Domingo, 24 Junio 2018
BREAKING NEWS
Jueves, 21 Junio 2018 14:14

Amistad

“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, Y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Isaías 11”:6-7

Mi amigo, que disfrute usted y su familia de paz. armonía, compañerismo y amistad. Tener parentesco sanguíneo no basta, mi amigo. Las familias no se consolidan solo genéticamente. Entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre suegros y yernos o nueras, debe existir un vínculo de amistad y amor. Así dispuso Dios las cosas, y, nosotros los seres humanos, no podemos cambiarlas.

Lamentablemente la vida se desarrolla de diferente manera, Hay pleitos, hay enemistades, hay rencores, resentimientos. Hay falta de comprensión entre los esposos, hay un abismo de separación entre padres e hijos. ¿,Por qué todas estas cosas tristes? Por la imperfección del corazón humano, por el exceso de egoísmo. Dios quiere limpiar todo eso y purificar de tal manera nuestro corazón que solo sintamos el amor, la amistad y la armonía de un tiempo cuando todas las fieras de la selva y todas las bestias del campo pierdan su fiereza y su desconfianza. Un tiempo feliz cuando el reino animal por entero viva en perfecta armonía. Y ya ninguno persiga a ninguno y nadie se coma a nadie.

Cuando se contempla la naturaleza con ojos realistas, no con ojos de poeta o soñador, puede verse una lucha contínua, un contínuo batallar por la existencia, en que se comen unos a otros, en que hat terrores de los débiles y rugidos de los fuertes; en que hay garras y dientes que desgarran, colmillos que trasmiten veneno, aguijones que dejan dolorosas heridas, bocas, enormes que devoran.

En los mares, en las selvas, en los desiertos, en los bosques, en las praderas, por dondequiera andan animales, hay un contínuo matar para comer, una continua caza de unos animales por otros. y un contínuo desangrar,ahogar y extinguir. ¡No deja de ser, amigo mío. un espectáculo deprimente.

Pero la Biblia anuncia un día cuando el león y el buey, comerán paja y el lobo y el cordero morarán juntos, porque ambos comerán vegetales. Y si Dios hará con los animales, mucho más lo hará con nosotros los hombres. El pondrá paz, amistad y armonía, si tan solo le rendimos, el corazón.

ORACION: Señor, yo quiero ser instrumento hoy para que el mundo a mi alrededor cambie.

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Jueves, 14 Junio 2018 14:44

Sendas de justicia

¡Caminos! ¡Quién no conoce caminos! Para trasladarnos de un sitio a otro nos valemos de un camino. Los caminos unen a los pueblos entre sí. Ellos se abren paso por las montañas, atraviesan los valles y acortan las distancias. Un camino es una senda. Pero una senda no es solamente un trayecto abierto en la tierra, sino que también una senda es un modo de conducirnos en la vida, es la dirección que cada uno de nosotros lleva en la dimensión de las relaciones con Dios y con los demás seres humanos, la manera como tratamos a los demás; es, en una palabra, toda una filosofía de cómo nos enfrentamos a la vida. Hablar, pues, de sendas, es hablar de normas de conducta.

El antiguo escritor, poético, escribió: “Me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre”. Esta declaración es de suma importancia. Ella nos abre una ventana al interior de David. En la vida hay "sendas de justicia" y también sendas de maldad y perversión. Justicia es algo de lo cual a todos nos gusta hablar y que todos deseamos recibir de los demás. Es evidente que hay varias clases de justicia, pero, en esencia, justicia -o lo justo, mejor dicho‑ es tratar bien a los demás; y en un sentido todavía más hondo, justicia es andar en los caminos de Dios, es obedecer los mandamientos de Dios. Quiere decir hacer el bien y nunca el mal, porque es la voluntad de Dios, que andemos por sendas de justicia. Sin embargo la naturaleza del hombre es de rebeldía, de ingratitud y de injusticia. La Biblia dice que “No hay justo, ni aun uno”, y “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. De modo que de sí mismos, lo hombres no podemos ni queremos andar “por sendas de justicia”.

Este es el milagro estupendo de la Gracia divina. Y lo interesante, mi amigo, es que Dios quiere realizarlo en usted también. El sembrará en su corazón impulsos nuevos y santos. Y lo hará “por amor de su nornbre.”porque Su nombre es glorificado en la obediencia de Sus hijos.

