Lunes, 11 Diciembre 2017
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Rincón del Pastor (55)

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Meditando en la cama

Jueves, 06 Abril 2017 18:00 Escrito por

He hablado ya acerca de las pildoras para dormir y de la falta de sueño que aqueja a muchos de los mortales. Ahora leo en las estadísticas que de todas las enfermedades mortales que en este siglo diezman a la raza humana, las enfermedades cardíacas se cuentan entre las peores. ¿Y a qué se deben las enfermedades del corazón? A la tensión nerviosa. ¿Y cuál es la causa? Los problemas de la vida. La ansiedad que provoca la incertidumbre económica, por ejemplo, sumada al temor a las enfermedades, la amenaza de una guerra nuclear, la invasión de seres ultraterrestres, los peligros reales o imaginarios, hacen subir la presión arterial, congestionan el cerebro, acidifican la sangre, endurecen las arterias, cierran la coronaria... y el hombre de negocios, el hombre de gobierno, el padre de familia, el jefe militar, etcétera... todos ellos, sufren tensión nerviosa.

Y la paz se evapora, el sueño se va, el insomnio se apodera de nosotros y las horas de la noche se van en blanco. La Biblia se ocupa, mi amigo, de esas horas de la noche que a veces transcurren en un desvelo. Por ejemplo, en el Salmo 4 leo estas palabras: “Temblad, y no pequéis. Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad”. Usted dirá que cuando está padeciendo insomnio no hace más que pensar y pensar, y por eso precisamente se desvela. Déjeme decirle una cosa: si usted solamente piensa en sus problemas, nunca encontrará la solución ni la paz del alma. Por el contrario, tanto pensar en sus problemas puede llevarlo a la obsesión, que corroe el entendimiento y nubla el criterio.

Lo que la Biblia dice es, MEDITAD. Meditad serenamente en Dios, en Su Amor y en Su Gracia, y en Jesucristo, que bajó del cielo a ofrecer a los seres humanos paz y descanso, y murió en la cruz para redimirlos del pecado, y resucitó para abrir para todos un camino de vida nueva y subió a los cielos, para interceder desde allí por todos lo que confían en Él y claman a Él. En estas cosas, amigo mío, vale la pena pensar, como Dios quiere. ¿Y cuál es el resultado de esa meditación que haré en mi cama, en las horas tranquilas de la noche? “preguntará usted”. Bueno, este salmo tiene la respuesta. Dice al final: “En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. La fe en Dios, la entrega de corazón a Cristo, el recibirle a Él como Salvador, nos trae paz y calma, y sueños tranquilos y felices. ¡Vale la pena probar! Hoy mismo ponga su confianza en CRISTO JESUS.

ORACION: ¡Qué diferente es mi vida desde que te conozco a ti Señor! Me has dado paz. Me has llenado de Tu amor. Todo es diferente desde que te tengo a Ti. Gracias Señor...

Conviene que yo muera

Jueves, 23 Marzo 2017 15:01 Escrito por

Mi amable amigo y amiga, tenga usted el mejor de los días. La frase resonó patética en esa noche. Era una noche clara, ni fría, ni calurosa. Los hombres quedaron quietos, perplejos, tratando de comprender el sentido de esas palabras mientras poco a poco la luz se hacía en sus cerebros sumiéndolos al mismo tiempo en un mar de pensamientos.

“Conviene que yo vaya a Jerusalén, y muera”. Esa era la frase, Esas palabras. Las pronunciaba Jesús. Y las escuchaban los apóstoles. Ya llevaban como tres años andando juntos. Aquellos pescadores del mar de Galilea, y de distintos oficios habían aprendido a amar intensamente a Jesús. Y he aquí que Jesús, en la noche clama, y cuando todo parecía andar para el grupo, dice esas palabras alucinantes, “Conviene que yo muera” ¿Cómo podía morir él, ahora? Se preguntaban los hombres. ¡Ahora es cuando más lo necesitamos! Ahora que el pueblo está dispuesto a seguirle, y los romanos están descuidados. Si abría de estallar la guerra de independencia este era el momento, cuando una nueva Pascua se acercaba y ansias de libertad bullían en miles de corazones. Jesús podría ser el caudillo que capitanease las masas, contra la guarnición romana. Pero he aquí que les dice, “Os conviene que yo muera”.

