Miércoles, 26 Febrero 2020
BREAKING NEWS
Viernes, 22 Noviembre 2019 08:36

Reconoce y aprende

Cuántas personas viven enojadas consigo mismas porque se equivocaron y tomaron una mala decisión en algún momento de su vida. Así, en lugar de salir de ese sentimiento de culpa o enojo, se aferran más y pierden la oportunidad para reparar y continuar.

Vivir recordando los errores cometidos solo conduce a tener una vida llena de amargura y resentimientos y el dolor no deja soltar el enojo, por lo que el corazón se endurece al punto que deja de creer que puede componer y sanar cualquier lo que se daño.

A veces queremos solucionar nuestro error, tratando de buscar culpables, en lugar de enfrentarnos a nuestra realidad y aceptar que muchas veces, es más fácil decir “yo estoy bien”, “no necesito que nadie me juzgue” a decir: “creo que me equivoque” o “lo siento”.

Si te equivocaste es importante reconocer el error. Sin ciencia y sin orgullo, aceptar el hecho tal cual como es, como un error. No se le justifica, ni se le da muchas explicaciones. Al error se le asume, se le confronta y se busca lo que se pueda salvar.

Estar consciente de las consecuencias y del daño que se ha causado y ser humilde para saber que por más incómoda que sea la situación, hay que saber disculparse y buscar una buena solución.

Tú no eres los errores que haces, eres mucho más que eso. No tienes por qué cargar a tus errores ni por qué juzgarte en base a lo que hiciste. Tú tienes la posibilidad de arreglar (casi) cualquier situación que has dañado. Los errores son grandes maestros si aprendes a escucharlos.

El problema más grande que hay es que muchas personas tienen tanto miedo a enfrentar el error que hicieron que cuando se equivocan, piensan que han hecho algo impresionantemente mal, que han fracasado y que lo han arruinado todo. Sin darse cuenta que una equivocación es solo una equivocación. Cuando esta se reconoce rápidamente, se le puede editar haciendo ajustes necesarios para continuar lo que se tenga que corregir.

Los errores son necesarios y nadie se salva de estos, la cuestión como todo, es la actitud con la que se enfrentan y se superan.

No se trata de justificar malas decisiones, ni las equivocaciones mayores que pueden llegar a crear consecuencias irreparables. En la mayoría de los casos, se puede decir que los grandes errores y los problemas que parece no tienen arreglo, se iniciaron un una pequeña e insignificante equivocación que se descuidó y se convirtió en un resentimiento mayor.

No vayas por la vía fácil de alejarte de tus errores, siempre es mejor enfrentarlos, reconocerlos y luchar por solucionar el daño que hiciste. Además, nunca es tarde para aprender de nuestros errores y convertirlos en una oportunidad.

Publicado en Opinion
Viernes, 15 Noviembre 2019 09:03

Las caídas enseñan

Cuando una persona llega a la cúspide, muchas veces envidiamos lo que tiene sin pensar en lo que tuvo que pasar para poder llegar a ese momento. La mayoría de las personas desean el éxito, pero no quiere pasar la prueba y nadie llega a ser exitoso sin pasar momentos que lo pondrán a prueba.

El éxito siempre se inicia con el deseo auténtico para triunfar y ese deseo se encuentra dentro de cada uno. Nadie puede inspirar o motivar suficiente para que uno tenga el valor de actuar y hacer lo posible para lograr sus objetivos, si uno no lo desea. Cuando las personas pueden alinear sus pensamientos con sus sentimientos tienen una posibilidad mayor para poder triunfar.

El secreto para esto radica en poder enfocar las ideas que tiene la mente y callar los miedos que solo hacen ruido y no dejan prosperar. Para que el corazón reconozca sinceramente lo que quiere, lo que le gusta y lo que de verdad lo haría feliz. Los triunfadores no nacen, se hacen. Son el tipo de personas que se caen siete veces o más y aprenden a levantar.

