Lunes, 25 Junio 2018
BREAKING NEWS
Jueves, 21 Junio 2018 14:14

Amistad

“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, Y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Isaías 11”:6-7

Mi amigo, que disfrute usted y su familia de paz. armonía, compañerismo y amistad. Tener parentesco sanguíneo no basta, mi amigo. Las familias no se consolidan solo genéticamente. Entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre suegros y yernos o nueras, debe existir un vínculo de amistad y amor. Así dispuso Dios las cosas, y, nosotros los seres humanos, no podemos cambiarlas.

Lamentablemente la vida se desarrolla de diferente manera, Hay pleitos, hay enemistades, hay rencores, resentimientos. Hay falta de comprensión entre los esposos, hay un abismo de separación entre padres e hijos. ¿,Por qué todas estas cosas tristes? Por la imperfección del corazón humano, por el exceso de egoísmo. Dios quiere limpiar todo eso y purificar de tal manera nuestro corazón que solo sintamos el amor, la amistad y la armonía de un tiempo cuando todas las fieras de la selva y todas las bestias del campo pierdan su fiereza y su desconfianza. Un tiempo feliz cuando el reino animal por entero viva en perfecta armonía. Y ya ninguno persiga a ninguno y nadie se coma a nadie.

Cuando se contempla la naturaleza con ojos realistas, no con ojos de poeta o soñador, puede verse una lucha contínua, un contínuo batallar por la existencia, en que se comen unos a otros, en que hat terrores de los débiles y rugidos de los fuertes; en que hay garras y dientes que desgarran, colmillos que trasmiten veneno, aguijones que dejan dolorosas heridas, bocas, enormes que devoran.

En los mares, en las selvas, en los desiertos, en los bosques, en las praderas, por dondequiera andan animales, hay un contínuo matar para comer, una continua caza de unos animales por otros. y un contínuo desangrar,ahogar y extinguir. ¡No deja de ser, amigo mío. un espectáculo deprimente.

Pero la Biblia anuncia un día cuando el león y el buey, comerán paja y el lobo y el cordero morarán juntos, porque ambos comerán vegetales. Y si Dios hará con los animales, mucho más lo hará con nosotros los hombres. El pondrá paz, amistad y armonía, si tan solo le rendimos, el corazón.

ORACION: Señor, yo quiero ser instrumento hoy para que el mundo a mi alrededor cambie.

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Jueves, 14 Junio 2018 14:44

Sendas de justicia

¡Caminos! ¡Quién no conoce caminos! Para trasladarnos de un sitio a otro nos valemos de un camino. Los caminos unen a los pueblos entre sí. Ellos se abren paso por las montañas, atraviesan los valles y acortan las distancias. Un camino es una senda. Pero una senda no es solamente un trayecto abierto en la tierra, sino que también una senda es un modo de conducirnos en la vida, es la dirección que cada uno de nosotros lleva en la dimensión de las relaciones con Dios y con los demás seres humanos, la manera como tratamos a los demás; es, en una palabra, toda una filosofía de cómo nos enfrentamos a la vida. Hablar, pues, de sendas, es hablar de normas de conducta.

El antiguo escritor, poético, escribió: “Me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre”. Esta declaración es de suma importancia. Ella nos abre una ventana al interior de David. En la vida hay "sendas de justicia" y también sendas de maldad y perversión. Justicia es algo de lo cual a todos nos gusta hablar y que todos deseamos recibir de los demás. Es evidente que hay varias clases de justicia, pero, en esencia, justicia -o lo justo, mejor dicho‑ es tratar bien a los demás; y en un sentido todavía más hondo, justicia es andar en los caminos de Dios, es obedecer los mandamientos de Dios. Quiere decir hacer el bien y nunca el mal, porque es la voluntad de Dios, que andemos por sendas de justicia. Sin embargo la naturaleza del hombre es de rebeldía, de ingratitud y de injusticia. La Biblia dice que “No hay justo, ni aun uno”, y “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. De modo que de sí mismos, lo hombres no podemos ni queremos andar “por sendas de justicia”.

Este es el milagro estupendo de la Gracia divina. Y lo interesante, mi amigo, es que Dios quiere realizarlo en usted también. El sembrará en su corazón impulsos nuevos y santos. Y lo hará “por amor de su nornbre.”porque Su nombre es glorificado en la obediencia de Sus hijos.

