Viernes, 22 Febrero 2019
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Miércoles, 09 Enero 2019 15:33

Despertar a la semejanza de Dios

Era en las calles del centro de Los Angeles, California. Una ciudad donde se mezclan gentes de varios idiomas, pueblos y razas. Hombres del oriente, chinos, coreanos y vietnameses; hombres de América Latina, mexicanos y centroamericanos en abundancia; hombres de las razas indígenas de Norteamérica y hombres de Europa. Un hombrecillo pedía limosna en una esquina. Estaba mal vestido y se veía flaco y demacrado. Con voz plañidera decía: “Necesito diez centavos, señor, para tomar el ómnibus.” ¡Dios lo bendiga! Por favor, diez centavos para el ómnibus.Y para subrayar su súplica, se levantaba la manga del saco y mostraba una serie de pústulas, último estado de la sífilis que lo afectaba. “¡Miredecía estoy podrido! ¿No lo ve? ¡Estoy podrido!”

Lo miré y me puse a pensar. ¿Es esta la verdadera imagen de Dios? La Biblia dice que el hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Dios. ¿Puede éste pobre hombre, lleno de llagas, ser imagen de Dios? ¿Puede parecerse Dios a un hombre hundido en la roña y miseria, arrastrando un cuerpo arruinado, y mostrando en la piel las marcas del pecado sexual? Todo lo que la Biblia dice, es verdad. El hombre fue creado sano, bello, puro y perfecto, pero fue creado libre, con perfecta libertad moral para obedecer libremente a Dios, y también para desobedecer libremente a Dios. Si el hombre hubiere conservado la inocencia, obediencia y simplicidad con que fue creado, nunca se hubiera degenerado; pero el hombre usó, mejor dicho, abusó de su libertad, y dando la espalda a Dios, se entregó al diablo, el enemigo y destructor.

Y es por eso, amigo mío, que existe tanto mal en el mundo, pero para una humanidad caída en pecado, hay esperanza. Dios promete restaurar en el hombre la imagen perdida. No sólo la imagen que debió tener Adán antes de pecar, sino aún otra más bella. Dios promete restaurar en el hombre la imagen de Jesucristo, con toda su belleza, con toda su bondad, con toda su gloria. En el Salmo 17  se anticipa esta esperanza. Dice así: “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza”. Estas palabras fueron dichas por un hombre que vivió siglos antes de Jesucristo; y vió con fe el momento cuando Dios enviaría al Salvador Jesucristo.

El apóstol Pablo, un hombre que vivió después de Jesucristo, afirma su fe diciendo: “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”. ESTA IMAGEN DE CRISTO, ES PARA USTED, MI AMIGO.
 
ORACION: Yo quiero esa imagen Señor. Tu imagen y semejanza. Me quiero parecer cada día más a Tu Hijo Jesucristo...

Publicado en Rincón del Pastor
Jueves, 03 Agosto 2017 09:36

Dios es Santo

“Mi amigo quiero comenzar de esta manera mi mensaje de hoy: deseándole que tenga hoy la mejor visión de su vida.

Fue el mismo año en que murió el rey Uzías, de Israel. Uzías había sido un hombre bueno, esperanza de su pueblo. Tras muchos años de buen gobierno, cometió una locura: quiso ofrecer incienso en el templo por si mismo. Dios castigó esa profanación, hiriéndolo con lepra. Murió varios años después, solo, olvidado, y amargado. En ese mismo año de su muerte, Isaías el profeta tuvo una visión gloriosa.

El profeta Isaías había puesto sus esperanzas en el rey. Esperaba que el soberano hiciera reformas sociales, mejorara la condición del pueblo, corrigiera a los líderes corruptos y limpiara a Jerusalén. Pero el mismo rey había fracasado y el profeta estaba desolado. Fue entonces que tuvo su visión. Y escuchó las palabras de los serafines diciendo: “Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”.

La visión de Isaías era la visión de un Dios tres veces Santo. Cuando todo alrededor estaba corrompido: la religión, la política, los mandatarios, el comercio, el ejército, la aristocracia y aún el pueblo, era reconfortante saber que por lo menos UNO era santo, y ese era JEHOVA, el Dios de Israel. El Unico y, Eterno Dios.

Isaías se levantó sobre sus pies. Si todo estaba enfermo y depravado en el país, si los sacerdotes eran carnales, los políticos eran demagogos, los ricos eran explotadores y el pueblo vivía entregado a los vicios, había llegado el momento de predicar la santidad de Dios. Ese mensaje podría salvar al país de la bancarrota final.

Santidad, amigo mío, en sentido bíblico, es apartamiento completo del pecado y del mundo. Santidad es una manera de vivir, La santidad de vida la puede tener el obrero y el estudiante, el labriego y el artesano, el ama de casa, el capatáz de fábrica. el jefe de gobierno y el ministro religioso.

Santidad de vida, que es la vida común del hombre y la mujer, sin contacto con las miserias y vergüenzas de la vida, la puede tener cualquiera.

Cristo era santo, y era carpintero. Pedro, Juan, Santiago, llevaron vidas santas y eran pescadores. Pablo vivió santamente, y su oficio era fabricar tiendas. Porque Cristo, concede el poder para vivir santamente, en medio de la vida común de cada día.

ORACION: Esto me asombra Señor , y me llena de alabanza. Gracias porque nos compartes Tu santidad. Y gracias porque en cualquier situación, con Tu ayuda, podemos vivir una vida pura. ¡Gloria a Tu Nombre!

Publicado en Rincón del Pastor

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