Miércoles, 18 Octubre 2017
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De la Casa Blanca a esta casa: así es la próxima residencia de los Obama

De la Casa Blanca a esta casa: así es la próxima residencia de los Obama

El presidente Barack Obama alquilará una casa en el barrio de Kalorama en Washington DC cuando deje la Casa Blanca el próximo año, confirmó CNN.
Según reportes, la casa es propiedad de Joe Lockhart, quien se desempeñó como secretario de prensa de la Casa Blanca durante el gobierno de Bill Clinton.
La casa fue construida en 1928 y cuenta con nueve habitaciones y ocho baños y medio. Fue vendida en 2014 por más de 5 millones de dólares.
Obama dijo que él y su familia permanecerán en Washington cuando dejen el 1600 de la Avenida Pennsylvania en enero de 2017.
"Vamos a tener que pasar un par de años en Washington DC, probablemente, hasta que Sasha pueda terminar," dijo en marzo sobre los estudios de secundaria de su hija menor.

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  • A curar heridas

    Los habitantes de Houston empiezan a recuperar lo que queda de sus hogares.

    Los habitantes del área metropolitana de Houston han iniciado ya el camino a lo que las autoridades prevén como un largo proceso de recuperación y poco a poco retornan a sus hogares para evaluar los daños causados por el paso del huracán Harvey.

    En el condado Harris, donde se asienta Houston y que contabiliza por lo menos 130.000 estructuras afectadas por las inundaciones, a la par que aún hay zonas bajo orden de evacuación obligatoria en otras localidades sus habitantes empiezan a remover escombros y muebles inservibles de sus casas.

    “A nosotros, los que estamos cerca del retiro, la casa es el patrimonio familiar que nos da seguridad durante nuestra vejez, y a pesar del deterioro no nos queda otra que la renovación”, señala Johnny Meyberg, natural de Colombia y residente de la ciudad de Katy, al este de Houston.

    Este maestro de escuela junta los escombros y restos que se acumulan en la acera de su vivienda, en montículos de láminas de yeso enmohecidas, aislantes y pedazos descoloridos de muebles de sala, comedor y alfombras que solían reposar en los tres dormitorios del inmueble.

    Meyberg se ha abocado a la reconstrucción de su vivienda, adquirida hace 18 años y que recibió más de 3 pies (900 milímetros) de agua, una labor para la que ha contado con la ayuda de una cuadrilla de voluntarios de la Iglesia Bautista de Kingsland que tocaron a su puerta ofreciendo ayuda. “Ellos han colocado nuevas láminas de yeso y todo lo que eso conlleva, desde clavos especiales hasta la pasta para unirlas”, explica, mientras sus vecinos también arrojan escombros en los jardines de sus fachadas.

    Lo que ocurre en Katy se replica en otras partes del área metropolitana de la devastada Houston, la cuarta ciudad más poblada de Estados Unidos. En el vecindario de Meyerland, Carolina Medina, una pequeña empresaria de origen mexicano, retorna al complejo de apartamentos en el que reside desde hace dos años solo para escuchar que todavía no puede pasar la noche en su hogar. “Vivimos en una zona propensa a las inundaciones y hemos tenido muchos problemas en el pasado, pero nada parecido a lo que hemos vivido desde hace una semana”, reconoció en declaraciones.

    Relata que cuando las autoridades municipales emitieron una orden de evacuación obligatoria, decidió refugiarse en una iglesia local con su familia y sus mascotas porque “temía lo peor”. “Nos han dicho que no es posible (regresar) por la gran cantidad de moho presente, ya que podría existir algún tipo de inseguridad ambiental”, comenta Fernando Palomino, un mexicano que trabaja como guardia de seguridad y que no ha podido regresar al trabajo, entre otras razones porque su automóvil quedó bajo el agua. Palomino no ha percibido remuneración en los últimos siete días y se debate si lo poco que tiene ahorrado lo destina a pagar el alquiler, que venció el pasado 1 de septiembre, o a comprar víveres para su familia.

    “Lo peor es que no sé si hay opciones para gente como nosotros”, se pregunta Medina, cuya situación migratoria es irregular. La lucha contra los efectos de Harvey, que el pasado 25 de agosto tocó tierra en Texas como huracán de categoría 4, de un máximo de 5 en la escala de intensidad Saffir-Simpson, prosigue también en localidades como Beaumont, al este del condado Harris y cuyos habitantes no cuentan con agua potable tras el desborde del río Neches que estropeó las bombas y la planta de tratamiento.

    El distrito escolar de Houston ha informado de que el inicio de clases se pospuso hasta el 11 de septiembre y que en los próximos días concretarán la transferencia de los estudiantes cuyos planteles han sufrido daños extensivos, los cuales suman más de una veintena.

  • Rompe Trump una tradición

    El presidente Donald Trump puso fin a una tradición de casi veinte años y no celebró en la Casa Blanca con representantes de la comunidad musulmana la cena de “iftar”, que marca el fin del ramadán. Esta es una tradición que venían celebrando anualmente los presidentes desde que en 1999 lo hizo Bill Clinton.

