Sábado, 17 Agosto 2019
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Jueves, 30 Mayo 2019 09:29

Quitada tu culpa, limpio tu pecado

¿Estaba despierto, o estaba soñando? Aquellas cosas que veía, ¿eran sólo imaginación suya, o realmente estaban delante de su vista? ¿Estaba él en sus cinco sentidos cabales, o era víctima de una alucinación?

No había duda. Estaba bien despierto, y no veía ninguna alucinación, Isaías veía una visión real, algo palpable y corpóreo; algo inconfundible. Allí, ante sus ojos físicos, Isaías estaba viendo la gloria de Dios.

Veía un inmenso trono, alto y sublime. Miríadas de ángeles volaban alrededor. Cantaban un canto, que era una nota repetida: “¡Santo,Santo, Santo Jehová de los ejércitos, toda la tierra está llena de su gloria!

Isaías contempla arrobado durante largo rato la magnífica visión. De pronto un estremecimiento recorre su cuerpo y vuelve a la realidad. El está viendo la gloria y el trono de Dios. Y él es un hombre pecador. Aunque un hombre de superior calidad espiritual, se da cuenta que es pecador. Y está viendo la excelsa gloria.

Entonces el profeta exclama: “¡Ay de mí; que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos!”. Un efecto natural, amigo mío, de cuando uno comprende la santidad y majestad de Dios, y al mismo tiempo se da cuenta de cuán imperfecto, cuán miserable, cuán corrompido es uno por dentro.

Era natural que aquel hombre se sintiera anonadado. Pero la gracia de Dios es más grande que el pecado de los hombres. Un ángel vuela del altar hasta donde está Isaías. Trae un ascua encendida, tomada del altar con unas tenazas. Toca con ese carbón ardiente los labios del profeta y le dice: “Esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”.

Nosotros, amigo, no disponemos quizás de un ángel que venga a purificar nuestros labios. Pero disponemos de algo mejor. Disponemos de la sangre de Jesucristo, derramada por nosotros hasta la última gota en la cruz del Calvario. Y esa sangre es potente, es eficaz, es todopoderosa para limpiar no sólo nuestros labios, sino nuestra vida entera.

ORACION. Sí Señor, límpiame, continuamente límpiame. Tu eres santo, eterno y omnipotente. Te adoro mi Señor y mi Dios...

Publicado en Rincón del Pastor
Jueves, 27 Diciembre 2018 09:14

Tu estarás conmigo

El hombre es un ser gregario, es decir, fue hecho para vivir en sociedad. Aunque la soledad en ocasiones es necesaria, sin embargo, estar en soledad no es el estado normal. Esto es especialmente cierto en tiempos de peligro, porque en la vida nos necesitamos y nos auxiliamos unos a otros. ¡Cuán grato es estar con nuestros familiares, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo! En muchísimas situaciones, la separación de nuestros seres queridos nos acarrea tristeza y sufrimiento. Pero, es indudable, que hay una compañía que sí nos debe ser indispensable, y esa es la compañía de Dios. Claro, hay varios sentidos en los que la compañía de Dios nos es inseparable, por la razón de que El es el Ser supremo está en todas partes, y nada podría ser ni sostenerse aparte de Dios. Pero es una inmensa bendición cuando uno puede decir en forma muy personal: “Tú estarás conmigo”. Esta es una relación de fe, de piadosa dependencia.

El afamado cantor de Israel, de nombre David, escribió tales palabras: “Tú estarás conmigo”. Esta fue la razón de que él viviera sin temor. El podía sufrir algunos reveses, pero su fe en Dios le haría emerger triunfante. Dios se hace accesible al hombre en la Persona de su santo Hijo Jesucristo.

Razón tuvo Jesús para decir: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Fue también el Señor Jesús quien en otra ocasión expresó: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, En un mundo en el que hay tanta desilusión, en el que es arriesgado poner nuestra confianza en el hombre; en un mundo en el que aun encontrándonos solos y desconectados de realidades tangibles, es en extremo consoladora la verdad de que hay Uno que sí está a nuestro lado, que se acerca a nosotros en actitud de Amigo, y que tiene todo poder para hacernos bien. Cuando por la fe establecemos una relación así con Jesucristo, ya no nos invade la desesperación ni nos aterra el temor.
 
ORACION: Gracias Señor porque has llenado mis soledades. Ya no camino solo. Tú estás conmigo...

Publicado en Rincón del Pastor

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