Lunes, 18 Junio 2018
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Rincón del Pastor (80)

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Tu estarás conmigo

Viernes, 10 Marzo 2017 17:14 Escrito por

El hombre es un ser gregario, es decir, fue hecho para vivir en sociedad. Aunque la soledad en ocasiones es necesaria, sin embargo, estar en soledad no es el estado normal. Esto es especialmente cierto en tiempos de peligro, porque en la vida nos necesitamos y nos auxiliamos unos a otros. ¡Cuán grato es estar con nuestros familiares, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo! En muchísimas situaciones, la separación de nuestros seres queridos nos acarrea tristeza y sufrimiento. Pero, es indudable, que hay una compañía que sí nos debe ser indispensable, y esa es la compañía de Dios. Claro, hay varios sentidos en los que la compañía de Dios nos es inseparable, por la razón de que El es el Ser supremo está en todas partes, y nada podría ser ni sostenerse aparte de Dios. Pero es una inmensa bendición cuando uno puede decir en forma muy personal: “Tú estarás conmigo”. Esta es una relación de fe, de piadosa dependencia.

El afamado cantor de Israel, de nombre David, escribió tales palabras: “Tú estarás conmigo”. Esta fue la razón de que él viviera sin temor. El podía sufrir algunos reveses, pero su fe en Dios le haría emerger triunfante. Dios se hace accesible al hombre en la Persona de su santo Hijo Jesucristo.

Razón tuvo Jesús para decir: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Fue también el Señor Jesús quien en otra ocasión expresó: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, En un mundo en el que hay tanta desilusión, en el que es arriesgado poner nuestra confianza en el hombre; en un mundo en el que aun encontrándonos solos y desconectados de realidades tangibles, es en extremo consoladora la verdad de que hay Uno que sí está a nuestro lado, que se acerca a nosotros en actitud de Amigo, y que tiene todo poder para hacernos bien. Cuando por la fe establecemos una relación así con Jesucristo, ya no nos invade la desesperación ni nos aterra el temor.

ORACION: Gracias Señor porque has llenado mis soledades. Ya no camino solo. Tú estás conmigo...

Los Fundamentos de la vida

Viernes, 03 Marzo 2017 17:47 Escrito por

“Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? ... Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro”.
 Salmo 11:3- 7.
Cada vez que se desea construir una casa, lo primero que se busca es un fundamento sólido. Si el terreno es arenoso o suelto, si hay grietas o puntos débiles, el fundamento puede ser inútil. Cuanto más grande es el edificio a construirse, más fuerte y firme tiene que ser el cimiento. De otro modo, la ruina amenazará a la construcción. Así le está ocurriendo a la famosa torre de Pisa, en Italia, cuyos fundamentos han comenzado a ceder por las filtraciones de agua. En Los Angeles, California, los temblores son continuos, se ha puesto un anuncio en más de 3.000 edificios avisando que es peligroso vivir en ellos, porque si viene un temblor fuerte, los cimientos no resistirán el golpe.
El salmista David estaba preocupado también por los fundamentos, pero no de su casa precisamente, sino por aquellos fundamentos que hacen la vida del individuo, la familia y la sociedad, sólida, estable y digna de ser vivida.
Este salmo dice: “Si fueren destruídos los fundamentos, ¿qué ha de hacer e1 justo?” Ahora bien, ¿a qué fundamentos podría referirse David? Seguramente se refería a Dios, fundamento de toda existencia, autor y sostenedor del universo, Padre y protector del hombre. ¿Qué pasaría en el cosmos si Dios desapareciera de él? Solamente el caos primitivo, que terminará con toda forma de vida y belleza. Seguramente se refería a la Palabra de Dios, las Santas Escrituras, fundamento de la verdadera relación con  Dios. ¿Qué sería de la humanidad si Dios no hubiera hablado, y Sus palabras no se hubieran registrado en el Volumen Santo? Sin Biblia el hombre andaría aún en las tinieblas morales y espirituales.
Seguramente se refería también a las profecías del Pueblo de Israel, profecías que él conocía y estudiaba. Esas profecías son el fundamento de la esperanza. ¿Cómo podríamos vivir sin la esperanza de un Reino de los cielos? La situación del mundo actual nos llenaría de horror, si la Biblia no profetizara un Reino perfecto de paz y justicia. Y el fundamento es Jesucristo mismo, único fundamento de nuestra salvación.
¿Qué sería de nosotros, pobres pecadores, si Cristo no hubiera bajado al mundo, si no hubiera muerto crucificado, si no hubiera resucitado triunfante y si no hubiera ascendido de nuevo al cielo para ser nuestro Abogado é Intercesor? Gracias a Dios por todos estos fundamentos, sobre los cuales podemos edificar nuestra vida y salvación eterna.