Nuevamente se levanta aquí la sombra de la Cruz. Desde su nacimiento la vida de Jesús estuvo señalada por la sombra de la Cruz. Desde mucho antes de su nacimiento, ya se levantaba una Cruz en su horizonte. Porque la Biblia dice que Jesús “es elcordero inmolado desde antes de la fundación del mundo”. Jesús había venido, según el profeta Isaías, a dar libertad a los presos, a predicar a los cautivos apertura de cárcel, a defender a los desposeídos,

a vendar a los quebrantados de corazón, y a proclamar el día de la venganza de nuestro Dios. ¿Cómo podía morir? ¿De qué manera podía ser su muerte una conveniencia? ¡No podían entender esas palabras!

Pero eran ciertas. Jesús es salvador. Jesús es libertador. Jesús es justiciero, Jesús liberta el cuerpo y la mente. Jesús transforma al individuo y mundo. Pero lo hace MURIENDO EN CRUZ. Quien comprende esta vedad, encuentra la vida.

ORACION: Que distintos son tus caminos, Señor. Muriendo es como me has dado vida. ¡Gloria a Tu Nombre!...

Siete días inolvidables

Jueves, 16 Marzo 2017 15:09 Escrito por

Por alguna razón singular, los períodos semanales de siete días tienen una incidencia especial en la vida de los hombres. Cada siete días hay un domingo de descanso. Cuatro semanas hacen un mes, 52 semanas hacen un año, y por años medimos nuestra existencia.

Las profecías bíblicas hablan de semanas de días, semanas de años, semanas de semanas de años y hasta semanas de milenios. Pero no quiero hablar de profecías en este momento. Más bien quiero mencionar la última semana que Jesús pasó en la tierra como hombre común. En primer lugar, siete días antes de la crucifixión, en una cena que dan a Jesús, una mujer derrama sobre él un perfume de gran precio. Jesús recompensa a esta mujer con el elogio más grande: “Siempre que se predica que el evangelio dijo el Señor sea dicho lo que esta mujer ha hecho por mí”. Aquella mujer representa el verdadero espíritu de alabanza y adoración desinteresados.

En segundo lugar ocurre la última cena. La última comida pascual que Jesús hace en la tierra con sus discípulos. En esta comida Jesús establece el Nuevo Pacto, que da por terminado el antiguo. Este Nuevo Pacto es de Gracia. Todos los hombres serán salvados gratuitamente, por gracia, cuando crean en Jesucristo crucificado, sin necesidad de obras o de merito. Este Nuevo Pacto será sellado con sangre. Con la sangre del mismo Jesús, sangre preciosa que dentro de poco se derramará en la Cruz. Por este Nuevo Pacto todos los seres humanos del mundo pueden verse libres del pecado, y ser hechos herederos del reino de Dios. Ocurre también la traición de Judas, la maldición de una higuera inútil que no lleva fruto, el juicio inicuo del Sanedrín Judío, la cobardía de Pilato al lavarse las manos; la negación de Pedro y la misma Pasión cruenta y dolorosa.

Fueron los siete días más grandes en la historia del mundo. Porque al fin de los siete, Jesucristo expiró clavado a una cruz, Su sangre brotó de su costado abierto, y regó la tierra. Era la sangre de Dios, cayendo sobre el mundo de los pecadores, para darles limpieza, redención, y perdón.

ORACION: ¡Más te conozco y más te amo, Señor! Gracias por todo lo que hiciste a mi favor...