Cada caída les enseña un nuevo ángulo, les abre su perspectiva y además aprenden a descubrir una manera para superar cualquiera que sea su condición, sin reproches ni resentimiento. Son gentes que no se dan por vencida fácilmente. Tienen objetivos claros y sus acciones están impregnadas con determinación, esfuerzo y dedicación.

Pensar como triunfador implica desarrollar un compromiso a largo plazo uno mismo y con la vida. Es tener la responsabilidad más grande que la duda o el miedo. El compromiso genera carácter y ese carácter determina el avance que darás en tu próxima meta.

Ser una persona triunfadora no siempre quiere decir que se vive en una mansión millonaria, tampoco quiere decir que se trata de ser el individuo más famoso o más prestigiado de la comunidad. Para ser un triunfador se tiene que tener confianza en uno mismo, fe en que la vida es buena y abundante, pero sobre todo se tiene que sentir gratitud y satisfacción por todo lo que se tiene y se ha logrado.

A pesar de que toda persona tiene la potencialidad para triunfar, hay ocasiones que el triunfo se esfuma y se va de las manos. Muchas veces el resistir es más importante que el avanzar.

Pareciera que triunfar es solo una condición para los demás. Pero no es así. Toda persona que quiere triunfar puede, aun cuando esta persona se sienta derrotada y pudiera haber olvidado como desarrollar su potencial y volver a tener la fe que se perdió para volver a luchar.

Afortunadamente, aunque no lo crean, la vida se encarga de volver a regalar nuevas oportunidades para poder triunfar. Así que, aunque te sientas que has caído y no puedes continuar. Levántate y camina, no permitas que el presente sea más fuerte que el futuro que realmente te espera. Aprovecha tus errores y lograrás el éxito.

Publicado en Opinion
Jueves, 07 Noviembre 2019 12:04

Tu vida puede cambiar

Muchas veces las situaciones de la vida producen cambios que ni siquiera esperamos. Cambios en nuestra actitud, en la forma en que vemos el presente y/o en las decisiones que haremos para nuestro futuro.

Pero, para que las cosas cambien en tu vida tienes que cambiar tu forma de pensar. Cuando modificas la forma como recibes la información, transformas tus reacciones ante lo que sucede. Este proceso se inicia dentro de uno mismo, aceptando las debilidades, confrontando los miedos y luchando contra las creencias que limitan o paralizan.

En corto, hay que redirigir los pensamientos y cambiar la forma de pensar para poder avanzar y vivir mejor. Desafortunadamente no es tan fácil cambiar y obtener los resultados deseados.

No hay remedios inmediatos y el camino requiere mucho valor, flexibilidad, compasión propia y sobre todo determinación para poder cambiar la forma de pensar. Para cambiar los pensamientos hay que entrar a ese temido cuarto obscuro que es tu mente y confrontar tus ideas que solo te han limitado.

Esto es un reto que no muchos están dispuestos hacer y que algunos, no saben que es posible. Esa lucha con uno mismo, tan difícil e incómoda, es precisamente la batalla que libera y permite el cambio y la superación personal. La vida es buena. Toda persona merece ser feliz. Todos tienen la posibilidad de encontrar y crear oportunidades para vivir mejor. No importa si la vida es injusta, ni siquiera te concierne cuánto tienen o como se ven los demás.

Tú tienes la fortaleza dentro de ti para dejar de conformarte con lo que tienes y cambiar tus resultados. Tú puedes encontrar nuevas ideas reemplazando lo que hasta ahora no te ha ayudado a vivir en paz y armonía. Busca la bondad en las personas, hasta en las que te caen mal. Reconoce que tú y solo tú puede tomar la decisión para planear tu vida. No dejes que el destino te imponga el camino. No busques culpables de lo que te sucede, más bien cambia la perspectiva de lo que te está sucediendo y aprovecha la situación para realizar un cambio positivo en tu vida.

Cuando comienzas a cambiar las verdades que rigen tus creencias y te enfocas en crear oportunidades, cuando aceptas que la vida es buena y tienes el derecho de ser feliz, tus pensamientos se convierten en realidades. Tu mente busca el equilibro, la salud emotiva y el éxito será tuyo. Recuerda nadie te debe nada. Tú tienes lo que tú haces por ti. Resetea tu mente, aprende a pensar positivo y deja de ser víctima del mundo que tú solo te has creado.