ORACION. Es maravilloso Señor, caminar contigo en la vida. Tú me guías por los senderos más excelentes. ¡Te amo Señor!...­

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Jueves, 07 Junio 2018 14:37

Fuente de consuelo

Confortará mi alma” Salmo 23:3

Un exdictador de uno de los países de América Latina, al ser entrevistado en el exilio por un reportero dijo melancólicamente: “Ahora empieza mi crucifixión. Se refería, indudablemente, a todos los sinsabores y represalias que en el exilio pudiera sufrir. La mayoría de los individuos, tarde o temprano, se encuentran en el epicentro de una serie de problemas, y sufrimientos que atormentan el alma. Cuántas veces el rostro parece sonreír, pero en el alma hay angustia y desesperación. Por eso, una de las más grandes necesidades que los humanos tenemos es la de que nuestra alma sea confortada y consolada. La melancolía no es, no debe ser el estado natural del hombre. ¿Sufre usted, mi amigo o mi amiga, de alguna pena? ¿Le embarga una aflicción como las sombras de la noche envuelven la tierra?

David, dice, refiriéndose a Jehová Dios como su pastor: “Confortará mi alma”. Su afirmación no eran palabras sin sentido. El conocía eso por experiencia. Muchas veces, cuando en los hombres sólo encontró ingratitud y deslealtad, David se apoyó en Dios. El era un hombre de fe. No importó cuán dura fuese la situación en que se hallaba, Dios le era una fuente infaltable de consuelo, y así podía seguir adelante, sin desmayar en la lucha,sin perder de vista, aunque fuera en lontananza, la estrella de la victoria.

Puede haber derrota en el presente, pero sabemos que mañana habrá victoria. La noche puede ser larga y negra; pero ya sabemos que mañana habrá una esplendorosa aurora, con sus posibilidades de triunfo.

Dios, en Jesucristo, se acerca a usted y le ofrece confortar su alma. Fue el mismo David quien dijo: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo”. El alma es la fuente de la vida, es su ser interior.

De allí emana todo. Usted es débil o fuerte, según lo es interiormente. Pues es allí donde Dios inyecta, por así decirlo, su fortaleza. La entrada de Jesucristo, por la fe, en su corazón, significa fortaleza, paz y consuelo. Con esta madurez espiritual, usted podrá confrontar los problemas y librar la lucha. La diplomacia humana no penetra muy hondo; la presencia de Jesucristo sí invade la vida y cambia el panorama.

ORACION: ¡Claro que sí, Señor! Es maravilloso conocerte y tenerte. Siento que Tú confortas mi alma. Míentras hoy vivo este día, ven conmigo Señor,

Dame tu paz

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Jueves, 24 Mayo 2018 14:23

Me da descanso

Mi amigo: ¿Verdad que en más de alguna ocasión usted, al llegar a su casa, ha dicho: “Estoy muerto de cansancio, quiero descansar?” Hay tantas cosas en la vida que hacen de nosotros seres cansados, agotados, sin fuerzas, sin ánimo para hacer nada. El trabajo físico o mental, los paseos largos, los placeres, y mil cosas más, roban nuestro vigor y nos dejan rendidos. También las zozobras, las incertidumbres, las aspiraciones frustradas, la inseguridad financiera, las decepciones en el amor, las reyertas en el hogar, los vaivenes de la política, en el escenario de los acontecimientos mundiales; todo esto ha creado una humanidad cansada. Los síntomas del cansancio son notorios. No hay paz afuera porque primero no hay paz adentro. Y los hombres, aguijoneados por el cansancio, corren tras cualquier novelería que se les ofrece.

Para el cansancio físico hay una fácil solución: el descanso físico. Pero, ¿qué de ese cansancio profundo en el alma, que nada parece tranquilizarla? Tal vez usted mismo, que lee estas palabras, esté pasando por una situación semejante. Si es así, no desespere. Hoy tengo un mensaje de aliento y de esperanza para usted,

David, antiguo rey de Israel, hablando de Jehová Dios, dijo: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”. Es lo que él –David- hacía con sus ovejas. Las llevaba a los predios de pastos tiernos, a los remansos de aguas y bajo la sombra de los árboles. Cuántas veces David se vio envuelto en situaciones difíciles.

Su vida fue en extremo azarosa. Pero su fe estaba cifrada en Dios. Los delicados pastos de la Palabra de Dios alimentaban su espíritu y le hacían descansar. La experiencia de la comunión con el Señor es como aguas plácidas que inyectan paz y reposo a la mente.

