Miércoles, 14 Noviembre 2018
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Rincón del Pastor (100)

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Los Fundamentos de la vida

Jueves, 22 Marzo 2018 14:40 Escrito por

Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? ... Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro”.

Salmo 11:3- 7.

Cada vez que se desea construir una casa, lo primero que se busca es un fundamento sólido. Si el terreno es arenoso o suelto, si hay grietas o puntos débiles, el fundamento puede ser inútil. Cuanto más grande es el edificio a construirse, más fuerte y firme tiene que ser el cimiento. De otro modo, la ruina amenazará a la construcción. Así le está ocurriendo a la famosa torre de Pisa, en Italia, cuyos fundamentos han comenzado a ceder por las filtraciones de agua. En Los Angeles, California, los temblores son continuos, se ha puesto un anuncio en más de 3.000 edificios avisando que es peligroso vivir en ellos, porque si viene un temblor fuerte, los cimientos no resistirán el golpe.

El salmista David estaba preocupado también por los fundamentos, pero no de su casa precisamente, sino por aquellos fundamentos que hacen la vida del individuo, la familia y la sociedad, sólida, estable y digna de ser vivida.

Este salmo dice: “Si fueren destruídos los fundamentos, ¿qué ha de hacer e1 justo?” Ahora bien, ¿a qué fundamentos podría referirse David? Seguramente se refería a Dios, fundamento de toda existencia, autor y sostenedor del universo, Padre y protector del hombre. ¿Qué pasaría en el cosmos si Dios desapareciera de él? Solamente el caos primitivo, que terminará con toda forma de vida y belleza. Seguramente se refería a la Palabra de Dios, las Santas Escrituras, fundamento de la verdadera relación con Dios. ¿Qué sería de la humanidad si Dios no hubiera hablado, y Sus palabras no se hubieran registrado en el Volumen Santo? Sin Biblia el hombre andaría aún en las tinieblas morales y espirituales.

Seguramente se refería también a las profecías del Pueblo de Israel, profecías que él conocía y estudiaba. Esas profecías son el fundamento de la esperanza. ¿Cómo podríamos vivir sin la esperanza de un Reino de los cielos? La situación del mundo actual nos llenaría de horror, si la Biblia no profetizara un Reino perfecto de paz y justicia. Y el fundamento es Jesucristo mismo, único fundamento de nuestra salvación.

¿Qué sería de nosotros, pobres pecadores, si Cristo no hubiera bajado al mundo, si no hubiera muerto crucificado, si no hubiera resucitado triunfante y si no hubiera ascendido de nuevo al cielo para ser nuestro Abogado é Intercesor? Gracias a Dios por todos estos fundamentos, sobre los cuales podemos edificar nuestra vida y salvación eterna.

ORACION. Oh, Dios, gracias por lo que Tú eres para mi vida; mi fundamento firme y permanente. Señor ayúdame a edificar mi vida y mi familia sobre los fundamentos sólidos que nos has legado...

La altivez del ser humano

Jueves, 15 Marzo 2018 14:49 Escrito por

“El malo, por la altive z de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos ... Levántate oh Jehová Dios, alza tu mano; no te olvides de los pobres ... El deseo de los humildes, oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído”. Salmo 10: 4,12, 17

Son sólo cinco palabras, pero ellas llenaron las ilusiones de miles de hombres inteligentes de Europa, y despertaron rosadas esperanzas para la humanidad. Son las palabras claves del Iluminismo, ese gran movimiento intellectual y filosófico del Renacimiento: razón, naturaleza, felicidad, progreso y libertad. Ellos creyeron que la sola razón del hombre, investigando la naturaleza, descubriría todas las cosas necesarias para asegurar la felicidad, el progreso y la libertad del ser humano. Llevados de su orgullo, aquellos pensadores, discípulos de Voltaire, se desentendieron de Dios, y le dijeron: “Déjanos solos. Tú ya no tienes nada que hacer en la tierra. Nosotros vamos a arreglar todas las cosas”.

El resultado de esta actitud ha sido, la desesperación, el caos, la violencia y la ruina moral. La sola razón del hombre, desligada de Dios, no ha servido nara nada como no sea para hundir a la humanidad en la incredulidad.

El Salmo 10 estudia los problemas de la mente y del corazón humano y dice: “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos”. No quiero decir que Voltaire, Condorcet, Russeau, eran hombres malos. Posiblemente eran bien intencionados y deseaban lo mejor. Su error consistió en la altivez de su rostro, y embriagados de su saber, se dejaron arrastrar por su inteligencia. Vivieron en una época cuando la iglesia y la religión estaban corrompidas, es cierto, y eso contribuyó a su escepticismo, pero también es cierto que la altivez del individuo humano lo conduce, si no se humilla, a desentenderse   de Dios.