Publicado en Opinion
Jueves, 31 Octubre 2019 10:07

Aprender a quererse y respetarse

En octubre diversas organizaciones se unen al mes de la concientización sobre la Violencia Doméstica, una problemática que afecta a mujeres, hombres y niños. Como muchos sabemos, existen muchas maneras de sufrir esta situación, ya sea física, psicológica, sexual, verbal, simbólica, etc.

En esta ocasión queremos hablar del abuso verbal, el cual es uno de las más comunes actualmente y que se experimenta en diversos ámbitos sociales. 

Vivir con abuso verbal es un problema muy común y difícil de tratar. Cuando se vive en un ambiente agresivo, uno tristemente cree, que esa es la única manera de vivir. Las personas que lastiman, generalmente son los seres cercanos familia, amigos, vecinos o colegas de trabajo (jefes, superiores, etc.) porque sienten que tienen el derecho de decir lo que creen es necesario insisten que "te quieren o te dicen las cosas por tu bien". Cuando una persona se siente criticada constantemente, se acostumbra a escuchar un lenguaje rudo, injusto y tóxico.

Con el pasar del tiempo hasta hace suyo aquello que escucha. Esas falsas creencias, impactan profundamente el alma, causando dolor, miedo y una frustración terrible.

Parecería que el abusador disfruta su forma de ser, que su manera de ver la vida es la correcta. No reconoce que su comportamiento agresivo causa dolor. Utiliza justificaciones y se auto convence de que la otra persona no sabe, no entiende, necesita ayuda, es él, el único que tiene la razón. En una situación de abuso emotivo no se trata de encontrar quién es el culpable para castigarlo, ya que lo único que se logra es perpetuar el círculo agresivo, que solo busca poder para imponerse.

Para sanar y dejar de sufrir por humillaciones irracionales, es necesario reconocer que nadie te puede lastimar si tú no lo permites. Hay que saber que hay diversos puntos de vista, los cuales pueden ser interesantes y diferentes al propio. Los gritos y las humillaciones son un reflejo de las carencias del otro, nunca son un problema propio.

La persona que se siente humillada y lastimada debe separar el tono de voz del mensaje y la persona del mensaje que se escucha. Reconocer el valor, si lo hay, y desechar todo lo innecesario. Tener amor propio y dignidad, no es un camino fácil cuando se vive en un ambiente hostil, pero es la mejor opción para vivir sanamente.

La agresión verbal y el abuso emotivo, crean heridas profundas, imponen palabras crueles, creencias irracionales que crean miedo, inseguridad y dolor. Aprender a quererse y respetarse es una responsabilidad y una obligación necesaria. Nadie tiene el derecho de lastimar.

Publicado en Opinion
Jueves, 10 Octubre 2019 11:12

Aceptar errores y ser humilde

Cuántas personas viven enojadas consigo mismas porque se equivocaron y tomaron una mala decisión en algún momento de su vida. Ahora se castigan o simplemente juzgan y critican a todas las personas para reafirmar que ellos no son los únicos que cometieron el mismo error.

Vivir recordando los errores cometidos solo conduce a tener una vida llena de amargura y resentimientos y el dolor no deja soltar el enojo, por lo que el corazón se endurece al punto que deja de creer que puede componer y sanar cualquier situación que se dañó. Si te equivocaste es importante reconocer el error. Sin ciencia y sin orgullo, aceptar el hecho tal cual como es, como un error. No se le justifica, ni se le da muchas explicaciones. Al error se le asume, se le confronta y se busca lo que se pueda salvar.

Todo el tiempo estamos expuestos a cometer errores, ya sea en el área laboral, escuela o quizás en la familia. Las decisiones no siempre serán fáciles y en ocasiones nos llevarán a equivocarnos. Sin embargo, debemos a aprender a enfrentar las consecuencias y ser humildes para aprender y corregir. 

