Sábado, 17 Febrero 2018
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La hija mayor de Obama asistirá a Harvard, tras tomarse un año sabático

La hija mayor de Obama asistirá a Harvard, tras tomarse un año sabático

Malia Obama, la mayor de las dos hijas del presidente Barack Obama y de la primera dama Michelle Obama, asistirá a la Universidad de Harvard, la misma en la que estudiaron sus padres.
Iniciará sus estudios universitarios en otoño de 2017, después de tomarse un año sabático, anunció el domingo la Casa Blanca.
El año sabático de Malia Obama antes de su primer año en Harvard es una ruta seguida por cerca de entre 80 y 110 estudiantes admitidos. Expertos en educación superior animan a los estudiantes a tomarse un año para viajar, participar en un proyecto especial a largo plazo o utilizar el tiempo de otra manera constructiva y significativa.
Obama dijo en la cena de corresponsales de la Casa Blanca el sábado que su familia planea quedarse en Washington durante dos años después de que termine su presidencia para que su hija menor, Sasha, pueda terminar la secundaria.

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  • Venden muerte

    Se comete un crimen cada media hora con un arma de Estados Unidos. en países cercanos

    Un arma procedente de Estados Unidos se utilizó en un crimen cometido en los países cercanos cada 31 minutos entre 2014 y 2016, según un informe publicado por el Center for American Progress.

    El estudio pone de manifiesto la incidencia de las armas de fuego que tienen su origen en Estados Unidos sobre la actividad criminal de 15 países del entorno, concretamente de las regiones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. El centro apunta la laxitud y la debilidad de las regulaciones en esta materia por parte de Estados Unidos -más relajadas que en otros Estados del entorno-, así como el elevado inventario de armas de fuego existente en el país.

    Estos dos factores son calificados como “contribuyentes clave” en el flujo de armas a través de las fronteras de EE.UU., según refleja el trabajo, titulado “Más allá de nuestras fronteras: cómo la débil regulación de armas de EE.UU. contribuye al crimen violento en el extranjero”.

    En este sentido, cifra en 50.133 el número de armas que fueron recuperadas a causa de investigaciones criminales en estos países durante el período de 2014 a 2016.

    El trabajo también enfatiza que una gran parte de estas armas fueron legalmente exportadas, ya que Estados Unidos es uno de los principales vendedores de estos artículos a nivel mundial, con un promedio de casi 300.000 unidades al año, según las estimaciones recogidas en el texto. En algunos de estos países se recolectaron más armas que en muchos estados estadounidenses; es el caso de México, donde entre 2014 y 2016 se obtuvieron 33.000 armas de esta procedencia, una cantidad superior a la de todos los estados durante ese periodo, a excepción de California, Florida y Texas. En ese lapso, las autoridades de Canadá y El Salvador se hicieron con más armas estadounidenses que 20 estados del país. Entre 2011 y 2016, en México fueron recuperadas más de 106.000 armas involucradas en crímenes, de las que el 70 % procedían de los Estados Unidos, según los datos del Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos.

    Sin embargo, éstas solo representan parte de la cuantía que realmente cruza la frontera sur, ya que solo recoge las que fueron obtenidas durante investigaciones criminales y que fueron remitidas a la ATF para su rastreo.

    Las estimaciones manejadas en el informe cifran en 213.000 la cantidad de armas que pasan de Estados Unidos a México cada año ilegalmente.

    De las armas procedentes de territorio estadounidense que fueron recogidas entre 2009 y 2014 en México, la mayoría provenían de tres estados sureños: Texas (41 %), California (19 %) y Arizona (15 %). Precisamente, México alcanzó en 2017 el nivel más alto de homicidios de los últimos 20 años con una proporción de 20,5 asesinatos por cada 100.000 personas; en 1997, el 15 % de estos eran cometidos con armas de fuego, mientras que en 2017 la cifra fue del 66 %.

    Pero el flujo de armas estadounidenses no solo se dirige hacia el sur y de las 8.700 recolectadas en Canadá entre 2011 y 2016, el 98,5 por ciento eran originarias de EE.UU.

    En Centroamérica, entre 2014 y 2016 resaltan los casos de Panamá, donde un 47 % de las recuperadas en crímenes fueron compradas en EE.UU.; en El Salvador, el 49; en Honduras la cifra fue del 45 %.