ORACION. Oh, Dios, gracias por lo que Tú eres para mi vida; mi fundamento firme y permanente. Señor ayúdame a edificar mi vida y mi familia sobre los fundamentos sólidos que nos has legado...

Vida breve, pero intensa

Sábado, 18 Febrero 2017 17:31 Escrito por

“Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, 
y en gracia para con Dios y los hombres”.  Lucas 2:52

Vida breve, pero intensa

La vida de Cristo fue breve, pero intensa. Nació en una aldea pobre, de un país pobre, en el seno de una familia pobre. Nació de noche, en un pesebre, bajo la mirada atónita de mansos animales, bueyes, ovejas, asnos. Murió una tarde de tinieblas, desangrado y palidecido, bajo la mirada atónita de sus discípulos, sus amigos y su madre.
La niñez, la adolescencia, la juventud, las pasó en un pequeño pueblo de la Galilea. Su oficio fue la carpintería. Su medio de vida, las tablas que cortaba, cepillaba y clavaba unas con otras para hacer bancos, mesas, yugos y ataúdes. Al final de su vida El se sentaría en un sencillo banco de madera, delante de una mesa servida, para hablarles a sus discípulos de llevar el mismo yugo suyo y de que debía morir y ser sepultado.
Bien se ha dicho de Cristo que “no escribió libros, pero en el mundo no cabrían los libros que podrían escribirse de El. No fundó escuelas o universidades, pero todas las escuelas se ocupan de El. No dirigió ejércitos, pero hay millones de seguidores suyos que se dejan matar por El”. Una vida breve, pero vivida intensamente, sin trazas de pecado. Jesús no tenía complejos de alma, no tenía trabas mentales, no tenía pasiones afiebradas. Podía hablar de los lirios del campo, los peces del mar, las aves de los cielos y alzar niños en sus brazos y comunicarles la palabra de vida. Nunca miró a una mujer para codiciarla; nunca mintió, nunca hurtó nada a nadie; nunca salió de sus labios una palabra que no fuera la verdad; jamás difamó al prójimo; nunca se postró ante ídolos. Era limpio por dentro y por fuera. Y esa vida que El llevó, desde Belén al Calvario, quiere que nosotros la vivamos también, y para ello nos provee los medios para lograrla. Por nosotros dio su sangre, que nos redime del pecado, su Espíritu, que es el Poder por excelencia, su Palabra, la Biblia, que es el verdadero y único alimento del alma.
Entre Belén y el Calvario, Jesús hizo todo por nosotros y para nosotros. ¿Qué hacemos nosotros por El?

ORACION: Quiero que mi vida, hoy, sea semejante a la que Tú viviste cuando estuviste en la tierra: pura e intensamente vivida para Tu gloria...

