Lunes, 23 Octubre 2017
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Jueves, 05 Octubre 2017 15:08

El asombro de la ciudad pecadora

Fue un día de asombro, de pasmo, de temor general. Nadie sabe como empezó, ni quién fue el primero en sentirlo. Pero, de improviso un temor repentino hizo presa de algunos individuos, hombres y mujeres, delincuentes de avería, con cuentas pendientes en la policía. Después, fueron otros ciudadanos, personas que sin ser delincuentes natos, con todo no eran escrupulosamente limpios. Por fin, toda la ciudad temió, tembló y se atribuló.

¿Qué había pasado? ¿Algún temblor de tierra? ¿Algún tornado o ciclón? ¿Algún incendio pavoroso? ¿Alguna señal de los cielos o cataclismo cósmico? ¿O quizá una plaga de langostas o de ratas? Nada de esto. Lo que la ciudad sintió aquel día fue un temor de Dios, una preocupación profunda del alma.

La ciudad temió por el pecado que cometía. Y se preguntó con angustia: “¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién habitará con las llamas eternas? De golpe la conciencia se había despertado. Y los criminales vieron la sangre en sus manos. Los ladrones sintieron el peso de su robo. Los estafadores experimentaron el dolor de sus conciencias. A los chismosos y calumniadores la lengua les ardió en la boca.

Y ante la pregunta de aquella ciudad, vino la respuesta divina: “El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oir propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; éste habitará en las alturas, fortaleza de rocas será su lugar de refugio...

Y los pecadores pensaron: ¿Cómo podemos librarnos de este mal? ¿Cómo podemos limpiar nuestras manos, purificar nuestro corazón, calmar nuestra conciencia, transformar nuestra alma?. Dios demanda justicia y rectitud; Dios exige que no recibamos cohecho y coima; Dios aborrece la estafa y la usura; y Dios abomina el derramamiento de sangre...

Y la ciudad, alertada por el profeta de Dios, supo como librarse de su maldad y reconciliarse con Dios. Y el profeta Isaías les dijo: “Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro rey; EL MISMO NOS SALVARA...

Amigo: He hecho una descripción de un momento en la vida de Jerusalén, cuando de golpe sintió la carga de su pecado. ¿Qué acerca de usted? ¿Siente esa carga? Solo JESUCRISTO se la quitará.

ORACION: Sí Señor, el pecado es una carga fea y pesada. Me avergüenzo de toda cosa mala que he cometido. Gloria a Ti porque Jesucristo perdonó todos mis pecados...

Publicado en Rincón del Pastor
Jueves, 31 Agosto 2017 14:33

Oscuridad al medio día

Día nefasto aquel día, día de terror, de sombras, de tinieblas. Dia de terremoto inmenso, de caída de estrellas y de explosiones atómicas. Día de angustia en la tierra, de llanto histérico, de chillidos de miedo, Día de tardíos arrepentimientos, y de rechinar de dientes y de mesarse cabellos. El sol se oscureció a medio día. Un temblor sacudió la tierra entera y los edificios se derrumbaron. El mar se salió de sus límites e invadió la tierra, y un atronador sonido de trompeta rompió los tímpanos de la humanidad.

No, no estoy describiendo ningún día del pasado, sino un día del futuro. Un día señalado y marcado por Dios como “El día de la ira del Señor”, Un día que puede ser mañana El profeta Isaías lo describe así: “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová sólo será exaltado en ese día... Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando El se levante para castigar la tierra.

Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase, y se meterá en las hendiduras de las rocas, y en las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra.

Amigo, hoy es día de fiesta y alegría. hoy es día de negocio, de diversiones, de bailes. de espectáculos, de orgía. Hoy es día de beber, de apostar, y de gozar de la carne.

Mañana, para usted o para mí, puede ser el día de juicio descrito por Isaías. La fiesta de hoy se convertirá en juicio, la risa en lágrimas, el licor en amarga pócima, el canto en lamento. Dios es juez inapelable de todas ,las acciones buenas y malas, ocultas o visibles de los hombres. Y cuando un hombre es llamado a juicio, ¿cómo podrá escapar'?.

Hay una manera. mi amigo. Jesucristo, Dios hecho hombre, se entregó a sí mismo en la Cruz del Calvario, para llevar El, por usted y por mi, la culpa del pecado.

ORACION: Enséñame Señor a vivir este día como si fuera el último día, el día de Tu juicio. Enseñame a vivir con sencillez y rectitud...

Publicado en Rincón del Pastor
Jueves, 02 Febrero 2017 16:42

Seguridad en cada día

Cada quien vive su vida desde un ángulo de pensamiento y de una actitud de espíritu, o somos creyentes o somos ecépticos; o mostramos una actitud positiva o una actitud negativa con respecto a lo que acontece. Saber que hay una Providencia, que es el gobierno sabio y benévolo de Dios en toda su creación, es colocarse uno en terreno firme y sacarle el mayor provecho a la vida.

A lo largo de la historia ha habido hombres y mujeres que han sido fieles creyentes en Dios, quienes gozosamente se han sometido a la santa voluntad divina y dan testimonio de que el bien y la misericordia de Dios les acompañan todos los dias de su vida. Una de tales personas fue David, el joven que siempre dependió del Ser supremo. La fe profunda de su corazón lo hacía ver aun detrás de los reveses de la vida, la mano protectora de Dios. En fin de cuentas, todo le resultaba bien. Y él lo atribuía a la misericordia, el amor inmerecido de Dios. David sabía que en el hombre no hay méritos propios, y que es por un acto de misericordia divina que el hombre vive y sobrevive.

Pero, lo importante es que usted, viva una vida así. ¿,Se queja, se lamenta usted de todo? ¿,Se siente inclinado a la desesperación? ¿Ha pensado en el suicidio como la única puerta de escape? Déjeme ponerle una inyección de ánimo. Las cosas no son tan sombrías como usted las ve. No es cierto que se le hayan cerrado todas las puertas. Puede haber fracasos, pero el triunfo definitivo sigue siendo una posibilidad, una esperanza. El bien y la misericordia están al alcance de su mano.

Pablo, escribió la siguiente declaración: “Y sabemos que a los que aman a Dios. todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” El bien no siempre está en lo que acontece, sino en la finalidad que se alcanza por lo que acontece. Los acontecimientos son el camino; el bien es el destino.

El secreto de una vida feliz, a pesar de todo, es Jesucristo reinando en el trono del corazón, manejando el timón de la vida. Usted debe establecer una relación personal con el Señor Jesucristo. ¿,Cómo? Mediante la fe en El. Haga usted una entrega total de su vida a El; póngase en sus divinas manos. Y entonces el alivio vendrá. El dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” El bien y la misericordia serán sus compañeras inseparables. Pruébelo, ahora mismo.

Publicado en Rincón del Pastor

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