ORACION. Es maravilloso Señor, caminar contigo en la vida. Tú me guías por los senderos más excelentes. ¡Te amo Señor!...­

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Jueves, 10 Mayo 2018 14:50

Siete maravillas del mundo antiguo

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos”. Salmo 19:79.


      Las Pirámides de Cheops, en Egipto; los Jardines Colgantes de Babilonia, en la Mesopotamia; el Coloso de Rodas, en Grecia; el Templo de Diana, en Efeso, Asia Menor; la Estatua de Júpiter Olímpico, el Faro de Alejandría y el Templo de Salomón, son considerados las siete maravillas del mundo antiguo. Fueron todas ellas obra del ingenio y el arte del hombre, y quedaron a través de los siglos como señales de lo que es capaz de hacer el ser humano usando su inteligencia y sus facultades superiores. Joyas de ingeniería o de arte, bien merecen su nombre de maravilla. Pero yo conozco otras maravillas, que son también del mundo antiguo, y que si bien no impresionan al ojo humano, por su grandiosidad o su espectacularidad, sí impresionan al alma por su verdad.

Me refiero amigo, a estas cosas que están escritas en el Salmo 19, y que son cosas del Dios Todopoderoso. Ellas son: la Ley, el Testimonio, los Mandamientos, el Precepto, el Temor de Dios, y los Juicios de Dios. He aquí amigo seis cosas maravillosas que bien creídas y bien aceptadas, convierten al hombre de pecador perdido, en hijo de Dios salvado. En este mundo confuso y problemático, en medio de esta civilización decadente; necesitamos como seres humanos creados a la semejanza de Dios asirnos de algo firme. ¿Y qué mejor asidero, que Dios mismo, Su palabra y Su mensaje? Donde todo se desploma necesitamos algo estable; donde todo se corrompe necesitamos algo incorruptible, donde todo se muere necesitamos algo que vive y permanece para siempre.

Estas cosas, amigo, que no se corrompen, que no se mueren, son Jesucristo y Su Evangelio, Su obra y mensaje eternos. Porque el sacrificio de Cristo en la cruz, hecho una vez para siempre, permanece sólido y estable soportando la marcha de los siglos.

Cualquiera que cree en El, es salvo. Y la Palabra de Cristo, Sus enseñanzas, mandamientos y preceptos hablados, han quedado fijos en el Nuevo Testamento. Y Su Espíritu Santo, eterno, inmortal, invisible y poderoso está aquí hoy como siempre, para dar vida a los que se entregan a Jesús. Y cuando uno se entrega a Jesús, se produce la otra maravilla, la que cierra el Salmo 19: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, ROCA MIA, Y REDENTOR MIO”.

ORACION: ¡Sí! Tú eres Roca mía, y Redentor mío. '' Me maravilla Tu grandeza; la belleza de Tu Palabra y la perfección de Tu salvación “. Gracias Señor...

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Jueves, 12 Abril 2018 14:47

Los hasta cuando del dolor

“¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?¿Hasta cuando esconderás  tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? ... Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación”. Salmo 13:1 2-5.

Hoy quiero hablarles del tiempo. Pero, no del tiempo que hace afuera, o de como ha amanecido hoy. No voy a hablar de la lluvia, o de si hay demasiado sol. Eso lo dejo para los informativos metereológicos o para las buenas comadres que se reunen para hablar... del tiempo precisamente. No, mi amigo, hoy quiero hablar acerca del tiempo que pasa. Especialmente del tiempo que pasa dejando una huella de dolor en corazones sufrientes. Del tiempo que transcurre en pena, tristeza, y frustración. El tiempo que se prolonga sin esperanza y que va clavando espinas en llagas abiertas del alma. Ese tiempo de días siempre nublados y noches pavorosas que hacen exclamar al corazón lleno de congoja, "¿Hasta cuándo, Señor? ¡Hasta cuándo!”.

Precisamente éste salmo comienza con éste clamor de un alma cansada de esperar un alivio que no llega, una aurora que no despunta en la noche del alma, y dice: “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?” Este salmo se adapta perfectamente a aquellos sufrientes, mujeres y hombres que están soportando, ya por largo tiempo, una situación dolorosa, y no hallan alivio o no ven una pronta mejoría de sus males. Pueden ser personas enfermas, que llevan ya semanas y meses en cama, y no ven el día en que puedan levantarse. Pueden ser madres que esperan inútilmente el regreso del hijo o de la hija ingratos, esposas abandonadas por el marido y padre de sus hijos, sumidas en el dolor de la espera.

