajar, el deporte siempre me ha fascinado. He practicado gimnasia, voleibol y actualmente pertenezco al equipo de fútbol femenil Club Hidalgo”, añadió la joven.

Sthefany Orozco comentó que, la persona que más admira es a su mamá Flavia Navarro, ya que es un gran ejemplo en su vida. A pesar de todos las situaciones difíciles que han pasado, su madre siempre la aconseja a tomar buenas decisiones, y aunque no ha estado quizás en algunos momentos, como en sus competencias deportivas,  entiende que ha sido porque tiene que trabajar para proveer para su familia.

“Cada día es un reto que tienes que vencer, en momentos será difícil, pero si logras pasar ese obstáculo, no habrá nada que te detenga. Desde muy pequeña he vivido situaciones complicadas, pero siempre trato de dar lo mejor de mi, de enseñarle a otras personas que si se puede, que no tienes que esperar que alguien te ayude para lograr tus objetivos, solo es cuestión de creer en ti”, sentenció Sthefany Orozco.

Publicado en Oklahoma City
Jueves, 04 Mayo 2017 10:08

Un sueño que cumplir

Para Lester Velázquez el seguir estudiando es todo un desafío, el es el primero en su familia en graduarse con honores de preparatoria y continuar una carrera universitaria. Aunque en ocasiones los problemas han sido muy duros este joven estudiante trata de hacerlo a un lado y enfocarse en su educación. La escuela Southeast High School ha sido una parte fundamental para que él continúe con esos ánimos de estudio.

“Me gusta mucho esta escuela, todos me han ayudado mucho. Los maestros siempre nos motivan a hacer varias actividades, como alumnos nos enseñan que no solo salgamos de la escuela y nos la pasemos en nuestra casa, sino que aprovechemos cada momento para hacer otras cosas, como algún deporte, servicio social o formar parte de algún club escolar”, aseguró el alumno.

Lester Velázquez nos comentó que admira mucho a su mamá porque siempre ha podido salir adelante a pesar de los obstáculos que ha tenido que enfrentar, ya que viene de una familia humilde donde la escases era parte de su diario vivir. Aún así salió de Honduras y llegó a los Estados Unidos para sacar a él y a sus hermanos adelante.

“Muchas veces mis actitudes como joven, hacen que no entienda en ocasiones a mi mamá, quizás pelee con ella o no logre estar de acuerdo, pero siempre dentro de mi corazón está el valorar cada una de las cosas que ha hecho por mí, conozco un poco lo que ha vivido y por esa razón trato de dar lo mejor en mi escuela”, mencionó nuestra Estrella Estudiantil de la semana.

Lester quiere estudiar ingeniería en sistemas de computación dice que los primeros dos años irá a Oklahoma City Community College para hacer sus materias básicas y posteriormente a la Universidad de Oklahoma ha realizar su licenciatura en ingeniería y luego su doctorado.

“Una de las cosas que me gustaría decir a las personas que forman parte de la junta directiva de las escuelas públicas de Oklahoma, es que debería de visitar más las escuelas, para que conozcan la vida de los alumnos ya que en ocasiones muchos de ellos solo la comida que tienen aquí en la escuela es la única que comen todo el día y necesitamos que inviertan el dinero en programas que en realidad nos ayuden. A los estudiantes de preparatoria solo quiero decirles que la vida es dura que si quieres algo fácil seguramente es algo malo, si quieres algo bueno te va a costar pero valdrá la pena”, comentó Lester Velázquez.

Publicado en Oklahoma City
Viernes, 10 Marzo 2017 11:11

Sueños sin edad…

Muchos piensan que el soñar tiene un límite de edad y que a partir de ese límite no puedes seguir haciéndolo. Pero para otros el soñar y sobre todo luchar por cumplir los sueños no tiene una edad para lograrlo.

No dejemos nunca de soñar y mucho menos de perseverar para que ese sueño sea una realidad, todos podemos llegar a nuestra meta siempre y cuando tengamos la determinación de hacerlo, si tienes 15 0 80 años, la edad no determinarán los deseos por vivir lo que algún día soñaste.

“Ya no mido mis sueños en función de mi edad. Por medir las cosas según la edad llegué a parajes demasiados áridos para mi sensibilidad, atravesé caminando a toda prisa campos que en los que podía haber recogido frutos de aprendizaje si me hubiese parado.

Llegué a estaciones desiertas dónde aún no había un tren listo para salir. No había nada para mí allí. Por actuar en función de mi edad estuve sumida en un desespero áspero y lineal de acontecimientos que no me apetecían acaba sin ni tan siquiera haberlos vivido, por que no estaba preparada para ello.

Por actuar en función de mi edad, dejé pasar pasiones que creía fortuitas, creyendo que éstas se expanden y se contraen en función de mis deseos futuros. Dejé a medio entender conclusiones que me hubieran servido para la vida eterna, al retirarme de experiencias solo por la culpabilidad de vivir aquello en un tiempo que consideraba equivocado.

Creía que las lecciones vienen por etapas, no por experiencias.

Pero ahora he aprendido que mis sueños no tienen edad, solo deseo.

Tienen deseo de ser alimentados de constancia, gratitud, ilusión y determinación. Ahora no veo lo que toca en el tablero, porque soy consiente de en qué casilla estoy y de soy yo la que tira el dado.

Me da muchas caras, pero cae firme y certero; como los es mi actitud presente respecto al sueño que quiero seguir dirigiéndome.

No tengo miedo de seguir jugando a soñar porque me lo tomo más seria que una obligación impuesta. Mis sueños no tienen edad, sino deseo de ser cumplidos. Algo que no se mide en un carnet de identidad, en un currículum vítae o en una escala de desarrollo normativo. Se miden por las ganas de decirle al resto del mundo que ya no me importa si corresponde a llevarlos a cabo o no en función de mi año de nacimiento. Se mide por la sensación de vació que dejó en mí hacer lo que tocaba sin quererlo y por la angustia de no querer que eso se repita.

Y así, es como te puedes dar cuenta, de que en realidad los sueños no tienen fecha de caducidad. Siempre que tengas las ganas, la pasión el anhelo de lograr verlo realizar, lo podrás hacer. No importa que edad tengas o en que etapa de tu vida te encuentres, siempre podrás hacer que tus sueños, se vuelvan en deseo, un deseo de hacerlos realidad.

Publicado en Opinion

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