Domingo, 24 Septiembre 2017
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Rincón del Pastor (46)

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NACER DE NUEVO

Miércoles, 20 Abril 2016 15:16 Escrito por

Jueves, 3 de marzo de 2016

Hace unos años leí una de las mejores joyas literarias que se han escrito para los pastores, “EL PASTOR REFORMADO” por Richard Baxter, uno de los puritanos más destacado. Es un libro que fue publicado en el 1656 y que a estas alturas sigue siendo de bendición e impacto al que lo lee.

Una de las cosas que recuerdo de este libro que me llevaron a la reflexión estaba al comienzo del mismo. El Pastor Baxter decía: “Tenga cuidado de sí mismo porque usted, igual como los demás, tiene un alma que ganar o perder. Usted pudiera predicar el Evangelio y aún guiar a otros hacia Cristo, pero sin santidad usted jamás será́ salvo. Usted puede predicar acerca de Cristo y sin embargo descuidarlo; usted puede predicar acerca del Espíritu y estar resistiéndole. Usted puede hablar acerca de la fe y permanecer incrédulo; puede enseñar acerca de la conversión y permanecer inconverso. Usted puede predicar acerca del cielo, mientras que permanece viviendo mundanamente. Usted pudiera ser el predicador más grande del mundo, pero sin la gracia de Dios en su corazón, usted quedará como no salvo. Los predicadores del Evangelio serán juzgados por el Evangelio. Por lo tanto, tenga cuidado, porque usted tiene un alma que será́ salva o perdida eternamente.”

Como puede imaginar por esta porción, el libro completo va directamente al hígado. Todos los capítulos son un constante reto a que los pastores evaluemos nuestra relación con Dios y si realmente hemos sido convertidos. Baxter dice: “Ser inconverso es terrible, pero ser un predicador inconverso es mucho peor.”

Les comparto esto porque en lo personal pienso que el mayor problema de la Iglesia en general hoy en día es la cantidad de personas que se llaman cristianos pero que NO lo son. Van a la iglesia, leen la Biblia, “viven y parecen” cristianos pero realmente NO son cristianos; es más, a muchos se les ha hecho creer que son cristianos porque repitieron una oración, “aceptaron a Jesús” en su corazón pero NO han nacido de nuevo.

Jesús le dijo a Nicodemo: “Os es necesario nacer de nuevo.” Juan 3:7

Esas palabras de Jesús no fueron entendidas por Nicodemo porque para él como para muchos hoy en día, era suficiente saber de Jesús. Nicodemo, quien era un líder religioso que había oído de los milagros de Jesús, de las maravillas que había hecho, reconocía que ciertamente Jesús tenía una relación con Dios pero realmente NO conocía a Jesús, desconocía como ser salvo. Jesús se asegura de dejarle claro que la única manera de ser salvo es naciendo de nuevo.

Lo mismo nos dice a nosotros hoy; tengamos cuidado de saber de Jesús pero NO conocer a Jesús. Cuidado de creer que porque vamos a la iglesia, participamos en ella, servimos en ella, leemos nuestras Biblias y parecemos cristianos, creamos que los somos.
La única manera de ser salvos es naciendo de nuevo y para nacer de nuevo NO basta con un cambio de estado o conducta en nuestras vidas; se necesita un cambio de naturaleza. Nuestros corazones tienen que ser regenerados por Dios mediante el Espíritu Santo que nos lleva a arrepentirnos de nuestros pecados y cambiar nuestra mentalidad y a colocar nuestra fe en Cristo. Sin regeneración, hombres y mujeres depravadas y muertos espirituales jamás podrán ser salvos.

Es mi oración que cada uno de nosotros seamos lo sincero suficiente y podamos contestarnos la siguiente pregunta: ¿Hemos nacido de nuevo?

Concluyo con unas palabras de otro gran hombre de Dios, el Pastor John MacArthur: “No importa lo sincero o religioso que seas, ni lo ocupado que estés haciendo buenas obras, debes nacer de nuevo.”

¡Gracia y Paz!

¿SOMOS ENSEÑABLES?

Miércoles, 13 Abril 2016 19:11 Escrito por

Jueves, 10 de marzo de 2016

Los que me conocen, saben que existen tres cosas que me apasionan, mi familia, mi iglesia local y el baloncesto o básquetbol, como le llamen en su país. Uno de los equipos que más admiro y respeto son a los San Antonio Spurs. Una de las cosas que han resaltado de ese equipo por los pasados años es su capacidad de jugar como un EQUIPO. No son los jugadores más talentosos pero si los más disciplinados. Colocan sus egos fuera de la cancha y se unen a la causa común llamada EQUIPO. En una de las muchas entrevistas que le han realizado a su dirigente, Gregg Popovich, le preguntaron: “¿Cuál es la clave para lograr que estos jugadores pongan sus egos fuera de la cancha y puedan unirse para trabajar como un equipo?” Coach Pop contestó: “Estos jugadores son enseñables, ellos son lo humildes suficiente para aceptar sus errores y trabajar para corregirlos por el bien del EQUIPO.”

El sabio Salomón dijo en Proverbios 17:10 (Biblia Las Américas):

“La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento que cien azotes en el necio.”

Esto me lleva a que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Somos personas enseñables? Permítame ayudarles antes que contesten; una persona enseñable es aquella que escucha consejos y los aplica a sus vidas, considera los puntos de vista de los demás y entiende que no siempre tiene la razón y que puede estar equivocado. En otras palabras, está dispuesto a APRENDER. Ahora si, ¿somos personas enseñables?

Aquí cinco puntos que podemos evaluar para ver si somos enseñables o no:

1. Sabemos que somos enseñables cuando las personas se sienten en libertad de aconsejarnos y/o corregirnos.
2. Sabemos que somos enseñable cuando vemos que nuestro carácter está siendo transformado y nuestra manera de pensar, sentir y responder es diferente. La pregunta que nos ayudará a entender esto es: “¿Soy la misma persona que hace un año?”
3. Sabemos que somos enseñables cuando nos podemos sentar con alguien que no piensa igual que nosotros y recibir sus críticas sin sentirnos ofendidos y sin defendernos. En otras palabras, somos enseñables si a la hora de que se nos haga una crítica no tenemos la tendencia a justificarnos.
4. Sabemos que somos enseñables cuando no respondemos con crítica al que nos corrige. Me explico, cuando tan pronto terminan de decirnos algo, NO tomamos la actitud de: “Pero si tú haces lo mismo…”
5. Sabemos que somos enseñables cuando nos acercamos a Dios todos los días y le pedimos que nos ayude a aprender, crecer y le rogamos que moldee nuestro carácter. Si en nuestras oraciones NO presentamos nuestro orgullo ante Dios es porque quizás no estamos conscientes de lo orgulloso que somos.

La invitación en este día es que reconozcamos nuestra necedad y cómo nuestro orgullo y soberbia no permiten que crezcamos y que muchas veces afecten nuestras relaciones más importantes, con Dios y con las personas que amamos.

Jonathan Edwards dijo en una ocasión:

“Un falso cristiano se ve limpio y claro en sus propios ojos. El verdadero conoce su propio corazón, siente que es un GRAN PECADOR.”

Concluyo como empecé, con unas palabras del sabio Salomón en Proverbios 8:11 (RV60):

“Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.”

¡Gracia y Paz de nuestro Señor Jesucristo para ti!

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