Estar consciente de las consecuencias y del daño que se ha causado y ser humilde para saber que por más incómoda que sea la situación, hay que saber disculparse y buscar una buena solución. Tú no eres los errores que haces, eres mucho más que eso. No tienes por qué cargar a tus errores ni por qué juzgarte en base a lo que hiciste.

Tú tienes la posibilidad de arreglar (casi) cualquier situación que has dañado. Los errores son grandes maestros si aprendes a escucharlos. El problema más grande que hay es que muchas personas tienen tanto miedo a enfrentar el error que hicieron que cuando se equivocan, piensan que han hecho algo impresionantemente mal, que han fracasado y que lo han arruinado todo. Sin darse cuenta que una equivocación es solo una equivocación. Cuando esta se reconoce rápidamente, se le puede editar haciendo ajustes necesarios para continuar lo que se tenga que corregir. 

Los errores son necesarios y nadie se salva de estos, la cuestión como todo, es la actitud con la que se enfrentan y se superan. Por tal motivo, no debemos permitir que los errores determinen nuestro futuro, más bien tratar de que, estos nos ayuden a ser mejores.

No se trata de justificar malas decisiones, ni las equivocaciones mayores que pueden llegar a crear consecuencias irreparables. En la mayoría de los casos, se puede decir que los grandes errores y los problemas que parecen no tener arreglo, se iniciaron en una pequeña e insignificante equivocación que se descuidó y se convirtió en un resentimiento mayor.

Publicado en Opinion
Jueves, 03 Octubre 2019 12:54

Paz Interior

La mayoría de las personas, tienen como meta alcanzar la estabilidad económica o inclusive obtener todo aquello que han anhelado desde que eran niños. Sin embargo, muchas veces, se nos olvida buscar la tranquilidad y la felicidad en nuestras vidas y sobretodo la de nuestra familia. Ya que, en ocasiones las cosas materiales nos apartan de disfrutar a aquellos que nos rodean

Por ejemplo, dormir tranquilo se ha convertido en un reto, imposible para muchos. A la mayoría de las personas se les ha olvidado que la tranquilidad emocional y la felicidad son importantes para la salud y sobre todo, son trabajo y una responsabilidad personal.

Lejos de tomar medicamentos, buscar múltiples tratamientos para encontrar la paz y recuperar el sueño, es vital aprender a relajar la mente, dejar fluir la vida y deshacerse de los pensamientos negativos que nutren de angustia y crean conflictos internos.

Uno de los placeres más grandes que hay es tener paz mental. No tenerla, crea una vida de torturas. Todos los logros y gustos que puedas tener solamente son valiosos cuando se tiene la posibilidad de disfrutarlos y eso viene cuando se vive con armonía y tranquilidad emocional.

Una de las razones comunes que quitan el sueño, son las expectativas que tenemos de cómo debería de ser la vida. Estas esperanzas se convierten en exigencias, las cuales se transforman en berrinches. Si no son como uno desea, entonces todo está mal.

Otra razón, es el miedo por lo que puede suceder, o el sufrimiento por lo que pasó y no se puede hacer nada al respecto. Estos eventos están fuera del control personal y sin embargo, el pensar continuamente en ellos crea angustia, dolor y preocupación. Existe otra razón más: la lucha con los pensamientos propios.

El querer dormir en paz y no poder encontrar pensamientos calmados. Tener malas ideas, ideas que contraponen la responsabilidad personal, el ponerse en una posición de víctima donde la persona se quita el poder ante todo lo que puede hacer, ideas que contradicen los deseos, ideas que confunden a la mente. 

Por ejemplo, pensar: ¿Por qué no consigo trabajo, si busco por todas partes? ¿Por qué no tengo novia, si soy tan buena persona? ¿Por qué no consigo los resultados que busco si hago todo lo que me dicen? Lo que parece una simple pregunta, en realidad es una afirmación negativa y el énfasis se encuentra en lo que no se tiene. Por lo que la mente escucha la parte negativa, la perpetua y entra en conflicto con lo que supuestamente se desea. Como resultado, uno pierde el sueño y la posibilidad de tener paz y fe.