El salmista estaba pasando por una época de esas. Sus enemigos lo acosan. Sus amigos, le fallan. La fe se le debilita. La esperanza se le esfuma. Entonces da un grito de angustia. ¡HASTA CUANDO, SENOR! Y después de clamar así, viene la reflexión, y en buscar en la oración un alivio. En el versículo tres dice: "Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte”. Cuando se clama a Dios, mi amigo, mi amiga, desde el fondo del pozo, siempre viene una luz desde arriba. Y yo le exhorto a usted, a clamar a Cristo. El está cerca suyo, el tiene buena voluntad para usted, El es todopoderoso, El le ama hasta el punto de haber dado Su sangre por usted. El quiere sacarle de ese pozo de dolor y darle vida abundante. El quiere hacer que su tiempo vuelva a ser un tiempo feliz.

Si usted ora con fe a Cristo, el Señor viviente, podrá repetir las palabras finales del salmista: “Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien”.

 

ORACION: Gracias Señor. Sé que aun cuando no entienda muchas cosas y pase por tribulaciones, a mí también Tu misericordia me hará bien. Yo también confío en Tu misericordia. Sé que Tú me harás bien...

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Jueves, 15 Marzo 2018 14:49

La altivez del ser humano

“El malo, por la altive z de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos ... Levántate oh Jehová Dios, alza tu mano; no te olvides de los pobres ... El deseo de los humildes, oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído”. Salmo 10: 4,12, 17

Son sólo cinco palabras, pero ellas llenaron las ilusiones de miles de hombres inteligentes de Europa, y despertaron rosadas esperanzas para la humanidad. Son las palabras claves del Iluminismo, ese gran movimiento intellectual y filosófico del Renacimiento: razón, naturaleza, felicidad, progreso y libertad. Ellos creyeron que la sola razón del hombre, investigando la naturaleza, descubriría todas las cosas necesarias para asegurar la felicidad, el progreso y la libertad del ser humano. Llevados de su orgullo, aquellos pensadores, discípulos de Voltaire, se desentendieron de Dios, y le dijeron: “Déjanos solos. Tú ya no tienes nada que hacer en la tierra. Nosotros vamos a arreglar todas las cosas”.

El resultado de esta actitud ha sido, la desesperación, el caos, la violencia y la ruina moral. La sola razón del hombre, desligada de Dios, no ha servido nara nada como no sea para hundir a la humanidad en la incredulidad.

El Salmo 10 estudia los problemas de la mente y del corazón humano y dice: “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos”. No quiero decir que Voltaire, Condorcet, Russeau, eran hombres malos. Posiblemente eran bien intencionados y deseaban lo mejor. Su error consistió en la altivez de su rostro, y embriagados de su saber, se dejaron arrastrar por su inteligencia. Vivieron en una época cuando la iglesia y la religión estaban corrompidas, es cierto, y eso contribuyó a su escepticismo, pero también es cierto que la altivez del individuo humano lo conduce, si no se humilla, a desentenderse   de Dios.

Volvamos a mirar las palabras de este salmo, para llegar a “la altivez del rostro” no se necesita tampoco ser un filósofo. Cualquier hombre de la calle, que se cree fuerte, y suficiente de sí mismo, se olvida de Dios, y lo echa de sus pensamientos. Nunca se acerca al templo para escuchar la predicación, ni lee la Biblia, en busca de luz y verdad. Nunca se arrodilla para suplicar la bendición de Dios, y reconocer que es pecador y si le hablan de arrepentirse, se burla o se enoja.

¿Cuál es el resultado final de esta actitud personal? Lo mismo   la desesperación, el caos mental, la violencia y la ruina personal. ¡Cómo necesitamos arrepentirnos de todo corazón, y decirle a Cristo, Señor, perdona mi orgullo, te necesito!

ORACION: Señor, Dios grande y altísimo, te ruego perdones mi orgullo y mi vanidad. Por favor, Señor, ayúdame a desechar toda altivez. Enséñame a vivir una vida sencilla con mi prójimo, con todos los seres humanos, y contigo Señor...

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Jueves, 08 Marzo 2018 15:50

Dios juzga a las naciones

“Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas... Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pié ... Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.   Salmo :1,15,19,20.