Tu estarás conmigo

Viernes, 10 Marzo 2017 17:14 Escrito por

El hombre es un ser gregario, es decir, fue hecho para vivir en sociedad. Aunque la soledad en ocasiones es necesaria, sin embargo, estar en soledad no es el estado normal. Esto es especialmente cierto en tiempos de peligro, porque en la vida nos necesitamos y nos auxiliamos unos a otros. ¡Cuán grato es estar con nuestros familiares, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo! En muchísimas situaciones, la separación de nuestros seres queridos nos acarrea tristeza y sufrimiento. Pero, es indudable, que hay una compañía que sí nos debe ser indispensable, y esa es la compañía de Dios. Claro, hay varios sentidos en los que la compañía de Dios nos es inseparable, por la razón de que El es el Ser supremo está en todas partes, y nada podría ser ni sostenerse aparte de Dios. Pero es una inmensa bendición cuando uno puede decir en forma muy personal: “Tú estarás conmigo”. Esta es una relación de fe, de piadosa dependencia.

El afamado cantor de Israel, de nombre David, escribió tales palabras: “Tú estarás conmigo”. Esta fue la razón de que él viviera sin temor. El podía sufrir algunos reveses, pero su fe en Dios le haría emerger triunfante. Dios se hace accesible al hombre en la Persona de su santo Hijo Jesucristo.

Razón tuvo Jesús para decir: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Fue también el Señor Jesús quien en otra ocasión expresó: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, En un mundo en el que hay tanta desilusión, en el que es arriesgado poner nuestra confianza en el hombre; en un mundo en el que aun encontrándonos solos y desconectados de realidades tangibles, es en extremo consoladora la verdad de que hay Uno que sí está a nuestro lado, que se acerca a nosotros en actitud de Amigo, y que tiene todo poder para hacernos bien. Cuando por la fe establecemos una relación así con Jesucristo, ya no nos invade la desesperación ni nos aterra el temor.

ORACION: Gracias Señor porque has llenado mis soledades. Ya no camino solo. Tú estás conmigo...

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Los Fundamentos de la vida

Viernes, 03 Marzo 2017 17:47 Escrito por

“Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? ... Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro”.
 Salmo 11:3- 7.
Cada vez que se desea construir una casa, lo primero que se busca es un fundamento sólido. Si el terreno es arenoso o suelto, si hay grietas o puntos débiles, el fundamento puede ser inútil. Cuanto más grande es el edificio a construirse, más fuerte y firme tiene que ser el cimiento. De otro modo, la ruina amenazará a la construcción. Así le está ocurriendo a la famosa torre de Pisa, en Italia, cuyos fundamentos han comenzado a ceder por las filtraciones de agua. En Los Angeles, California, los temblores son continuos, se ha puesto un anuncio en más de 3.000 edificios avisando que es peligroso vivir en ellos, porque si viene un temblor fuerte, los cimientos no resistirán el golpe.
El salmista David estaba preocupado también por los fundamentos, pero no de su casa precisamente, sino por aquellos fundamentos que hacen la vida del individuo, la familia y la sociedad, sólida, estable y digna de ser vivida.
Este salmo dice: “Si fueren destruídos los fundamentos, ¿qué ha de hacer e1 justo?” Ahora bien, ¿a qué fundamentos podría referirse David? Seguramente se refería a Dios, fundamento de toda existencia, autor y sostenedor del universo, Padre y protector del hombre. ¿Qué pasaría en el cosmos si Dios desapareciera de él? Solamente el caos primitivo, que terminará con toda forma de vida y belleza. Seguramente se refería a la Palabra de Dios, las Santas Escrituras, fundamento de la verdadera relación con  Dios. ¿Qué sería de la humanidad si Dios no hubiera hablado, y Sus palabras no se hubieran registrado en el Volumen Santo? Sin Biblia el hombre andaría aún en las tinieblas morales y espirituales.
Seguramente se refería también a las profecías del Pueblo de Israel, profecías que él conocía y estudiaba. Esas profecías son el fundamento de la esperanza. ¿Cómo podríamos vivir sin la esperanza de un Reino de los cielos? La situación del mundo actual nos llenaría de horror, si la Biblia no profetizara un Reino perfecto de paz y justicia. Y el fundamento es Jesucristo mismo, único fundamento de nuestra salvación.
¿Qué sería de nosotros, pobres pecadores, si Cristo no hubiera bajado al mundo, si no hubiera muerto crucificado, si no hubiera resucitado triunfante y si no hubiera ascendido de nuevo al cielo para ser nuestro Abogado é Intercesor? Gracias a Dios por todos estos fundamentos, sobre los cuales podemos edificar nuestra vida y salvación eterna.