Volvamos a mirar las palabras de este salmo, para llegar a “la altivez del rostro” no se necesita tampoco ser un filósofo. Cualquier hombre de la calle, que se cree fuerte, y suficiente de sí mismo, se olvida de Dios, y lo echa de sus pensamientos. Nunca se acerca al templo para escuchar la predicación, ni lee la Biblia, en busca de luz y verdad. Nunca se arrodilla para suplicar la bendición de Dios, y reconocer que es pecador y si le hablan de arrepentirse, se burla o se enoja.

¿Cuál es el resultado final de esta actitud personal? Lo mismo   la desesperación, el caos mental, la violencia y la ruina personal. ¡Cómo necesitamos arrepentirnos de todo corazón, y decirle a Cristo, Señor, perdona mi orgullo, te necesito!

ORACION: Señor, Dios grande y altísimo, te ruego perdones mi orgullo y mi vanidad. Por favor, Señor, ayúdame a desechar toda altivez. Enséñame a vivir una vida sencilla con mi prójimo, con todos los seres humanos, y contigo Señor...

Dios juzga a las naciones

Jueves, 08 Marzo 2018 15:50 Escrito por

“Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas... Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pié ... Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.   Salmo :1,15,19,20.

Quizás el problema más angustioso que afrontan las naciones del mundo hoy, es cómo poner paz y armonía entre todas ellas, nuestro mundo está en una situación de caos. El mundo capitalista, el mundo comunista y el tercer mundo se debaten en la incertidumbre y la confusión. ¿Quién tiene la fórmula conciliadora? ¿Dónde está el hombre, o dónde el sistema de gobierno, que ponga en armonía a esos tres mundos? Difícil es decirlo. Este siglo veinte ha sido testigo de dos guerras mundiales, del desplome de varios imperios, del surgimiento del más formidable sistema revolucionario, y del más fantástico progreso científico, que ha puesto hombres a caminar en la luna. Sin embargo, el espectáculo general del mundo es de injusticia, resentimiento, violencia e insatisfacción por doquier.

La Biblia trata el problema político del mundo desde muchos milenios atrás. En éste salmo leemos éstas palabras: “Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pié. Aquí el salmista nos dice que los problemas que sufren las naciones modernas son efecto de sus mismos errores, de sus mismos egoísmos y codicias. Es que el hombre, amigo mío, no ha sabido usar el derecho que Dios le dió de gobernarse a sí mismo. En lugar de distribuir las riquezas que produce el suelo en forma justa, algunos amontonaron riquezas, y otros quedaron pobres y hambrientos.

El hombre ha ensayado toda clase de gobiernos. Ninguno ha traído justicia. Ha inventado teorías, filosofías y religiones, sin lograr unir a los seres humanos y solucionar sus problemas. Hoy en día, a pesar de tanto progreso de la ciencia, de tanta educación, de tanto arte, de tanto poderío industrial y fuerza militar, a pesar de todo, en el mundo hay hambre, pobreza, enfermedad, ignorancia, injusticia y desesperación. ¿Qué es lo que tendrían que hacer todas las naciones del mundo? ¡Volverse a Dios! ¡Humillarse ante Cristo, pedirle Su ayuda! El Salmo 9 termina con éstas palabras: “Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.

Cuando el hombre reconoce que es sólo eso, un hombre necesitado de perdón y salvación, porque no es más que un pobre ser hundido en pecado, entonces puede buscar a Cristo, y de rodillas ante El, hallar la solución a sus hondos y dramáticos   problemas.

ORACION. Señor ¡te amo! Tú que has traído paz a mi vida, interviene en las naciones de la tierra. Queremos ver Tu santidad en las naciones del mundo. Oh Señor, queremos tus hijos vivir de tal manera, como para que las naciones se vuelvan a Ti...

Los misterios de los cielos

Jueves, 01 Marzo 2018 16:43 Escrito por

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tu formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los angeles, y lo coronaste de Gloria y honra”. Salmo 825.