    El ramadán, que cae en el noveno mes del calendario lunar islámico, comenzó el 27 de mayo y concluyó a la puesta del sol del 24 de junio, que es cuando los musulmanes practicantes de todo el mundo celebran el Eid al-Fitr, la “fiesta de la ruptura del ayuno”.

    En lugar de la celebración en la Casa Blanca este año el Gobierno se limitó a la emisión de un comunicado en el que Trump, expresó su “cálida felicitación” por dicha celebración. “Los musulmanes en los Estados Unidos se unieron a los de todo el mundo durante el mes sagrado del ramadán para centrarse en actos de fe y caridad. Ahora, cuando conmemoran a Eid con sus familiares y amigos, continúan la tradición de ayudar a los vecinos y compartir el pan con gente de todas las clases sociales”, agregó.

    El anterior presidente, Barack Obama, solía invitar a la cena del fin del ayuno del ramadán a líderes musulmanes, incluidos los congresistas musulmanes. Antes que él, fueron los presidentes Bill Clinton y George W. Bush los que mantuvieron esta tradición en la Casa Blanca, aunque el primer gobernante que acogió una cena de este tipo en la Casa Blanca fue Thomas Jefferson, en 1805.

  • Cien años de JFK

    Cien años después de su nacimiento, el mito de John Fitzgerald Kennedy, conocido popularmente como JFK, sigue más vivo que nunca en EE.UU., donde muchos compatriotas le veneran como un símbolo de las esperanzas y aspiraciones de su país. El trigésimo quinto presidente de Estados Unidos cumplió un siglo desde que nació en una casa relativamente modesta en Brookline, a las afueras de Boston (Massachusetts). Pese a una frágil salud, el único mandatario católico que ha ocupado la Casa Blanca no defraudó a sus

    padres, de origen irlandés.

    Ávido lector, reconocido donjuán y amante del deporte, Kennedy viajó por Europa, donde su padre fue embajador de EE.UU. en Londres; se graduó en Humanidades con honores en la Universidad de Harvard y combatió en la II Guerra Mundial, de donde volvió como un héroe. Tras ejercer de congresista y senador en el Capitolio de Washington, el joven John alcanzó el cenit de su carrera política el 8 de noviembre de 1960, cuando se impuso como candidato demócrata al republicano Richard Nixon en unas reñidas elecciones presidenciales. Bien es sabido que durante su Presidencia Kennedy lidió con el fracasado intento de invasión de la cubana Bahía de Cochinos para derrocar a Fidel Castro (1961), la Crisis de los Misiles de Cuba (1962), que colocó al planeta al borde de una guerra nuclear entre EE.UU. y la Unión Soviética, y el impulso de la carrera por la exploración del espacio exterior, entre otros desafíos.

    De su legado resuena con fuerza su genial oratoria, encumbrada en la famosa frase de su discurso de investidura pronunciado el 20 de enero de 1961: “No preguntes qué es lo que tu país puede hacer por ti; pregunta qué es lo que tú puedes hacer por tu país”. Y todo el mundo conoce, cómo no, el trágico final de JFK el 22 de noviembre de 1963, cuando recibió varios impactos de bala en el centro de Dallas (Texas) que segaron su vida a la edad de 46 años, un asesinato grabado a fuego en la memoria colectiva de EE.UU.

    Con motivo ahora de su centenario, la imagen joven y optimista de Kennedy renace en el recuerdo de los estadounidenses merced a la celebración

    de actos conmemorativos en todo el país. Esa imagen reluce en un sello que el Servicio Postal de Estados Unidos emitió para celebrar los cien años de JFK.

    El timbre reproduce el emblemático retrato que el fotógrafo Ted Spiegel hizo de Kennedy en 1960 durante un acto de campaña electoral en la Plaza de la Victoria de Seattle, en el que el entonces aspirante presidencial demócrata, vestido para el mitin con traje y corbata, eleva la mirada con semblante pensativo y optimista.

    También conmemora el centenario el Kennedy Center, el templo de las artes escénicas de Washington que toma el nombre del mandatario y rinde homenaje a su pasión por el arte. La institución ha programado una serie de conciertos y espectáculos inspirados en sus ideales: el coraje, la libertad, la justicia, el servicio y la gratitud. A unos diez minutos a pie del centro cultural se llega a Georgetown, el barrio más pintoresco y elegante de Washington, donde pasear por sus calles adoquinadas supone una inmersión en la biografía de John Fitzgerald Kennedy.

    No en vano, Kennedy residió en Georgetown en su etapa de congresista y senador. Dejó una huella muy especial en el célebre “Martin’s Tavern”, un acogedor e histórico pub de inconfundible fachada amarilla. Cuenta la

    leyenda y, recuerdan una y otra vez los dueños del pub, que Kennedy pidió matrimonio en el “Reservado 3” a la periodista Jacqueline Bouvier (más conocida como Jackie) el 24 de junio de 1953, tras regresar la joven de cubrir la coronación de la reina Isabel II de Inglaterra para el diario Washington Times Herald. “Cada semana tenemos aquí dos o tres proposiciones. Quieren pedir matrimonio donde lo hizo JFK”, asegura a Efe Chrissy Gardner, responsable de mercadotecnia del establecimiento.

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