Deseos en la noche

Jueves, 09 Febrero 2017 20:30 Escrito por

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos”. Isaías 26:34

Estaba acostado de espaldas, ambas manos bajo la cabeza haciendo de almohada, y la vista fija en el techo. Las sienes le palpitaban, el corazón le latía con angustia, las lágrimas pugnaban por salir y correr por las mejillas. Los ojos avizorantes, miraban más allá del techo: más bien procuraban penetrar el oscuro velo de lo ignorado, de lo desconocido.
Su mente trabajaba frenéticamente. Extraía las ideas del fondo del alma, las pesaba, las estudiaba, las tejía y entretejía, enredaba la madeja y la volvía a desenredar, siempre con la misma obsesión frenética: llegar a poseer aquello que deseaba más que nada en el mundo; aquello en lo cual la vida se le hacía imposible; aquello que en el juego de tenerlo, o no tenerlo, se le iba consumiendo la existencia.
¿Era este un hombre?. No, eran tres hombres. Tres hombres, con la misma ansiedad, pero, con tres motivos distintos. Uno de ellos era un enfermo en un hospital. Ansiaba la salud. Mañana será operado. Sufría de cáncer. Mañana le dirían, “todo ha salido bien, no se aflija”; o le dirían: “lo siento amigo, su cáncer es inoperable”.
El otro es un preso en el calabozo. Está preso por luchar por la libertad, que no tienen miles de sus compatriotas. La libertad que ha perdido él. El tercero es un amante, un joven cuyo corazón arde en llamas de pasión por una joven adorada. Ella es rica y ha sido dada a otro. El, sufre y llora por ese amor imposible.
También Isaías, este hombre de Dios, profeta y literato, escribe con pluma de fuego: “Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mi, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia”.
Este hombre no busca justamente la salud; tampoco busca la libertad; tampoco la mujer amada. El profeta busca especialmente conocer a Dios, encontrarse con El, hallar la joya más preciada y la bendición más grande y la conquista suprema: CONOCER A DIOS. Porque el que llega a Dios, ha llegado a todo donde conviene llegar. Amigo mío: ¿Qué es lo que busca usted en los desvelos de la noche? ¿La salud que le falta? ¿La libertad que no tiene? ¿La hermosa que le es esquiva? ¿0 busca a Cristo? Si busca a CRISTO, él también le está buscando a usted. Invoque Su nombre, y él vendrá a usted.

ORACION: De todas las cosas, Tú Señor, eres la más preciosa. Durante este día, quiero buscarte y amarte con todo tni corazón...

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Seguridad en cada día

Jueves, 02 Febrero 2017 16:42 Escrito por

Cada quien vive su vida desde un ángulo de pensamiento y de una actitud de espíritu, o somos creyentes o somos ecépticos; o mostramos una actitud positiva o una actitud negativa con respecto a lo que acontece. Saber que hay una Providencia, que es el gobierno sabio y benévolo de Dios en toda su creación, es colocarse uno en terreno firme y sacarle el mayor provecho a la vida.

A lo largo de la historia ha habido hombres y mujeres que han sido fieles creyentes en Dios, quienes gozosamente se han sometido a la santa voluntad divina y dan testimonio de que el bien y la misericordia de Dios les acompañan todos los dias de su vida. Una de tales personas fue David, el joven que siempre dependió del Ser supremo. La fe profunda de su corazón lo hacía ver aun detrás de los reveses de la vida, la mano protectora de Dios. En fin de cuentas, todo le resultaba bien. Y él lo atribuía a la misericordia, el amor inmerecido de Dios. David sabía que en el hombre no hay méritos propios, y que es por un acto de misericordia divina que el hombre vive y sobrevive.

Pero, lo importante es que usted, viva una vida así. ¿,Se queja, se lamenta usted de todo? ¿,Se siente inclinado a la desesperación? ¿Ha pensado en el suicidio como la única puerta de escape? Déjeme ponerle una inyección de ánimo. Las cosas no son tan sombrías como usted las ve. No es cierto que se le hayan cerrado todas las puertas. Puede haber fracasos, pero el triunfo definitivo sigue siendo una posibilidad, una esperanza. El bien y la misericordia están al alcance de su mano.

Pablo, escribió la siguiente declaración: “Y sabemos que a los que aman a Dios. todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” El bien no siempre está en lo que acontece, sino en la finalidad que se alcanza por lo que acontece. Los acontecimientos son el camino; el bien es el destino.