Jesucristo el Hijo de Dios, mi amable amigo, le ofrece ese descanso para su alma. El dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. ¿Le gustaría poner a prueba esta invitación y esta promesa? Venga a Cristo, en actitud de fe, y usted experimentará un precioso descanso, ahora, mientras vive, y también en la eternidad, cuando muera. El pecado cansa, agobia; la fe en Cristo le hará descansar.

ORACION. ¡Qué bendición tan grande es conocerte a Ti, Señor! Me haz llenado de paz y continuamente siento la frescura de Tu cuidado y bendición...

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Jueves, 17 Mayo 2018 14:35

Tengo cuanto necesito

Siempre que salgo de viaje, mi esposa se encarga de arreglar mis maletas, y me voy confiado, porque al despedirme, ella acostumbra decirme: “Vete tranquilo, nada te falta.” Y así es, porque al llegar a mi destino, abro mi equipaje, busco lo que necesito y allí está.

En la vida, son muchísimas cosas las que todos necesitamos. Algunas de ellas son indispensables, otras son necesarias, y aun otras, aunque sea bueno tenerlas, podemos vivir sin ellas. ¿No cree usted, mi amigo, qué lindo sería todo, si usted y yo y cada uno pudiera decir, “nadame faltará?” Pues permítame darle la buena noticia: Este salmo dice al comienzo “Jehová es mi pastor; nada me faltará”. ¿Se imagina ... ? “Nada me faltará”.

Estas palabras las escribió el famoso rey judío David de su propia experiencia. Esta fue la afirmación contundente de su fe: “Jehová es mi pastor”. El, en su juventud, había sido pastor de ovejas. Cuidaba los rebaños de su padre. Estaba en contacto con la naturaleza. Como pastor, él apacentaba, defendía y guiaba a las ovejas. Había una relación de amor entre él y ellas, pero él también tenía, como ser humano, sus propias necesidades. Era consciente de que no se bastaba a sí mismo; de que en la vida, no podemos vivir solos y de que necesitamos de otros que nos ayuden. Pero él tenía su fe puesta en Dios. Para David, el cielo estrellado en las noches tranquilas, el campo verde, la corriente de los ríos, el canto de los pajarillos, los árboles frutales, y todo lo demás, era el marco providencial dentro del cual se desenvolvía el amor protector de Dios. El se sentía oveja en el rebaño de las criaturas de Dios, y en verdad, que nada le faltaba. Vivía una vida de fe, de sumisa obediencia. El “pastor humano” tenía su pastor divino.

Mi amigo, usted puede vivir en tan confortadora confianza. ¿Le falta algo? ¿Hay vacíos en su alma? ¿Interrogaciones acuciantes en su espíritu? Le recomiendo que haga suya la fe de David. Dios se le manifiesta en la Persona de Su Hijo Jesucristo. Ponga su fe en El. Recíbale en su corazón. Aprópiese de las benditas promesas de la Palabra de Dios. Entonces dirá: “Nada me faltará”. Sí, nada de lo que es substancial y bueno. Quien a Dios tiene, todo lo tiene, nada le falta; sólo Dios basta. La plenitud del cielo será suya, si tan solo cree y se rinde a Cristo Jesús dándole a El el control de toda su vida.

ORACION. Tú eres mi pastor; nada me faltará. Tenerte a Ti, Señor, es tenerlo todo. ¡Gloria a Tu Nombre!...

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Jueves, 03 Mayo 2018 14:31

Cuando el mal amenaza ahogarnos

''Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio ... Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos”.   Salmo 18:2,4,6.

Estas palabras parecen dichas por cualquier persona de nuestro tiempo moderno, que ha pasado por algún ingente peligro. Podrían ser dichas por ejemplo por alguien que fue retenido como rehén, de alguna banda de terroristas, y durante horas sufrió el horror de la incertidumbre de su destino. Podrían ser dichas también por algún civil inocente, que se ve encerrado en un refugio estrecho mientras afuera caen las bombas lanzadas por enemigos, o por alguien que ha pasado por una enfermedad casi mortal, y batalló durante horas entre la vida y la muerte, agarrado apenas a la última esperanza.