Los astrónomos modernos están encandilados. Cuando examinan la inmensidad del espacio con sus telescopios cada vez más potentes se asombran de dos cosas. Primero, de la maravillosa simpleza y armonía que encuentran en las leyes de los astros. ¡Qué diferencia con éste planeta tierra y la humanidad que está sobre él! Aquí todo es confusión. Allá arriba a miles y millones de años luz de distancia, todo es canto, poesía, luz y leyes que funcionan con perfección matemática. Pero segundo, los astrónomos se quedan pasmados ante ciertos misterios que no alcanzan aún a resolver. Los quasares y los pulsares, esos núcleos de energía algo más que estrellas, que emiten ondas de radio de extraordinaria potencia, y los agujeros negros, el más obsesionante de los misterios de los cielos, les quitan el sueño. ¿Cuándo y cómo resolverán tantos misterios? se preguntan patéticos los astrónomos.

Tres mil años atrás había un hombre soñador y poeta que contemplaba también los cielos. Miraba la belleza y armonía de las constelaciones y se extasiaba con el cielo nocturno. Entonces tomaba el arpa pastoril, e improvisaba un poema dirigido a Dios, y cantaba: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?”. Este hombre era David, pastor, salmista y rey, y estas palabras están en éste Salmo hermoso.

Dos cosas surgen nítidas aquí, de este poema. Primero, la grandeza de Dios en la cual cree David. El reconoce que todo el universo tiene un Creador, y ese Creador es grande, majestuoso y digno de ser adorado. Segundo, la pequeñez y humildad del hombre. El hombre es una plantita débil que apenas crece un milímetro sobre la tierra. No puede resistir el golpe del rayo, ni el embate de la tempestad, ni el fragor del terremoto, y cualquier enfermedad lo mata. Sin embargo, esa creación dilecta de Dios, tiene alguna grandeza. Refiriéndose al hombre dice David: “Le has hecho poco menor que los ángeles. Y lo coronaste de gloria y de honra”. Y comparando la grandeza de los cielos, y la gloria dada al hombre, termina el poema diciendo: “¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”.

Dios es grande, amigo mío, y a pesar de ello se hizo HOMBRE en la persona de Cristo. Y como Hombre, se dejó crucificar en lugar de los pecadores, para ofrecer a todos la grandeza de la vida eterna y la gloria del cielo.

ORACION. Señor, me asombra Tu grandeza. Eres maravilloso. ¡Cuán grande es Tu Nombre en toda la tierra! Me asombra que te ocuparás de nosotros, los seres humanos. Siendo tan grande, tomaste cuidado de cada uno de nosotros. ¡Gloria a Tu Nombre, Señor!...

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Concepción, embarazo y alumbramiento

Viernes, 23 Febrero 2018 15:43 Escrito por

Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. Mi escudo está en Dios que salva a los rectos de corazón... He aquí, el impío concibíó maldad, se preñó de iniquidad, y dió a luz engaño” Salmo 7910,14.

Blanco edificio de una moderna matermidad, con jardines floridos. Amplia puerta de cristales que se abre electrónicamente. Alfombras mullidas, enfermeras sonrientes, médicos solícitos. Higiene, y pulcritud por todos lados. La persona que entra a una de estas maternidades se siente confortable, segura, como si la misma mano de la ciencia la guiase y la protegiese. La señora Irene entra a la sala de partos del brazo de su esposo. El ha tomado clases especiales y asistirá al parto de la esposa. Los médicos tienen sonrisas complacidas, las enfermeras prodigan atenciones. Nada hay que temer. Hoy en día traer un niño al mundo no es ningún problema. La maternidad es perfecta. La ciencia, prácticamente infalible. Los seguros pagan casi todo. Dar a luz es como beber se un refresco. El misterio de la vida casi ha desaparecido.

Concepción, embarazo, alumbramiento. Cosas comunes. Sin temores. Nuestras abuelas hacían un drama de cada parto. Las señoras de hoy, dan a luz mientras fuman un cigarrillo y miran televisión. ¿Sabía usted, mi amigo, que la Biblia habla del pecado como de una concepción, un embarazo y un alumbramiento? El Salmo 7, por ejemplo, dice que el impío concibió la maldad y de ahí da luz al engaño. El apóstol Santiago, en su epístola universal, se hace eco de estas palabras y dice tocando el tema del pecado: “Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”.

Es que el hombre está hecho de tal manera, mi amigo, que sus procesos biológicos y sus procesos anímicos son iguales. En la concepción del pecado hay un proceso como en el de la concepción de un niño en el vientre materno. Se comienza con un mal pensamiento que se anida en la mente y que está contra la ley de Dios. Segundo, ese mal pensamiento toma cuerpo dentro del alma, como un feto que se desarrolla. Después de un tiempo, en el momento preciso, ocasión que prepara el diablo, se da a luz la iniquidad, el pecado, y este una vez cometido, realiza una especie de incesto: ¡deja grávida a su madre, el alma, de nuevas iniquidades! El lenguaje de la Biblia es fuerte, pero verdadero.

