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Jueves, 10 Agosto 2017 14:42

Herpes Zoster, Shingles o Culebrilla

El herpes zóster o culebrilla, es una enfermedad causada por el virus de la varicela zoster. Después de sufrir de varicela el virus permanece en el cuerpo en forma latente, sin causar problemas por muchos años. Cuando se envejece, por razones aún no muy conocidas, el virus puede activarse y causar el herpes zoster. Aunque es más común en mayores de 50 años de edad o cualquier persona que haya tenido varicela está en riesgo.

Según el CDC (Centro de control de enfermedades) 1 de cada 3 estadounidenses están en posibilidad de contraer herpes zoster en algún momento de su vida y cerca de 1 millón de personas que viven en los Estados Unidos tienen esta afección cada año. A medida que se envejece, aumentan las probabilidades de contraer la enfermedad. Más o menos la mitad de los casos de culebrilla ocurren en personas de 60 años o más.

Los primeros signos de herpes zóster incluyen ardor o dolor punzante y hormigueo o picazón, generalmente en un lado del cuerpo o la cara. El dolor puede ser leve o severo. Las erupciones o ampollas se presentan entre 1 y 14 días después. Si aparece en la cara puede afectar la vista o el oído. La erupción y las ampollas pueden desaparecer pronto pero el dolor puede durar semanas, meses o incluso años después de que las ampollas han sanado. Esto se llama neuralgia pos- herpética o NPH. Esta es la complicación más común del herpes zoster o culebrilla. El riesgo de contraerla y de presentar neuralgia pos-herpética aumenta a medida que se envejece.

La culebrilla no se puede transmitir de una persona a otra; para hacerlo debe tener la enfermedad activa y en este caso si puede pasar el virus a los demás. Las personas que se infectan con el virus del herpes zoster por primera vez tendrán varicela y no culebrilla. El virus se propaga por contacto directo con las secreciones. Si usted está infectado por favor mantenga las lesiones cubiertas, evite tocarse, lávese las manos con frecuencia, no esté en contacto con bebés prematuros, mujeres embarazadas o persona con el sistema inmunológico deprimido, y siga las indicaciones de su médico familiar.

Para el tratamiento del herpes zoster se usan varias medicinas antivirales, las que son efectivas para acortar la duración y la gravedad de la enfermedad, siempre que se empiecen lo más pronto posible. La vacuna ayuda a reducir el riego de infección, la intensidad de los síntomas y las complicaciones, como la neuralgia post- herpética. Se recomienda la administración de la misma, a los adultos de 60 años una sola dosis, adultos de 50 a 59 años pueden recibirla en forma opcional.

Publicado en Salud

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