ORACION. Oh, Dios, gracias por lo que Tú eres para mi vida; mi fundamento firme y permanente. Señor ayúdame a edificar mi vida y mi familia sobre los fundamentos sólidos que nos has legado...

Vida breve, pero intensa

Sábado, 18 Febrero 2017 17:31 Escrito por

“Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, 
y en gracia para con Dios y los hombres”.  Lucas 2:52

Vida breve, pero intensa

La vida de Cristo fue breve, pero intensa. Nació en una aldea pobre, de un país pobre, en el seno de una familia pobre. Nació de noche, en un pesebre, bajo la mirada atónita de mansos animales, bueyes, ovejas, asnos. Murió una tarde de tinieblas, desangrado y palidecido, bajo la mirada atónita de sus discípulos, sus amigos y su madre.
La niñez, la adolescencia, la juventud, las pasó en un pequeño pueblo de la Galilea. Su oficio fue la carpintería. Su medio de vida, las tablas que cortaba, cepillaba y clavaba unas con otras para hacer bancos, mesas, yugos y ataúdes. Al final de su vida El se sentaría en un sencillo banco de madera, delante de una mesa servida, para hablarles a sus discípulos de llevar el mismo yugo suyo y de que debía morir y ser sepultado.
Bien se ha dicho de Cristo que “no escribió libros, pero en el mundo no cabrían los libros que podrían escribirse de El. No fundó escuelas o universidades, pero todas las escuelas se ocupan de El. No dirigió ejércitos, pero hay millones de seguidores suyos que se dejan matar por El”. Una vida breve, pero vivida intensamente, sin trazas de pecado. Jesús no tenía complejos de alma, no tenía trabas mentales, no tenía pasiones afiebradas. Podía hablar de los lirios del campo, los peces del mar, las aves de los cielos y alzar niños en sus brazos y comunicarles la palabra de vida. Nunca miró a una mujer para codiciarla; nunca mintió, nunca hurtó nada a nadie; nunca salió de sus labios una palabra que no fuera la verdad; jamás difamó al prójimo; nunca se postró ante ídolos. Era limpio por dentro y por fuera. Y esa vida que El llevó, desde Belén al Calvario, quiere que nosotros la vivamos también, y para ello nos provee los medios para lograrla. Por nosotros dio su sangre, que nos redime del pecado, su Espíritu, que es el Poder por excelencia, su Palabra, la Biblia, que es el verdadero y único alimento del alma.
Entre Belén y el Calvario, Jesús hizo todo por nosotros y para nosotros. ¿Qué hacemos nosotros por El?

ORACION: Quiero que mi vida, hoy, sea semejante a la que Tú viviste cuando estuviste en la tierra: pura e intensamente vivida para Tu gloria...