No te preocupes por lo que vendrá mañana, no te enfoques en lo que te falta por comprar sino con lo que tienes, disfrútalo. Los problemas tarde o temprano se solucionarán y cada día tiene su propio afán. Así que, deja entrar la paz y la felicidad a tu vida.

Publicado en Opinion
Jueves, 26 Septiembre 2019 11:49

Supérate

Si de algo puedes estar seguro, es que una persona admirada debido a sus cualidades, su carácter o su vida equilibrada y alineada con principios efectivos, no es el resultado del azar, sino la consecuencia natural de un esquema mental de abundancia, pensamientos positivos, disciplina, aprendizaje constante, consistentes esfuerzos y viajes fuera de los límites de su zona de confort.

Superarte implica un proceso de transformación integral que abarca tus 4 cuerpos. Desde tus pensamientos, que son la semilla de tus acciones, hábitos y actitudes más frecuentes; tu estado físico, mental, tu superación emotiva, tus relaciones, tu bienestar financiero y hasta la parte espiritual. En algunos casos el deseo de superación surge de una gran necesidad, crisis o punto de inflexión. Sin embargo, y esta es una buena noticia, un evento difícil no tiene que ser siempre el origen o la motivación. Puedes decidir hoy que vas a trabajar cada día en tu desarrollo personal, establecer metas a corto y mediano plazo y dar seguimiento a estos compromisos para verificar si hay o no mejoras significativas.

1. Realiza tu evaluación de fortaleza y debilidades:

En el caso de las Fortalezas y Debilidades ambas son influenciables por ti. La primera se refiere a todo lo que te hace fuerte, tus talentos, habilidades y dones. Toda la capacidad instalada que hay en ti ya sea innata o desarrollada. Tus debilidades son tus áreas de oportunidad de mejora, aquello en lo que eres o te sientes menos competente, por decirlo de algún modo.

2. Elige mentores y define las cualidades que admiras de ellos:

Un mentor es un guía, un modelo o maestro. Puedes elegir mentores entre las personas que conoces y si tienes confianza con ellos coméntales que te gustaría que apoyaran tu proceso de crecimiento personal. Les dejas saber qué quieres lograr y cómo ellos podrían ayudarte. De paso analiza, por qué los escoges como mentores. Que cualidades poseen ellos que admiras mucho y que te gustaría imitar.

3. Rodéate de personas que tengan esas cualidades que admiras:

Si buscas ser más responsable únete con gente responsable; o si aspiras a ser más audaz, júntate con personas audaces. Así también puedes tener de primera mano ejemplos constantes de estas cualidades. Busca conocer un poco más las historias de estas personas y cómo llegaron a ser así, esto te puede ayudar a establecer un camino para que tú también desarrolles atributos similares.

4. Cuida a diario lo que piensas:

Empezamos diciendo que la superación personal implica una transformación integral que parte desde tus pensamientos. Ellos son la semilla de todo tu esquema de comportamiento. Cada mañana genera un ritual que te ayude a limpiar la casa de pensamientos pobres, derrotistas, negativos, pesimistas o escasos. Practica afirmaciones.

5. Rétate y sal continuamente de tu zona de confort:

La zona de crecimiento está más allá de tu zona de confort, nunca en ella. Tu zona de confort actual fue probablemente una antigua zona de miedo para ti. Te arriesgaste a conquistarla, creciste y te quedaste allí desde entonces. Si permaneces allí mucho tiempo, es poco probable lograr avances significativos y superación personal. Rétate a salir de tu zona de confort. No tienes que hacer cambios drásticos.

