Domingo, 24 Septiembre 2017
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La hija mayor de Obama asistirá a Harvard, tras tomarse un año sabático

La hija mayor de Obama asistirá a Harvard, tras tomarse un año sabático

Malia Obama, la mayor de las dos hijas del presidente Barack Obama y de la primera dama Michelle Obama, asistirá a la Universidad de Harvard, la misma en la que estudiaron sus padres.
Iniciará sus estudios universitarios en otoño de 2017, después de tomarse un año sabático, anunció el domingo la Casa Blanca.
El año sabático de Malia Obama antes de su primer año en Harvard es una ruta seguida por cerca de entre 80 y 110 estudiantes admitidos. Expertos en educación superior animan a los estudiantes a tomarse un año para viajar, participar en un proyecto especial a largo plazo o utilizar el tiempo de otra manera constructiva y significativa.
Obama dijo en la cena de corresponsales de la Casa Blanca el sábado que su familia planea quedarse en Washington durante dos años después de que termine su presidencia para que su hija menor, Sasha, pueda terminar la secundaria.

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  • A curar heridas

    Los habitantes de Houston empiezan a recuperar lo que queda de sus hogares.

    Los habitantes del área metropolitana de Houston han iniciado ya el camino a lo que las autoridades prevén como un largo proceso de recuperación y poco a poco retornan a sus hogares para evaluar los daños causados por el paso del huracán Harvey.

    En el condado Harris, donde se asienta Houston y que contabiliza por lo menos 130.000 estructuras afectadas por las inundaciones, a la par que aún hay zonas bajo orden de evacuación obligatoria en otras localidades sus habitantes empiezan a remover escombros y muebles inservibles de sus casas.

    “A nosotros, los que estamos cerca del retiro, la casa es el patrimonio familiar que nos da seguridad durante nuestra vejez, y a pesar del deterioro no nos queda otra que la renovación”, señala Johnny Meyberg, natural de Colombia y residente de la ciudad de Katy, al este de Houston.

    Este maestro de escuela junta los escombros y restos que se acumulan en la acera de su vivienda, en montículos de láminas de yeso enmohecidas, aislantes y pedazos descoloridos de muebles de sala, comedor y alfombras que solían reposar en los tres dormitorios del inmueble.

    Meyberg se ha abocado a la reconstrucción de su vivienda, adquirida hace 18 años y que recibió más de 3 pies (900 milímetros) de agua, una labor para la que ha contado con la ayuda de una cuadrilla de voluntarios de la Iglesia Bautista de Kingsland que tocaron a su puerta ofreciendo ayuda. “Ellos han colocado nuevas láminas de yeso y todo lo que eso conlleva, desde clavos especiales hasta la pasta para unirlas”, explica, mientras sus vecinos también arrojan escombros en los jardines de sus fachadas.

    Lo que ocurre en Katy se replica en otras partes del área metropolitana de la devastada Houston, la cuarta ciudad más poblada de Estados Unidos. En el vecindario de Meyerland, Carolina Medina, una pequeña empresaria de origen mexicano, retorna al complejo de apartamentos en el que reside desde hace dos años solo para escuchar que todavía no puede pasar la noche en su hogar. “Vivimos en una zona propensa a las inundaciones y hemos tenido muchos problemas en el pasado, pero nada parecido a lo que hemos vivido desde hace una semana”, reconoció en declaraciones.

    Relata que cuando las autoridades municipales emitieron una orden de evacuación obligatoria, decidió refugiarse en una iglesia local con su familia y sus mascotas porque “temía lo peor”. “Nos han dicho que no es posible (regresar) por la gran cantidad de moho presente, ya que podría existir algún tipo de inseguridad ambiental”, comenta Fernando Palomino, un mexicano que trabaja como guardia de seguridad y que no ha podido regresar al trabajo, entre otras razones porque su automóvil quedó bajo el agua. Palomino no ha percibido remuneración en los últimos siete días y se debate si lo poco que tiene ahorrado lo destina a pagar el alquiler, que venció el pasado 1 de septiembre, o a comprar víveres para su familia.

    “Lo peor es que no sé si hay opciones para gente como nosotros”, se pregunta Medina, cuya situación migratoria es irregular. La lucha contra los efectos de Harvey, que el pasado 25 de agosto tocó tierra en Texas como huracán de categoría 4, de un máximo de 5 en la escala de intensidad Saffir-Simpson, prosigue también en localidades como Beaumont, al este del condado Harris y cuyos habitantes no cuentan con agua potable tras el desborde del río Neches que estropeó las bombas y la planta de tratamiento.

    El distrito escolar de Houston ha informado de que el inicio de clases se pospuso hasta el 11 de septiembre y que en los próximos días concretarán la transferencia de los estudiantes cuyos planteles han sufrido daños extensivos, los cuales suman más de una veintena.