El secreto de una vida feliz, a pesar de todo, es Jesucristo reinando en el trono del corazón, manejando el timón de la vida. Usted debe establecer una relación personal con el Señor Jesucristo. ¿,Cómo? Mediante la fe en El. Haga usted una entrega total de su vida a El; póngase en sus divinas manos. Y entonces el alivio vendrá. El dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” El bien y la misericordia serán sus compañeras inseparables. Pruébelo, ahora mismo.

El mundo de las palabras

Jueves, 26 Enero 2017 16:22 Escrito por

“Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactansiosamente; a los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros? ... Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces”.  Salmo 12:

Vivimos en un mundo lleno de palabras. Cada año salen de las prensas millones de libros, todos ellos llenos de palabras. Cada día salen al aire miles y miles de programas de radio y televisión, todos ellos con enorme acopio de palabras. Cada día en el mercado, en las fábricas, en las oficinas, en las escuelas, en las casas, la humanidad hace uso del don de la palabra. En cientos de idiomas, por todo el mundo, a cada minuto y segundo del día, palabras, y más palabras. Podríamos decir que la historia de la civilización puede trazarse en cuatro grandes etapas. Primero, cuando el hombre aprendió a usar el lenguaje para entenderse con sus semejantes. Segundo, cuando inventó la escritura, el lenguaje escrito. Tercero, cuando inventó la imprenta, la facilidad de imprimir libros, y cuarto, cuando inventó los medios de trasmitir la palabra a la distancia, por medio del telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión. Sin las palabras que traducen ideas y conceptos, no existiría un mundo civilizado.
El salmista bíblico está preocupado con las palabras también. Pero con las palabras que se dicen sin sabiduría, y que se lanzan al aire cargadas de altanería, del hombre rebelde contra Dios.  En este salmo dice así: “Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente”  Estas palabras del salmista podrían aplicarse, por ejemplo, a los filósofos materialistas y ateos, que con palabras desaprensivas hablan contra la Biblia cuando ni siquiera la han leído con detención.
Podrían aplicarse a cada hombre y cada mujer, que llena su boca emitiendo conceptos contra Dios, porque la vida los trata mal y no hallan el camino recto. Podrían aplicarse también a los que son rápidos en ofender y calumniar y lentos en pedir perdón. A todos los que, sea de labios o pensamientos o actitudes, están prácticamente diciendo “nuestros labios son nuestros, ¿quién es señor de nosotros?” El hombre puede ser dueño de sus labios, pero no del efecto que causan sus palabras en el prójimo, y Dios ha de pedir cuentas en el día del juicio, de cada palabra vana que pronunciaron nuestros labios.
Lo que necesitamos, amigo mío, es poner nuestros labios en sujeción a Dios. Es poner nuestro corazón, nuestra mente, nuestra alma toda en sujeción a Cristo, autor y consumador de la salvación, y el único que puede librarnos del error y la condenación.

ORACION. Hoy quiero Señor, que toda palabra que salga de mi boca sea para bendecir, para consolar, para iluminar, para fortalecer. Señor, quiero usar mis labios únicamente para gloria de Tu Nombre...