Sin embargo, puede producirse otra concepción y otro alumbramiento. Que la fe del corazón dé a luz al Señor Jesucristo dentro de nuestra vida, y todo será diferente.

ORACION. Sí Señor, yo quiero únicamente darte a Ti lugar en mi vida. !Tú que pruebas la mente y el corazón, que salvas a los rectos de corazón, ayúdame hoy a mantener mi vida limpia para Tu gloria...

Los sepulcros alaban a Dios

Jueves, 15 Febrero 2018 15:32 Escrito por

Vuélvete,oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia. Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?”. Salmo 6.45

El presidente Carter y el presidente D'Estaing estuvieron parados en el campo donde están sepultados los que cayeron en Bunquerque, en aquella famosa retirada del ejército anglofrancés en 1940, cuando los aliados no pudieron resistir el empuje de las tropas alemanas. Ese camposanto se parece a muchos otros. Una larga serie de cruces blancas, todas iguales, todas predicando la misma eterna verdad: la fuerza de las armas nunca impondrá la paz en el mundo, porque la violencia engendra violencia y odio desata más odio. Allí están, los jóvenes que cayeron alcanzados por las balas. Entraron al silencio, y éste los cubrió.

El salmista reflexiona acerca de la muerte y exclama desde el fondo de su angustia: “Vuélvete,oh Jehová, libra mi alma. El sepulcro puede inspirar muchos lamentos, y elegías, pero el que está allí debajo, nada puede decir, ni hacer. Está frío, está indiferente a la algarabía de la vida que por encima de él sigue su marcha carnavalesca.

Meditando acerca de la muerte y la sepultura, podemos amigo, extraer cuatro reflexiones. Primero, que Dios no cavó sepulturas ni pensó en sepulcros cuando lo creó. No estaba en sus planes hacer morir al hombre y devolverlo al polvo de donde lo sacó. Dios planeó la vida, pero no la muerte.

Segundo, que la muerte y la sepultura son la paga del pecado, y cuando el hombre peca muere. La muerte es algo incongruente con la eclosión de vida que se ve en el universo entero. Las leyes de Dios son estrictas, y El dijo a Adán: “El día que comieres del fruto de árbol de la ciencia del bien y del mal, morirás”. Adán pecó, y murió, y la muerte ha pasado a todos los hombres, puesto que todos pecamos.

Tercero, que hubo Uno que venció la muerte y rompió los cerrojos del sepulcro. Este es JESUCRISTO. Jesucristo descendió al sepulcro sí, pero también resucitó triunfante de él. Y por virtud de la resurrección de Jesucristo la muerte y la sepultura quedaron vencidas y superadas para siempre.

Cuarto, que Jesús prometió dar esa misma victoria a todos los que creen en El, el hombre que muere creyendo en Cristo, y confiando en Su poder para resucitar, ha de cantar canciones más allá de la muerte, y alabará a Dios más allá de la frontera del cementerio. Cristo vino a ofrecernos vida eterna. Cuando lo aceptamos de corazón, entonces nos preparamos para alabar a Dios más allá de la muerte y de la tumba.

ORACION: ¡Gloria a tu Nombre, Señor! Gracias porque me bendices con Tu misericordia en medio de las pruebas. Los problemas y aun la muerte son derrotados por Tu poder. Me has dado vida abundante y eterna. ¡Alabado sea Tu Nombre!...

Canciones de la mañana

Jueves, 08 Febrero 2018 18:36 Escrito por

“Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”. Salmo 5:13

Tratemos hoy, amigo mío, de describir el típico despertar del hombre moderno. Por hombre moderno quiero definir al hombre de nuestras ciudades. Al típico oficinista, al profesional que atiende su consultorio, al jefe de empleados, al hombre de gobierno, al profesor universitario, al comerciante, al agente de ventas que cada mañana tiene que salir para enfrentarse a sus colegas y competir con ellos como gladiador en las arenas del Coliseo.

Primero, al ser despertado por el despertador implacable, después de pasar una mala noche, el hombre masculla una imprecación. ¡Ahora que había podido conciliar el sueño, tiene que sonar este despertador! El hombre se encamina al baño para bañarse y afeitarse. el agua caliente no funciona y la hojita de afeitar es vieja. El hombre protesta y maldice.