Estas palabras son el testimonio de alguien que pasó por un gran peligro, y que después de perder toda esperanza de salvarse, halló un rayo de luz que vino a sacarlo de su angustia. Estas palabras fueron escritas por David, el rey poeta como testimonio de la salvación que Dios obró en su vida, cuando lo libró de todos esos crueles e implacables enemigos. Las palabras que siguen inmediatamente, nos dan la solución, y nos sirven de inspiración a nosotros también, si estamos pasando por problemas parecidos.

El rey David, que pasó en su vida por toda clase de males, tribulaciones y peligros, conocía el poder de la oración. Era un hombre como todos, lleno de pasiones en su pecho, y con algunos defectos grandes. Algunas veces actuó injustamente, pero en el fondo de su alma amaba entrañablemente a Dios y sabía dirigir humildemente sus súplicas a El. Por eso Dios contestaba sus súplicas, y lo ayuda, de tal manera que David puede todavía escribir: “Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. Me libró, porque se agradó de mí.”

Quizás, amable amigo, usted está rodeado hoy de enemigos. No necesitan ser enemigos armados de metralletas, o personas que se dicen sus amigos pero a sus espaldas lo traicionan. Pueden ser aún parientes de la misma sangre, o personas muy allegadas, pero que no lo quieren bien. ¿Cómo puede defenderse usted de esos enemigos ocultos y solapados? Usted tiene el recurso de la oración. Usted puede orar al Señor Jesucristo que está en los cielos y oye toda súplica. Usted puede invocar a Aquel que es todo Justicia. Entréguele su corazón, reconozca su necesidad espiritual, reconcíliese con El por virtud de la Sangre de Su cruz. ¡Usted tendrá un amigo al cual acudir siempre por ayuda!

ORACION: Tú eres mi apoyo, mi fuerza y mi esperanza. Te amo Señor. Aunque, enemigos me rodeen, Tú me librarás. Gracias Señor...

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Jueves, 26 Abril 2018 15:43

Despertar a la semejanza de Dios

“Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño ... En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza”. Salmo 17.1, 15.

Era en las calles del centro de Los Angeles, California. Una ciudad donde se mezclan gentes de varios idiomas, pueblos y razas. Hombres del oriente, chinos, coreanos y vietnameses; hombres de América Latina, mexicanos y centroamericanos en abundancia; hombres de las razas indígenas de Norteamérica y hombres de Europa. Un hombrecillo pedía limosna en una esquina. Estaba mal vestido y se veía flaco y demacrado. Con voz plañidera decía: “Necesito diez centavos, señor, para tomar el ómnibus.” ¡Dios lo bendiga! Por favor, diez centavos para el ómnibus.Y para subrayar su súplica, se levantaba la manga del saco y mostraba una serie de pústulas, último estado de la sífilis que lo afectaba. “¡Miredecía estoy podrido! ¿No lo ve? ¡Estoy podrido!”

Lo miré y me puse a pensar. ¿Es esta la verdadera imagen de Dios? La Biblia dice que el hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Dios. ¿Puede éste pobre hombre, lleno de llagas, ser imagen de Dios? ¿Puede parecerse Dios a un hombre hundido en la roña y miseria, arrastrando un cuerpo arruinado, y mostrando en la piel las marcas del pecado sexual? Todo lo que la Biblia dice, es verdad. El hombre fue creado sano, bello, puro y perfecto, pero fue creado libre, con perfecta libertad moral para obedecer libremente a Dios, y también para desobedecer libremente a Dios. Si el hombre hubiere conservado la inocencia, obediencia y simplicidad con que fue creado, nunca se hubiera degenerado; pero el hombre usó, mejor dicho, abusó de su libertad, y dando la espalda a Dios, se entregó al diablo, el enemigo y destructor.

Y es por eso, amigo mío, que existe tanto mal en el mundo, pero para una humanidad caída en pecado, hay esperanza. Dios promete restaurar en el hombre la imagen perdida. No sólo la imagen que debió tener Adán antes de pecar, sino aún otra más bella. Dios promete restaurar en el hombre la imagen de Jesucristo, con toda su belleza, con toda su bondad, con toda su gloria. En el Salmo 17 se anticipa esta esperanza. Dice así: “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza”. Estas palabras fueron dichas por un hombre que vivió siglos antes de Jesucristo; y vió con fe el momento cuando Dios enviaría al Salvador Jesucristo.

El apóstol Pablo, un hombre que vivió después de Jesucristo, afirma su fe diciendo: “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”. ESTA IMAGEN DE CRISTO, ES PARA USTED, MI AMIGO.