El que creyere, no corra

Jueves, 19 Enero 2017 15:51 Escrito por

“Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure”. Isaías 28:16

“Dijo el poeta criollo: “El gaucho caminó para alcanzar la carreta, trotó para alcanzar la esposa, solo galopó para alcanzar la patria”. Y sin quererlo, estaba hablando de tres grados de velocidad, que suponen otros tantos grados de interés. Para alcanzar la carreta, caminó, para alcanzar la esposa, trotó con su caballo; para alcanzar la patria, entonces galopó por llanos y montañas y hasta sobre las olas del mar.
Durante muchos siglos la velocidad máxima del hombre fue la que podía obtener con sus pies: caminando o corriendo. Después, cuando domesticó al camello, anduvo a la velocidad del camello. Después, durante otros muchos siglos, alcanzó la velocidad del caballo.
Por fin, después de algunos milenios, logró viajar a la velocidad de la locomotora. Después, a la del automóvil; más tarde, a la velocidad del avión, y superó la velocidad del sonido. Hoy en día viaja a la velocidad de los cohetes espaciales, y anda buscando correr a la velocidad de la luz: 300.000 km por segundo.
La vida moderna, mi amigo, es una de carreras. Desde que suena el despertador en la mañana, hasta que se apagan las últimas luces en la noche, padre, madre, hijos, todos andan corriendo. Correr de aquí para allá, todo el día, consultando la libreta de citas, mirando el reloj, apretando el acelerador del auto, gritándole al ascensorista, protestando contra las esperas. Corriendo, corriendo, corriendo siempre. Cada día, cada mes, cada año, ¡la vida entera!. ¿Y todo, para qué? ¿Para caer al fin, cansado y agotado, al húmedo lecho de la madre tierra?
¿Sabe lo que dice el profeta Isaías, mi amigo? Dice: “HE AQUI YO HE PUESTO POR FUNDAMENTO UNA PIEDRA, PIEDRA PROBADA, ANGULAR, PRECIOSA, DE CIMIENTO ESTABLE, EL QUE CREYERE EN ELLA, NO SE APRESURE”. Esta piedra firme, es JESUCRISTO. Cuando uno cree en El, lo acepta como Señor y Salvador, como Maestro y Rey de la vida, ya no corre a lo loco tras los vanos afanes de la vida. Con Cristo en el corazón, el hombre se aploma, se estabiliza, se consolida, y disfruta de la existencia como quien descansa seguro en las verdades eternas.

ORACION: Sí Señor; Tú eres mi fundamento estable. Enséñame hoy a descansar en Ti. Líbrame de las ansiedades y muéstrame la belleza de la vida...

Si el grano de trigo no cae...

Jueves, 12 Enero 2017 19:12 Escrito por

“Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo el Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. Juan 12: 22‑34

Si el grano de trigo no cae...

Cuando fueron exploradas las célebres pirámides de Egipto se halló una cosa interesante. En esas viejas tumbas, junto a jarros de oro y objetos preciosos labrados, que se pusieron allí para honra de los faraones sepultados, habían granos de trigo en pequeños platos.
Esos granos llevaban más de cuatro mil años depositados allí. Eran granos del famoso trigo de Egipto. Todavía tenían vida. El germen vital no había muerto en ellos. De ser sembrados germinarían otra vez.
En tanto que esos granos quedaron improductivos durante cuatro mil años, muertos en vida, otros granos similares murieron y renacieron miles de veces. Y se habían multiplicado por millones y millones, con esa prodigiosa facultad que tienen las semillas de multiplicarse en nuevas vidas.
Esto que digo, mi amigo, ilustra perfectamente unas palabras de Jesús que leímos anteriormente, Los granos de la tumba del faraón no murieron, es decir, no fueron depositados en la madre tierra para que se pudrieran y murieran y produjeran una planta de trigo. Conservaron su existencia personal. Pero nunca llevaron fruto. En cambio los otros granos que sí fueron sembrados y murieron, resucitaron en la siguiente primavera y llevaron fruto, rnucho fruto.
Y año tras año, esos granos fueron muriendo y naciendo, muriendo, naciendo, multiplicándose por millares de millones, y al fin siempre existían nuevos, frescos y sanos. Milagro de la muerte y resurrección! Cuando Jesús pronunció esas palabras estaba diciendo lo siguiente: “Si conservo la vida, reservándola para mí mismo, sin ir a la cruz, quedo solo, pero si muero, me reproduciré en millones de cristianos, y llevaré fruto”.
Y el cristianismo verdadero, que no es una religión, ni un sistema, sino una persona; es simplemente Cristo reproduciéndose en millones de creyentes y seguidores suyos. Cristo murió una sola vez, una sola vez fue sepultado: una sola vez resucitó. Pero Cristo se reproduce lleno de vida, en cada uno que cree en El.

ORACION: ¡Qué maravilla de obra! ¡Hazlo en mí, Señor! Reprodúcete hoy, en mi carácter. en mis actitudes, y en cada detalle de mi vida...

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