Viernes, 22 Marzo 2019
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“Amor por mi gente”

María Arroyo siempre dispuesta a servir al prójimo.

Quien conoce a María C. Arroyo, sabe que es una mujer que siempre tendrá la disposición de servir a las personas, independientemente de la necesidad que estas presenten, ya sea a través de su servicio en la iglesia, organizaciones o comunidad, esta simpática boricua tiene un gran espíritu de servicio.

Oriunda de Mayagüez, Puerto Rico, la señora Arroyo llegó a la ciudad de Oklahoma en el año 1983 con la ilusión de comenzar una nueva vida, buscar oportunidad de trabajo, pero sobre todo ayudar a las familias hispanas, las cuales en aquel tiempo no contaban con el apoyo que hoy en día se tiene.

“El cambio siempre es difícil, más cuando dejas a tu familia… pero era una decisión que tenía que realizar. Mi pasión siempre ha sido trabajar con la comunidad. Todos los trabajos que he tenido tienen que ver con apoyo a las familias. Recuerdo que, mi primer trabajo fue como asistente de maestra en la escuela primaria Wheeler, después trabajé para el Centro Hispano, con la señora Rosa Quiroga-King, quien era mi directora y ayudábamos a la comunidad a través de diversos servicios como programas para jóvenes, empleo, legales, etc., posteriormente trabajé en el Departamento de Servicios Humanos por un periodo de 16 años, así que, mis primeros trabajos siempre fueron en el Distrito Histórico Capitol Hill”, señaló la señora Arroyo, quien además trabajó para el Departamento de Salud del Condado de Oklahoma City, Variety Care y actualmente forma parte de Smart Star Central Oklahoma como coordinadora bilingüe del programa Early Birds.

“Creo que, Dios siempre me ha puesto donde quiere que yo sirva. En ocasiones como migrantes pasa por nuestra mente el porqué estamos en un país que no es el nuestro, pero en algún momento de nuestras vidas entenderemos el propósito por el cual llegamos a los Estados Unidos o el trabajo que desempeñamos. Creo que, no es casualidad que haya tenido trabajos donde pueda compartir con mi gente, ya que es algo que disfruto, que está en mi sangre y algo que mis padres me enseñaron”, señaló.
María Arroyo manifestó sentirse contenta por el crecimiento de la comunidad hispana no solamente en los Estados Unidos sino también en Oklahoma City, puesto que actualmente la mayoría de las organizaciones cuentan con personal bilingüe y de esa manera las familias pueden tener la información y ayuda en su idioma.

“La comunidad aunque en muchas ocasiones no ha estado unida y es una lucha que todavía tenemos, siempre habrá personas que tendrán esa pasión por ayudar al prójimo y eso me da aliento para seguir adelante y ver como más personas se unen para lograr cosas positivas. Creo que, nos hemos dado cuenta que sí podemos, que tenemos la educación, la pasión y el conocimiento para tener voz en cualquier aspecto, llámese social, educativo o político”, añadió la señora Arroyo, quien incentiva a las personas a nunca dejar de creer en sus habilidades, desafiarse a ir más allá de sus expectativas, y sobre todo buscar la unión y el apoyo entre todos.

“Debemos entender que, Dios no nos creó para ser egoístas y pensar solo en nuestro propio bien, sino para ayudar y amar al prójimo. Quizás muchas veces creemos que no podemos hacerlo porque no estudiamos o no sabemos tal cosa, pero, ser voluntario en algún lugar o simplemente darle la mano a alguien y ayudarlo a cruzar la calle, eso es un servicio. Las cosas sencillas te llevarán a ser cosas mayores. Especialmente necesitamos no perder nuestra humildad y ayudar a las personas que al igual que nosotros llegan a un país desconocido y tienen que adaptarse, y posiblemente tú, puedas ser el apoyo que esas familias necesitan y motivarlos a no rendirse”, sentenció la señora María Arroyo.

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