  • Rompe Trump una tradición

    El presidente Donald Trump puso fin a una tradición de casi veinte años y no celebró en la Casa Blanca con representantes de la comunidad musulmana la cena de “iftar”, que marca el fin del ramadán. Esta es una tradición que venían celebrando anualmente los presidentes desde que en 1999 lo hizo Bill Clinton.

    El ramadán, que cae en el noveno mes del calendario lunar islámico, comenzó el 27 de mayo y concluyó a la puesta del sol del 24 de junio, que es cuando los musulmanes practicantes de todo el mundo celebran el Eid al-Fitr, la “fiesta de la ruptura del ayuno”.

    En lugar de la celebración en la Casa Blanca este año el Gobierno se limitó a la emisión de un comunicado en el que Trump, expresó su “cálida felicitación” por dicha celebración. “Los musulmanes en los Estados Unidos se unieron a los de todo el mundo durante el mes sagrado del ramadán para centrarse en actos de fe y caridad. Ahora, cuando conmemoran a Eid con sus familiares y amigos, continúan la tradición de ayudar a los vecinos y compartir el pan con gente de todas las clases sociales”, agregó.

    El anterior presidente, Barack Obama, solía invitar a la cena del fin del ayuno del ramadán a líderes musulmanes, incluidos los congresistas musulmanes. Antes que él, fueron los presidentes Bill Clinton y George W. Bush los que mantuvieron esta tradición en la Casa Blanca, aunque el primer gobernante que acogió una cena de este tipo en la Casa Blanca fue Thomas Jefferson, en 1805.

  • Exigen espeto Latino

    Más de un centenar de latinos se congregaron enfrente de la mansión del gobernador de Texas, Greg Abbott, para reclamarle un trato más respetuoso hacia la comunidad hispana, que se ha visto atacada por una polémica legislación recientemente aprobada en ese estado sureño. En la ley conocida como a prohibir las denominadas “ciudades santuario”, el mandatario texano ratificó también una enmienda que permitirá a los agentes de policía cuestionar el estatus migratorio de las personas detenidas en Texas.

    Según esta adición, muy similar a una aprobada en Arizona en 2010 conocida popularmente como “Enséñame los papeles”, las autoridades policiales podrán preguntar el estatus migratorio de las personas que, por ejemplo, detengan por un asunto de tránsito.

    “Esto no es solo un ataque hacia las personas indocumentadas, sino que también amenaza a toda la comunidad latina del estado –que representa cerca del 40 % de la población total de Texas-, que estará sujeta a preguntas de la policía por culpa de su aspecto o acento”, aseguró en declaraciones Cristina Tzintzun, directora ejecutiva de la organización hispana Jolt.

    Este grupo, con sede en Austin y que aboga por los derechos de los hispanos en el estado de la estrella solitaria, organizó una conferencia de prensa enfrente de la mansión del gobernador estatal para anunciar su plan de acción antes de que esta legislación entre en vigor el próximo 1 de septiembre, según estipulan las reglas de la sesión legislativa. Jolt tendrá el foco en ayudar a los latinos residentes en Texas a registrarse para votar, educar a la comunidad para que conozca las implicaciones de la SB4 y organizar manifestaciones y actos de “desobediencia civil” para poner el máximo de trabas posibles a la implementación de esta ley.

    El legislador estatal Rafael Anchía, que también asistió al acto, pidió a Abbott que “abriera los ojos” ante la cantidad de personas que se verán afectadas por esta ley, que permitirá también a las policías universitarias a pedir la documentación a los estudiantes que no parezcan estadounidenses. “Todos

    somos texanos y estadounidenses, sin importar lo que diga en tus papeles”, exclamó el demócrata, quién dijo estar orgulloso de que la comunidad latina se una “cada vez” que es atacada por parte de los dirigentes políticos de ese estado sureño. Para el político, esta ley representa “volver atrás en el tiempo, cuando los ataques por motivo de raza o apariencia estaban permitidos”.

    Además del representante estatal, varias personas ofrecieron su testimonio sobre cómo esta legislación afectaría a su día a día personal y al de sus familiares. Uno de ellos, Kevin Puga, estudiante universitario mexicano de 24 años dentro del Programa de Acción Diferida (DACA), lamentó que la clase política de estatal se esfuerce en aprobar leyes que discriminen a una gran parte de la población en vez de trabajar por el bien común.

    En su caso, sus padres llegaron a Estados Unidos cuando él tenía un año de vida, por lo que dijo sentirse texano “pese a quien le pese” y aseguró que luchará para movilizar la mayor cantidad posible de personas para combatir esta ley. La propuesta aprobada contra las “ciudades santuario”, que podría acarrear penas de cárcel para los sheriffs tejanos que estén a cargo de las oficinas que no cooperen con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

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