ORACION: Yo quiero esa imagen Señor. Tu imagen y semejanza. Me quiero parecer cada día más a Tu Hijo Jesucristo...

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Jueves, 19 Abril 2018 16:13

Lo que dice el corazón del necio

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien... ¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel”. Salmo 14: 1 y 7.

Fue Leonardo Da Vinci que dijo: “El que puede negar a Dios en una noche estrellada, es grandemente infeliz o grandemente culpable.”Porque vivimos dentro de un universo tan maravillosamente hecho, con tantas muestras de una mano creadora, sabia y buena, que negar la existencia de Dios después de contemplar los cielos, o después de examinar al microscopio el ojo de una abeja, o un cristal de nieve, es simplemente terquedad del corazón, que no quiere rendirse ante el Señor. El mundo moderno niega a Dios. No lo niega con los labios precisamente, ni con su ausencia de los servicios religiosos los domingos. No lo niega con su literatura o con sus cantos. Por el contrario, hoy en día hay un despertar religioso en todas partes. Las iglesias están muy concurridas. Los conjuntos de rock cantan canciones mencionando a Cristo. Libros religiosos se publican a montones. Entonces, ¿cómo niega a Dios el mundo en que vivimos? Lo niega con su actitud diaria de indiferencia.

El hombre ha desplazado a Dios de sus negocios. El caballero distinguido que ocupa un banco en el templo en el servicio religioso de las once de la mañana, y pone cara de santurrón, desdeña por completo a Dios el lunes cuando se enfrasca en sus negocios. El músico de rock'n roll, que compone una canción donde menciona a Jesús y el amor, y dice alabarle, lo niega inmediatamente cuando pone a un lado la guitarra y se da una inyección de heroína. Estos individuos no niegan a Dios. Aceptan su existencia. Pero hacen algo peor: lo echan de los asuntos de su vida diaria. El Salmo 14 es el diagnóstico: “Dice el necio en su corazón: no hay Dios”. La negación de Dios es una actitud del corazón, más que una aserción de la mente. Es en el corazón donde somos ateos o creyentes. No hay persona medianamente inteligente que no acepte la existencia de Dios. Sólo el de corazón duro lo quita de su vida.

Aquí, mi amigo, podemos hacer tres reflexiones. Primero: aceptar a Dios con la cabeza, y negarle con el corazón, es hipocresía. Segundo: aceptarle con el corazón, es decir creer en El “allá en el fondo”, pero negarle con la cabeza, viene a ser una simulación. Tercero, aceptarle con la cabeza lo mismo que con el corazón, y afirmar públicamente su fe en Dios y vivir conforme a ello, eso es ser cristiano genuino, cristiano auténtico, cristiano que es luz y sal de la tierra.

Déjeme preguntarle amigo o amiga, ¿qué clase de cristiano es usted? No me dé la respuesta a mí. Désela a usted mismo. Y si desea ser cristiano auténtico, ¿por qué no le entrega su corazón a Cristo, ya mismo? El lo está esperando...

ORACION: Yo quiero ser un cristiano auténtico. Quiero testificar de Ti con mis labios y también vivir una vida diaria y contínua conforme a Tu Palabra. Ayúdame Señor...

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Jueves, 12 Abril 2018 14:47

Los hasta cuando del dolor

“¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?¿Hasta cuando esconderás  tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? ... Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación”. Salmo 13:1 2-5.

Hoy quiero hablarles del tiempo. Pero, no del tiempo que hace afuera, o de como ha amanecido hoy. No voy a hablar de la lluvia, o de si hay demasiado sol. Eso lo dejo para los informativos metereológicos o para las buenas comadres que se reunen para hablar... del tiempo precisamente. No, mi amigo, hoy quiero hablar acerca del tiempo que pasa. Especialmente del tiempo que pasa dejando una huella de dolor en corazones sufrientes. Del tiempo que transcurre en pena, tristeza, y frustración. El tiempo que se prolonga sin esperanza y que va clavando espinas en llagas abiertas del alma. Ese tiempo de días siempre nublados y noches pavorosas que hacen exclamar al corazón lleno de congoja, "¿Hasta cuándo, Señor? ¡Hasta cuándo!”.