Publicado en Opinion
Jueves, 19 Septiembre 2019 13:29

El Respeto

Seguimos viviendo tiempos difíciles, el mal comportamiento se sigue manifestando en todo grupo social y lugares. Violencia, discriminación, burlas, odio y toda clase de conflictos. Por eso, es necesario que nos detengamos a pensar y comenzar a cambiar este tipo de situaciones, a través de la educación en nuestro núcleo familiar. Principalmente, necesitamos ser personas que aprendamos a escuchar y comprender la necesidades de nuestros niños, ya que ellos son el futuro de la sociedad y para cambiar el futuro, necesitamos empezar a generar ese cambio en el presente, empezando con cada uno de nosotros, ya que para poder generar ese valor de respeto, tenemos que iniciar respetándonos a nosotros mismos.

Desde niños, siempre hemos escuchado hablar del Respeto, como un valor único que no todos los seres humanos poseen, pero que es necesario para llevar una vida cordial y en armonía.

Frases como “respeta a tus mayores", "respeta a tus maestros”, "respeta a tus hermanos", "respeta a quienes te rodean", seguramente has escuchado, pero, ¿cuándo has escuchado un "respétate a ti mismo"?

El respeto es el valor de aceptar a otros tal y como son, así no estemos de acuerdo con ellos. Es tratar a los demás bien, con educación y cordura sin importar quiénes sean, si nos caen bien o si no somos acordes a su personalidad y mentalidad.

Ahora yo te pregunto, ¿de verdad te aceptas tal y como eres?, ¿de verdad te tratas con educación? Son dos interrogantes que tienes que hacerte de cajón.

También me cuestiono, ¿quién estará contigo toda la vida acompañándote en tu sendero?

Mamá se puede ir, papá, hermanos, amigos, todos. Pero a ti mismo siempre te vas a tener. Serás tu compañía de por vida. ¿A quién es importante que respetes? También, caer en excesos es malo, por más buena que parezca la intención. El respeto es uno de los valores más inculcado en casa, por parte de nuestro padres... Pero, a veces el respeto termina convirtiéndose en miedo y completa sumisión.

No se trata de eso; debes aprender a decir "si" sin miedo, y a decir "no" sin culpa.

Respetar es no querer imponer nuestras ideas y la manera en que somos a los demás para aceptarlos, es no tratar de que todos a nuestro alrededor sean iguales a nosotros para sentirnos bien. Cada cabeza es un mundo, y todos pensamos de forma diferente, es aquí donde también entra el valor de la Tolerancia. No son lo mismo, pero tienen relación.

Siempre respeta a los demás, pero también aprende a respetarte a ti mismo.

Apapáchate, consiéntete, abrázate, pero sobre todo, valórate siempre. La persona más importante eres tu y cambiando tu manera de pensar, podrás cambiar tu manera de vivir.

Publicado en Opinion
Viernes, 13 Septiembre 2019 10:04

No discrimines

En la actualidad, es muy común que existan personas que rechacen e incluso odien a otras personas por su color de piel, religión, orientación sexual, gustos, preferencias y de más.

Discriminación es el acto de separar o formar grupos de personas a partir de un criterio o criterios determinados. En su sentido más amplio, la discriminación es una manera de ordenar y clasificar. 

Puede referirse a cualquier ámbito, y puede utilizar cualquier criterio. Si hablamos de seres humanos, por ejemplo, podemos discriminarlos entre otros criterios, por edad, color de piel, nivel de estudios, conocimientos, riquezas, color de ojos, etc. Pero también podemos discriminar fuentes de energía, obras de literatura, animales y mucho más. 

Otra definición: Discriminación es el acto humano más puro que existe, negarlo, es negar la condición humana. “Todos discriminamos o somos víctimas de ello en algún momento de nuestra vida en mayor o menor presencia”, es lo que dicen algunos estudios, pero, ¿es esto es cierto?

Ser diferente es difícil, pero ser diferente de una forma clara, evidente e imposible de esconder puede ser estresante y agotador. Las personas con ciertas características y orientaciones, deben afrontar un prejuicio que se extiende por todas las sociedades.

Hay que levantar la cabeza y mirar hacia arriba para casi todo; Hay que soportar miradas de compasión o de burla, miradas desde arriba, miradas por encima del hombro, porque la cabeza del pequeño siempre está por debajo de cualquier hombro.