Quizás el problema más angustioso que afrontan las naciones del mundo hoy, es cómo poner paz y armonía entre todas ellas, nuestro mundo está en una situación de caos. El mundo capitalista, el mundo comunista y el tercer mundo se debaten en la incertidumbre y la confusión. ¿Quién tiene la fórmula conciliadora? ¿Dónde está el hombre, o dónde el sistema de gobierno, que ponga en armonía a esos tres mundos? Difícil es decirlo. Este siglo veinte ha sido testigo de dos guerras mundiales, del desplome de varios imperios, del surgimiento del más formidable sistema revolucionario, y del más fantástico progreso científico, que ha puesto hombres a caminar en la luna. Sin embargo, el espectáculo general del mundo es de injusticia, resentimiento, violencia e insatisfacción por doquier.

La Biblia trata el problema político del mundo desde muchos milenios atrás. En éste salmo leemos éstas palabras: “Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pié. Aquí el salmista nos dice que los problemas que sufren las naciones modernas son efecto de sus mismos errores, de sus mismos egoísmos y codicias. Es que el hombre, amigo mío, no ha sabido usar el derecho que Dios le dió de gobernarse a sí mismo. En lugar de distribuir las riquezas que produce el suelo en forma justa, algunos amontonaron riquezas, y otros quedaron pobres y hambrientos.

El hombre ha ensayado toda clase de gobiernos. Ninguno ha traído justicia. Ha inventado teorías, filosofías y religiones, sin lograr unir a los seres humanos y solucionar sus problemas. Hoy en día, a pesar de tanto progreso de la ciencia, de tanta educación, de tanto arte, de tanto poderío industrial y fuerza militar, a pesar de todo, en el mundo hay hambre, pobreza, enfermedad, ignorancia, injusticia y desesperación. ¿Qué es lo que tendrían que hacer todas las naciones del mundo? ¡Volverse a Dios! ¡Humillarse ante Cristo, pedirle Su ayuda! El Salmo 9 termina con éstas palabras: “Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.

Cuando el hombre reconoce que es sólo eso, un hombre necesitado de perdón y salvación, porque no es más que un pobre ser hundido en pecado, entonces puede buscar a Cristo, y de rodillas ante El, hallar la solución a sus hondos y dramáticos   problemas.

ORACION. Señor ¡te amo! Tú que has traído paz a mi vida, interviene en las naciones de la tierra. Queremos ver Tu santidad en las naciones del mundo. Oh Señor, queremos tus hijos vivir de tal manera, como para que las naciones se vuelvan a Ti...

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Jueves, 08 Febrero 2018 18:36

Canciones de la mañana

“Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”. Salmo 5:13

Tratemos hoy, amigo mío, de describir el típico despertar del hombre moderno. Por hombre moderno quiero definir al hombre de nuestras ciudades. Al típico oficinista, al profesional que atiende su consultorio, al jefe de empleados, al hombre de gobierno, al profesor universitario, al comerciante, al agente de ventas que cada mañana tiene que salir para enfrentarse a sus colegas y competir con ellos como gladiador en las arenas del Coliseo.

Primero, al ser despertado por el despertador implacable, después de pasar una mala noche, el hombre masculla una imprecación. ¡Ahora que había podido conciliar el sueño, tiene que sonar este despertador! El hombre se encamina al baño para bañarse y afeitarse. el agua caliente no funciona y la hojita de afeitar es vieja. El hombre protesta y maldice.

Tercero, la señora le sirve el desayuno pero las tostadas se han quemado, los huevos están fríos, los chicos gritan, y la suegra, que tampoco ha podido dormir bien, masculla entre dientes. El sigue con sus canciones de protesta. Protesta contra el matrimonio, la paternidad, el tiempo, la política, y contra los competidores. Termina el desayuno, da un beso rápido a la señora y sale. No es extraño que éste buen ciudadano tenga los nervios alterados.

Pues mi amigo, para este hombre moderno que canta tales canciones en la mañana, la Biblia tiene algunas palabras. El Salmo 5 dice: “Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”. Es en la mañana, cuando comienza un nuevo día de trabajo, de lucha y de fatiga, cuando tenemos que presentarnos ante Dios, fuente de toda vida, toda salvación y toda justicia, cuando más necesitamos elevar nuestro corazón a Dios, y meditar en El, para pedirle las fuerzas necesarias no solo para enfrentar la vida, si no mucho más para obrar justicia, bondad y verdad con todos nuestros semejantes.