Precisamente éste salmo comienza con éste clamor de un alma cansada de esperar un alivio que no llega, una aurora que no despunta en la noche del alma, y dice: “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?” Este salmo se adapta perfectamente a aquellos sufrientes, mujeres y hombres que están soportando, ya por largo tiempo, una situación dolorosa, y no hallan alivio o no ven una pronta mejoría de sus males. Pueden ser personas enfermas, que llevan ya semanas y meses en cama, y no ven el día en que puedan levantarse. Pueden ser madres que esperan inútilmente el regreso del hijo o de la hija ingratos, esposas abandonadas por el marido y padre de sus hijos, sumidas en el dolor de la espera.

El salmista estaba pasando por una época de esas. Sus enemigos lo acosan. Sus amigos, le fallan. La fe se le debilita. La esperanza se le esfuma. Entonces da un grito de angustia. ¡HASTA CUANDO, SENOR! Y después de clamar así, viene la reflexión, y en buscar en la oración un alivio. En el versículo tres dice: "Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte”. Cuando se clama a Dios, mi amigo, mi amiga, desde el fondo del pozo, siempre viene una luz desde arriba. Y yo le exhorto a usted, a clamar a Cristo. El está cerca suyo, el tiene buena voluntad para usted, El es todopoderoso, El le ama hasta el punto de haber dado Su sangre por usted. El quiere sacarle de ese pozo de dolor y darle vida abundante. El quiere hacer que su tiempo vuelva a ser un tiempo feliz.

Si usted ora con fe a Cristo, el Señor viviente, podrá repetir las palabras finales del salmista: “Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien”.

 

ORACION: Gracias Señor. Sé que aun cuando no entienda muchas cosas y pase por tribulaciones, a mí también Tu misericordia me hará bien. Yo también confío en Tu misericordia. Sé que Tú me harás bien...

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Jueves, 05 Abril 2018 15:09

El mundo de las palabras

“Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactansiosamente; a los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros? ... Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces”. Salmo 12: 34,6.

Vivimos en un mundo lleno de palabras. Cada año salen de las prensas millones de libros, todos ellos llenos de palabras. Cada día salen al aire miles y miles de programas de radio y televisión, todos ellos con enorme acopio de palabras. Cada día en el mercado, en las fábricas, en las oficinas, en las escuelas, en las casas, la humanidad hace uso del don de la palabra. En cientos de idiomas, por todo el mundo, a cada minuto y segundo del día, palabras, y más palabras. Podríamos decir que la historia de la civilización puede trazarse en cuatro grandes etapas. Primero, cuando el hombre aprendió a usar el lenguaje para entenderse con sus semejantes. Segundo, cuando inventó la escritura, el lenguaje escrito. Tercero, cuando inventó la imprenta, la facilidad de imprimir libros, y cuarto, cuando inventó los medios de trasmitir la palabra a la distancia, por medio del telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión. Sin las palabras que traducen ideas y conceptos, no existiría un mundo civilizado.

El salmista bíblico está preocupado con las palabras también. Pero con las palabras que se dicen sin sabiduría, y que se lanzan al aire cargadas de altanería, del hombre rebelde contra Dios. En este salmo dice así: “Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente” Estas palabras del salmista podrían aplicarse, por ejemplo, a los filósofos materialistas y ateos, que con palabras desaprensivas hablan contra la Biblia cuando ni siquiera la han leído con detención.

Podrían aplicarse a cada hombre y cada mujer, que llena su boca emitiendo conceptos contra Dios, porque la vida los trata mal y no hallan el camino recto. Podrían aplicarse también a los que son rápidos en ofender y calumniar y lentos en pedir perdón. A todos los que, sea de labios o pensamientos o actitudes, están prácticamente diciendo “nuestros labios son nuestros, ¿quién es señor de nosotros?” El hombre puede ser dueño de sus labios, pero no del efecto que causan sus palabras en el prójimo, y Dios ha de pedir cuentas en el día del juicio, de cada palabra vana que pronunciaron nuestros labios.

Lo que necesitamos, amigo mío, es poner nuestros labios en sujeción a Dios. Es poner nuestro corazón, nuestra mente, nuestra alma toda en sujeción a Cristo, autor y consumador de la salvación, y el único que puede librarnos del error y la condenación.

ORACION. Hoy quiero Señor, que toda palabra que salga de mi boca sea para bendecir, para consolar, para iluminar, para fortalecer. Señor, quiero usar mis labios únicamente para gloria de Tu Nombre...

Publicado en Rincón del Pastor
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