Deseos en la noche

Jueves, 09 Febrero 2017 20:30 Escrito por

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos”. Isaías 26:34

Estaba acostado de espaldas, ambas manos bajo la cabeza haciendo de almohada, y la vista fija en el techo. Las sienes le palpitaban, el corazón le latía con angustia, las lágrimas pugnaban por salir y correr por las mejillas. Los ojos avizorantes, miraban más allá del techo: más bien procuraban penetrar el oscuro velo de lo ignorado, de lo desconocido.
Su mente trabajaba frenéticamente. Extraía las ideas del fondo del alma, las pesaba, las estudiaba, las tejía y entretejía, enredaba la madeja y la volvía a desenredar, siempre con la misma obsesión frenética: llegar a poseer aquello que deseaba más que nada en el mundo; aquello en lo cual la vida se le hacía imposible; aquello que en el juego de tenerlo, o no tenerlo, se le iba consumiendo la existencia.
¿Era este un hombre?. No, eran tres hombres. Tres hombres, con la misma ansiedad, pero, con tres motivos distintos. Uno de ellos era un enfermo en un hospital. Ansiaba la salud. Mañana será operado. Sufría de cáncer. Mañana le dirían, “todo ha salido bien, no se aflija”; o le dirían: “lo siento amigo, su cáncer es inoperable”.
El otro es un preso en el calabozo. Está preso por luchar por la libertad, que no tienen miles de sus compatriotas. La libertad que ha perdido él. El tercero es un amante, un joven cuyo corazón arde en llamas de pasión por una joven adorada. Ella es rica y ha sido dada a otro. El, sufre y llora por ese amor imposible.
También Isaías, este hombre de Dios, profeta y literato, escribe con pluma de fuego: “Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mi, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia”.
Este hombre no busca justamente la salud; tampoco busca la libertad; tampoco la mujer amada. El profeta busca especialmente conocer a Dios, encontrarse con El, hallar la joya más preciada y la bendición más grande y la conquista suprema: CONOCER A DIOS. Porque el que llega a Dios, ha llegado a todo donde conviene llegar. Amigo mío: ¿Qué es lo que busca usted en los desvelos de la noche? ¿La salud que le falta? ¿La libertad que no tiene? ¿La hermosa que le es esquiva? ¿0 busca a Cristo? Si busca a CRISTO, él también le está buscando a usted. Invoque Su nombre, y él vendrá a usted.

ORACION: De todas las cosas, Tú Señor, eres la más preciosa. Durante este día, quiero buscarte y amarte con todo tni corazón...

Seguridad en cada día

Jueves, 02 Febrero 2017 16:42 Escrito por

Cada quien vive su vida desde un ángulo de pensamiento y de una actitud de espíritu, o somos creyentes o somos ecépticos; o mostramos una actitud positiva o una actitud negativa con respecto a lo que acontece. Saber que hay una Providencia, que es el gobierno sabio y benévolo de Dios en toda su creación, es colocarse uno en terreno firme y sacarle el mayor provecho a la vida.

A lo largo de la historia ha habido hombres y mujeres que han sido fieles creyentes en Dios, quienes gozosamente se han sometido a la santa voluntad divina y dan testimonio de que el bien y la misericordia de Dios les acompañan todos los dias de su vida. Una de tales personas fue David, el joven que siempre dependió del Ser supremo. La fe profunda de su corazón lo hacía ver aun detrás de los reveses de la vida, la mano protectora de Dios. En fin de cuentas, todo le resultaba bien. Y él lo atribuía a la misericordia, el amor inmerecido de Dios. David sabía que en el hombre no hay méritos propios, y que es por un acto de misericordia divina que el hombre vive y sobrevive.

Pero, lo importante es que usted, viva una vida así. ¿,Se queja, se lamenta usted de todo? ¿,Se siente inclinado a la desesperación? ¿Ha pensado en el suicidio como la única puerta de escape? Déjeme ponerle una inyección de ánimo. Las cosas no son tan sombrías como usted las ve. No es cierto que se le hayan cerrado todas las puertas. Puede haber fracasos, pero el triunfo definitivo sigue siendo una posibilidad, una esperanza. El bien y la misericordia están al alcance de su mano.

Pablo, escribió la siguiente declaración: “Y sabemos que a los que aman a Dios. todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” El bien no siempre está en lo que acontece, sino en la finalidad que se alcanza por lo que acontece. Los acontecimientos son el camino; el bien es el destino.

El secreto de una vida feliz, a pesar de todo, es Jesucristo reinando en el trono del corazón, manejando el timón de la vida. Usted debe establecer una relación personal con el Señor Jesucristo. ¿,Cómo? Mediante la fe en El. Haga usted una entrega total de su vida a El; póngase en sus divinas manos. Y entonces el alivio vendrá. El dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” El bien y la misericordia serán sus compañeras inseparables. Pruébelo, ahora mismo.

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