Tenemos que hacer de Jesucristo, el amigo y confidente de cada día. Tenemos que sentarnos a sus pies, aunque sean quince minutos diarios, para escuchar de El las palabras de vida, que nos libren de nuestras debilidades y nos eleven por encima de nuestras miserias. Si de mañana temprano nos encontramos con Cristo, no nos encontraremos con satanás durante el día.

ORACION: Gracias Señor, porque tu, favor me rodea como un escudo. Te alabo Señor. Mi confianza en Ti, me llena de alegría. Enséñame más y, más a esperar, a depender y a confiar en Ti...

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Jueves, 25 Enero 2018 15:16

¡Quién pudiera dormir!

“¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levant mi cabeza... Yo me acosté y dormí y desperté, porque Jehová me sustentaba”.   Salmo 3.13,5

Una de las ventas más fabulosas de la vida comercial moderna, es la de los sedantes para dormir. Si se pusieran una tras otra las pildoritas que cada año se venden en todas las farmacias del mundo para proporcionar un poco de dulce sueño a los hombres y mujeres atribulados, podría formarse una cadena que llegase hasta la luna. Si se amontonasen una sobre otra, como granitos de arena, formarían una montaña grande como el Everest o el Aconcagua. Millones de personas, tomando millones de sedantes, y perdiendo al mismo tiempo millones de horas del sueño dulce y reparador.

Pareciera que el hombre moderno, a causa de sus muchos errores y desaciertos, estuviera asesinando su propio sueño. Un vaso de agua en la noche; tres, o cuatro, cinco o más pastillas para dormir; una cabeza caliente que se recuesta en la almohada... y una vigilia que empieza y un sueño que no llega. Esta parece ser la historia diaria y nocturna de millones. ¿Por qué no llega el sueño? La Biblia nos habla del sueño. En Eclesiastés dice: “Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no lo deja dormir la abundancia”.Y en el Salmo 3 encontramos también referencias al dormir, al sueño dulce y reparador que es el “sueño” de millones.

El Salmo comienza con una exclamación: “¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!” Una exclamación del rey David, que vivió mil años antes de Cristo, pero que puede hacer cualquier gobernante, cualquier hombre de negocios de nuestro tiempo, dos mil años después de Cristo. “¡Cuánto se han multiplicado mis adversarios!” Adversarios políticos, comerciales, artísticos, adversarios de toda clase, crueles e implacables, que están atentos al menor traspié, al menor resbalón que demos o error que cometamos para derribarnos y quedarse con nuestro puesto.

Pero sigamos leyendo, el salmista encuentra la solución a sus angustias. Dice más abajo como expresión de fe: “Más tú, Jehová. eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza”. El salmista comienza a confiar en Dios. Lo acepta como el escudo fiel que lo defiende. Se entrega a Dios; lo llama y ruega por su ayuda. Entonces Dios le responde. Dios le da Su mano desde el cielo y lo socorre. ¡Lo libra de sus enemigos! Y el salmista testifica inmediatamente: “Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba”.

Amigo o amiga, la bendición de un sueño dulce y una completa vida de paz es para usted, clame a Cristo de todo corazón.

ORACION: Dios mío, mi corazón está lleno de alabanza. Eres mi Señor y mi Rey. Mi escudo y mi fortaleza. Gracias Señor, porque en Ti, puedo estar confiado...

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Jueves, 28 Diciembre 2017 16:04

Arrestado

“Volvió pues,a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús el nazareno. Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos; para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno”. Juan 18:7‑9

Era una noche serena y fría, mi amigo. Noche de principios de primavera. Noche de un invierno rezagado, que no quiere abandonar todavía los montes, y los huertos y las calles inhóspitas.

Jesús está en el huerto de los Olivos. Ora. Se acercó a la hora trágica. La sombra de la Cruz ya extiende sus brazos sobre el Maestro de Galilea. Jesús ora. Los discípulos, cansados, agotados, con una indecisa sensación de angustia, duermen, Pronto el benéfico sueño huirá de sus ojos por largo tiempo.

Una turba de soldados se acerca por entre los olivos verdinegros. Traen antorchas y armas. Un traidor camina entre ellos. De pronto, descubren a Jesús y dan la voz de alto. Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: “¿Aquién buscáis?” Los soldados respondieron: a “Jesús Nazareno”. Y el Señor con absoluta calma, como quien es el dueño de la situación, les dice serenamente, YO SOY.