¿Te imaginas estar dentro de una pecera en donde todo mundo te observa? En donde queda la parte del respeto y la tolerancia?Recuerda que “Lo que menos puedes ver, en tu casa lo has de tener”, ¿quién te garantiza que jamás tendrás en tu familia o en tu entorno a alguien que sufra discriminación. Recuerda que hay enorme diferencia entre un “Yo respeto” y un “Yo te acepto y te quiero”. 

La discriminación es uno de los problemas que hoy en día, lastiman al planeta. ¿Por qué? Porque la educación comienza desde el hogar, pero también tiene que ver nuestro entorno social.Desde nuestros antepasados, cuando esclavizaban a personas de color, viéndolos como “raza inferior”. ¿Ustedes creen que el valor de una personas está en su color de piel? ¡por supuesto que no!

Respetemos las ideas de los demás, sentimientos, convicciones, creencias de todos los seres humanos. Todos los seres vivos, somos seres hermosos, únicos, e irremplazables, porque por muchas razones estamos aquí, en este lugar llamado vida, independientemente si nacimos en los Estados Unidos o en otro lugar. Inclusive dejemos de causar división entre nosotros como hispanos, aprendamos a soportarnos, aunque nos cueste un poco más, porque para lograr avanzar, necesitamos de nuestro prójimo.

Publicado en Opinion
Jueves, 29 Agosto 2019 14:11

Enfrentando nuestros errores

Si pudiéramos contar los errores que hemos cometido en nuestra vida, ¿cual sería la suma de estos? Muchas veces nos hemos equivocado, pero ¿cuántas veces hemos podido enfrentar nuestros errores y seguir adelante?

Los errores no son un símbolo de debilidad o de ser una persona tonta o inadecuada. Los errores son parte de la vida. Estos son, simplemente un indicador de que se está intentando algo nuevo, que se tiene curiosidad, o se busca otra solución. Cuando uno logra aprender de sus propios errores, uno se supera y mejora su percepción personal. Los aprendizajes de los errores ofrecen lecciones que rara vez se llegan a olvidar.

El problema que sucede cuando uno se equivoca es que, automáticamente, uno se siente mal con uno mismo por haberse equivocado. Entonces, surge el sentimiento de incomodidad, como si se hubiera cometido un crimen mortal. La culpa y vergüenza se amplifican en la mente, de tal forma que la persona siente que su equivocación fue grave y, además, pareciera que es difícil, casi imposible reparar el daño causado. Por si fuera poco, uno se equivoca sin querer y sin planearlo, así que las consecuencias de los errores llegan sin avisar y nunca se ven venir.

Ser noble con uno mismo cuando uno comete un error puede ser la manera más sabia de actuar. Poder entender el valor que el error aporta es, en si, una actitud más efectiva.

Cabe aclarar que no se trata de hacer errores y elogiarlos pretendiendo que no pasa nada y que son maravillosos. Obvio que hay que prevenirlos al máximo, planear y cuidar todos los detalles con el fin de minimizar el riesgo de la equivocación. Pero hay que reconocer que, aun planeando, cuidando, etc., hay cosas que están fuera de nuestro control y desde luego los errores muchas veces son inevitables.

Lo importante aquí es crear un ambiente seguro en donde la persona que comete el error no se sienta criticado. Al contrario, que sienta que hay una apertura en donde se puede reconocer el error y se puede entender el porqué sucedió para así, encontrar nuevas y mejores alternativas.

Entender las consecuencias, descubrir donde falló la visión que impidió lograr los resultados esperados es una victoria personal. Soltar la culpa y la incomodidad que la equivocación provoca y enfocarse en la manera de aprender del error, es sin duda una manera de aprender a ser mejor persona.

Enfrenta tus errores, aprende de ellos y trata de evitar que sucedan, pero si acaso te vuelves a equivocar, no dejes que ese error detenga el rumbo de tu vida, avanza y logra tus metas.

Publicado en Opinion
Página 1 de 18

Clasificados

Suscríbase gratis

Reciba mensualmente nuestro boletín por correo. Puede cancelar en cualquier momento