Tercero, la señora le sirve el desayuno pero las tostadas se han quemado, los huevos están fríos, los chicos gritan, y la suegra, que tampoco ha podido dormir bien, masculla entre dientes. El sigue con sus canciones de protesta. Protesta contra el matrimonio, la paternidad, el tiempo, la política, y contra los competidores. Termina el desayuno, da un beso rápido a la señora y sale. No es extraño que éste buen ciudadano tenga los nervios alterados.

Pues mi amigo, para este hombre moderno que canta tales canciones en la mañana, la Biblia tiene algunas palabras. El Salmo 5 dice: “Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”. Es en la mañana, cuando comienza un nuevo día de trabajo, de lucha y de fatiga, cuando tenemos que presentarnos ante Dios, fuente de toda vida, toda salvación y toda justicia, cuando más necesitamos elevar nuestro corazón a Dios, y meditar en El, para pedirle las fuerzas necesarias no solo para enfrentar la vida, si no mucho más para obrar justicia, bondad y verdad con todos nuestros semejantes.

Tenemos que hacer de Jesucristo, el amigo y confidente de cada día. Tenemos que sentarnos a sus pies, aunque sean quince minutos diarios, para escuchar de El las palabras de vida, que nos libren de nuestras debilidades y nos eleven por encima de nuestras miserias. Si de mañana temprano nos encontramos con Cristo, no nos encontraremos con satanás durante el día.

ORACION: Gracias Señor, porque tu, favor me rodea como un escudo. Te alabo Señor. Mi confianza en Ti, me llena de alegría. Enséñame más y, más a esperar, a depender y a confiar en Ti...

Meditando en la cama

Jueves, 01 Febrero 2018 15:40 Escrito por

“Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustias, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración... Temblad y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad .. En paz me acostaré, y asimismo dormiré: porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado‑‑‑. Salmo 4:1,4,8

He hablado ya acerca de las pildoras para dormir y de la falta de sueño que aqueja a muchos de los mortales. Ahora leo en las estadísticas que de todas las enfermedades mortales que en este siglo diezman a la raza humana, las enfermedades cardíacas se cuentan entre las peores. ¿Y a qué se deben las enfermedades del corazón? A la tensión nerviosa. ¿Y cuál es la causa? Los problemas de la vida. La ansiedad que provoca la incertidumbre económica, por ejemplo, sumada al temor a las enfermedades, la amenaza de una guerra nuclear, la invasión de seres ultraterrestres, los peligros reales o imaginarios, hacen subir la presión arterial, congestionan el cerebro, acidifican la sangre, endurecen las arterias, cierran la coronaria... y el hombre de negocios, el hombre de gobierno, el padre de familia, el jefe militar, etcétera... todos ellos, sufren tensión nerviosa.

Y la paz se evapora, el sueño se va, el insomnio se apodera de nosotros y las horas de la noche se van en blanco. La Biblia se ocupa, mi amigo, de esas horas de la noche que a veces transcurren en un desvelo. Por ejemplo, en el Salmo 4 leo estas palabras: “Temblad, y no pequéis. Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad”. Usted dirá que cuando está padeciendo insomnio no hace más que pensar y pensar, y por eso precisamente se desvela. Déjeme decirle una cosa: si usted solamente piensa en sus problemas, nunca encontrará la solución ni la paz del alma. Por el contrario, tanto pensar en sus problemas puede llevarlo a la obsesión, que corroe el entendimiento y nubla el criterio.

Lo que la Biblia dice es, MEDITAD. Meditad serenamente en Dios, en Su Amor y en Su Gracia, y en Jesucristo, que bajó del cielo a ofrecer a los seres humanos paz y descanso, y murió en la cruz para redimirlos del pecado, y resucitó para abrir para todos un camino de vida nueva y subió a los cielos, para interceder desde allí por todos lo que confían en El y claman a El. En estas cosas, amigo mío, vale la pena pensar, como Dios quiere. ¿Y cuál es el resultado de esa meditación que haré en mi cama, en las horas tranquilas de la noche? “preguntará usted”. Bueno, este salmo tiene la respuesta. Dice al final: “En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. La fe en Dios, la entrega de corazón a Cristo, el recibirle a El como Salvador, nos trae paz y calma, y sueños tranquilos y felices. ¡Vale la pena probar! Hoy mismo ponga su confianza en CRISTO JESUS.

ORACION: ¡Qué diferente es mi vida desde que te conozco a ti Señor! Me has dado paz. Me has llenado de Tu amor. Todo es diferente desde que te tengo a Ti. Gracias Señor...

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