Jueves, 09 Diciembre 2021
BREAKING NEWS
En la misma cancha

En la misma cancha Destacado

Faltaba unos meses para el Mundial de Alemania y los hinchas argentinos tenían la posibilidad de vivir el pasado y el futuro de la Selección en un mismo partido. Como si se tratara de un regalo de Navidad adelantado, la nostalgia que representaba el recuerdo de México '86 y la esperanza de volver a ganar una Copa del Mundo se cruzaron en el Juego de las Estrellas que se disputó en el Estadio Único de La Plata el 23 de diciembre de 2005. En ese momento nadie era consciente de que sería la única vez que Diego Maradona y Lionel Messi compartirían una cancha.

 

Había figuras del ámbito local y jugadores que deslumbraban en el exterior. Pero en el especial que transmitió Telefe, sólo uno acaparó la atención de todos los presentes: El Diez.

 

Todo estaba dado para que la Noche Buena se celebre en la Ciudad de las Diagonales, pero la ausencia de Maradona cuando Héctor Baldassi dio inicio al encuentro provocó la angustia generalizada en la organización. Los teléfonos celulares explotaban y no había respuestas para argumentar la demora de Diego. El astro había desaparecido del planeta. A pesar de contar con estrellas de la talla de Juan Román Riquelme, la Brujita Verón, el Cholo Simeone, Marcelo Gallardo, el Kun Agüero o el Kily González, todos querían ver a Diego. Y Pelusa no estaba.

 

El público en las tribunas nunca advirtió el arribo del ídolo popular. Tampoco los fanáticos que estaban en las inmediaciones del estadio. Diego llegó escondido en el baúl de un auto particular para que los simpatizantes no lo retengan con los tradicionales pedidos de fotos y autógrafos. "Venía en un tren distinto. Messi estaba super emocionado, porque Diego era especial. Fue único. Tenía su estilo y sus leyes. Y siempre las respetamos porque nunca nos falló", subrayó Marcelo González, quien al evocar el recuerdo no pudo evitar las lágrimas de emoción.

 

Maradona siempre tuvo una predisposición notable para ese tipo de actividades. Su único requisito para aquella jornada había sido la de tener un masajista personal, agua, frutas y mantener un vestuario aislado para poder cambiarse en soledad.

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Clasificados

Suscríbase gratis

Reciba mensualmente nuestro boletín por correo. Puede cancelar en cualquier momento