Lunes, 20 Noviembre 2017
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La Ciática (Inflamación del nervio ciático)

La Ciática (Inflamación del nervio ciático) Destacado

El nervio ciático es el más largo del cuerpo y es el que da nombre a los síntomas que frecuentemente provocan la visita al médico. El nervio ciático extiende desde la parte baja de la columna vertebral lumbar; recorriendo la pierna y a la altura de la rodilla se divide en dos ramas que llegan hasta la planta del pie. Es responsable tanto de la movilidad como de la sensibilidad de la parte posterior de tu pierna hasta la planta del pie

La ciática es un síntoma de una enfermedad producida cuando las raíces o el nervio ciático son comprimidas, irritadas o dañadas. Este nervio controla los músculos de la parte posterior de la rodilla y región inferior de la pierna. Proporciona sensibilidad a la parte posterior del muslo, parte de la región inferior de la pierna y a la planta del pie.

Las causas más comunes de la ciática son: estenosis del canal que afectan a las raíces nerviosas, hernia de disco, síndrome piriforme (inflamación del músculo) sobrepeso, un sobre esfuerzo, el embarazo en algunos casos, tumores, contusiones o accidentes en general.

El síntoma característico es el dolor que puede presentarse en forma variada, desde hormigueo leve o entumecimiento del glúteo, dedos del pie en el lado afectado, hasta un dolor intenso, sensación de ardor, que muchas veces es tan grave que imposibilita el movimiento. El dolor constante en una nalga que puede empeorar después de pararse o sentarse, en cualquier momento (día o noche) al toser, estornudar, reírse o doblarse hacia atrás. La pierna se siente débil e inestable.

En algunos casos no se requiere un tratamiento y la recuperación ocurre por si sola. La medicación con analgésicos y antiinflamatorios puede funcionar, así como medidas generales. Las compresas de calor o de hielo son fáciles de encontrar y pueden ayudar a aliviar el dolor de la pierna, especialmente en la fase inicial. Generalmente se aplican el hielo o el calor durante aproximadamente 20 minutos y se repite cada dos horas. La mayoría de las persona utilizan primero el hielo, pero algunas encuentran más alivio con el calor. No se recomienda el reposo en cama.

Cuando los síntomas perduran, el paciente debe acudir al médico familiar o al quiropráctico para ser valorado y determinar la causa de este problema, para tener un diagnóstico que oriente al tratamiento específico.                                                                La mejor forma de prevenir su reaparición es: controlando el peso corporal, no agachándose doblando la espalda sino las rodillas, no cargar mucho peso, cuidar la postura especialmente al estar sentado y a la hora de hacer esfuerzos. El ejercicio habitual fortalece la musculatura del abdomen y la columna vertebral, por lo que es fundamental practicarlos regularmente, dormir en colchón rígido para mantener la espalda en posición recta, puede también ayudar a evitar recurrencias.

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