    El trabajo también esboza una serie de recomendaciones con objeto de evitar que estas prácticas prevalezcan, controlando la venta y compra.

  • Niega un Amorío

    La embajadora de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, calicó de asquerosos los rumores aparecidos en las últimas semanas que apuntan que la diplomática mantiene una relación sentimental con el presidente Donald Trump.
    “Es absolutamente falso, altamente ofensivo y asqueroso”, dijo Haley durante una entrevista concedida al podcast “Women Rule” del diario Politico.
    Con estas palabras Haley quisoponer punto final a los rumores surgidos a raíz de la publicación del controvertido libro “Fire and Fury” (“Furia y fuego”), escrito por el periodista Michael Wolff.
    En su libro Wolff diseccionalos primeros meses de Trump en la Casa Blanca a través de unas 200 entrevistas con el propio presidente, sus asesores más destacados y otras fuentes conocedoras de los entresijos de la campaña presidencial del ahora jefe de Estado en 2016.
    Entre otras polémicas, Wolff deja caer en su libro que Trump, que está casado con Melania Trump desde 2005, mantiene una relación sentimental con Haley, quien a su vez está casada con Michael Haley desde 1996.

  • Resistencia Viva

    La resistencia contra el presidente Donald trump celebró un año con la “marcha de las mujeres.”

    El sombrero rosa que llenó las calles de EE.UU. hace un año en la “Marcha de las Mujeres” es hoy el símbolo de un movimiento de resistencia social al presidente Donald Trump que promete batalla en las próximas elecciones legislativas.
    Aquel momento histórico mutó enseguida en un movimiento que, como aquella marcha, congrega a mujeres y hombres alarmados por las políticas de Trump contra los inmigrantes, los derechos. reproductivos, el medioambiente o la cobertura sanitaria.
    En los primeros meses de Trump en la Casa Blanca, casi cada n de semana había una manifestación por alguno de esos temas, una movilización social que el país no vivía desde las protestas contra la Guerra de Vietnam de los años sesenta y setenta, ni siquiera en la convulsa era de George W. Bush. Uno de los momentos más impresionantes fue la inmediata y masiva respuesta al veto migratorio contra varios países de mayoría musulmana: miles de manifestantes y abogados inundaron los aeropuertos en medio del caos que provocó la medida. La movilización siguió con toda su fuerza en los días y meses siguientes: contra la conformación de Jeff Sessions como scal general, contra la construcción de un oleoducto en Dakota del Norte, contra las políticas antimusulmanes o contra los intentos de derogar la reforma sanitaria del expresidente Barack Obama.
    El país también supo lo que es vivir un día sin inmigrantes y otro sin mujeres, dos jornadas de huelga para visualizar la gran contribución social delos dos colectivos más atacados retórica y políticamente por Trump. Los estadounidenses perfeccionaron el arte de la pancarta y el grito comunitario en marchas multitudinarias por la ciencia y la justicia social o contra la falta de control sobre las armas y la ambigüedad de Trump hacia los grupos supremacistas.
    El 12 de agosto, la resistencia salió a la calle en Charlottesville (Virginia) en rechazo a las marchas de grupos neonazis llegados a esa progresista ciudad universitaria para protestar por la retirada de una estatua en honor al bando confederado de la guerra civil, formado por los estados secesionistas favorables a la esclavitud y perdedor de la contienda. La jornada terminó en tragedia: un joven blanco neonazi arrolló con su automóvil a los manifestantes antifascistas, matando a una chica e hiriendo a 20 personas. Una frase de la víctima, Heather Heyer, se convirtió en uno de los lemas de la resistencia a Trump: “si no estás indignado, no estás prestando atención”. Los últimos doce meses no han dado tregua al enfado social: el curso comenzó con Trump poniendo n al programa (DACA, acción diferida para los llegados en la infancia) que protege de la deportación a unos 800.000 jóvenes indocumentados. Para estos “soñadores”, como se les conoce, la esperanza es que un juez federal ha bloqueado temporalmente la medida.
    Algunos analistas atribuyen también el gran despegue de la campaña contra el acoso y el abuso sexual “Me too” (“Yo también”), fundada hace 10 años, al clima de movilización social en el Estados Uni- dos de Trump, un presiden- te acusado por varias mujeres de conducta inapropiada y que afirmó que con las mujeres “puedes hacer cualquier cosa”, como “agarrarlas por el coño”.

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