Perseguido y acusado falsamente por sus enemigos, cumpliendo un destino trazado para él desde la fundación del mundo, sabiendo El que todas cosas que están escritas acerca de El, deben tener forzoso cumplimiento se deja

arrestar tranquilamente, sin resistencia. El vino al mundo con misión, y ha de cumplir esa misión hasta el fin.

Pero con todo, les hace por segunda vez la pregunta. “¿A quién buscáis?”. “A Jesús Nazareno”, ‑vuelven a decirle. “Si me buscáis a mí –dice Jesús‑ dejad ir a éstos”. Noble como solo El lo ha sido, se deja arrestar sin reproches para dejar en libertad a sus amigos. Este es el arresto de Jesús. Un arresto como el de cualquier malhechor. Una emboscada al amparo de las sombras, un entregador que actúa, y luego el arresto del inculpado, las esposas que aprietan las muñecas, las ataduras avergonzantes y el empujón para hacer caminar al preso.

Un arresto como miles de otros. Solo que esta vez, ¡solo por esta vez! ,el arrestado es super inocente, y los arrestadores super culpables. Eso fue, mi amigo, lo que los hombres hicieron primeramente con Cristo, cuando ya el drama del Calvario era inminente: lo arrestaron. Y eran todo lo que podían hacer con El. Poco después Jesús rompería todas las cadenas, aún las de la muerte. para constituirse en el más grande libertador espiritual de todos los tiempos.

ORACION: ¡Gloria a Ti, Señor! Por Tu muerte, me hiciste libre a mí..

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Jueves, 16 Noviembre 2017 17:03

Vaticinio de la Cruz

Mi amigo y amiga, que Dios le dé salud y felicidad. Hoy quiero hablar de tres camellos. Tres camellos que partieron de oriente y tomaron rumbo oeste. Tres camellos que siguieron la ruta de Abraham, el patriarca, describiendo sobre las tierras del Irán, del Irák, de Líbano y Transjordania, un gran arco hasta entrar en la tierra sagrada. La tierra de Israel, y que, la tradición, llevaban sobre sus lomos a tres magos de oriente, hombres sabios en su tierra, estudiosos de la profecía. Ellos sabían que algún día, según una profecía muy antigua, habría de aparecer una brillante estrella en los cielos, y que esa estrella marcaría el tiempo y el lugar del nacimiento del gran rey de los judíos.

Y guiados por la estrella, los magos, montados en sus camellos, verdaderos “reyes de la fatiga”, cruzaron todos los kilómetros necesarios para llegar desde oriente hasta Belén. Y allí, en una sencilla casa de vecindad, hallaron a María, a José, y al Niño Jesús. Y entonces, “abriendo sus tesoros”, le ofrecieron dones: oro, incienso y MIRRA.

También amigo, quiero hablarle acerca de la sombra de la Cruz. Cuando analizamos la vida de Jesucristo tal como está dada en los cuatro evangelios, vemos que desde un principio su existencia estuvo señalada por la sombra de la Cruz. Porque El vino del cielo a vivir entre los hombres, con una sola misión y propósito: ser crucificado, para que su muerte en Cruz sea la redención de todos los seres humanos.

Cuando los sabios de oriente, supieron que había nacido ese Rey judío poderoso que traería salvación al mundo, hicieron el largo viaje para ofrecerle oro, incienso y mirra. Ahora bien, ¿para qué sirve el oro? Sirve para riqueza, para gloria y para hacer coronas de rey. No hay ninguna sombra de crucifixión en el oro. ¿Para qué sirve el incienso? Para alabanza y adoración. Se quema incienso a quien se quiere alabar y adorar, a quien se quiere dar reverencia por su cargo o su misión. Pero, ¿para qué sirve la mirra?

La mirra es una sustancia aromática que se saca de arbustos del desierto. para dos cosas: una para embalsamar cadáveres, y otra, como soporífero para calmar Dolores intensos. Y en esta mirra que los sabios ofrecen a Jesús tenemos ya un vaticinio de su cruz. Precisamente, cuando Jesús estuvo en la agonía de la cruz, los soldados romanos le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero, él no quiso beberlo. Jesús vino con una misión: morir en Cruz para que usted y yo, podamos ahora recibir redención y vida eterna.

ORACION: Me asombra Tu misión. Desde el principio todo indicaba que ibas hacia la Cruz. ¡Muchas gracias, Señor!...

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