Viernes, 24 Noviembre 2017
BREAKING NEWS
Tres horas de tinieblas

Tres horas de tinieblas Destacado

Sencilla y sobriamente nos dice el evangelio: “Y cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena”, hubo tinieblas desde las doce del mediodía hasta las tres de la tarde. Es decir, en las horas de mayor luz diurna.

Era la primavera del año 30 de nuestra era, en las afueras de Jerusalén. Jesús estaba crucificado. Junto con él, dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. Una multitud se había dado cita para contemplar el espectáculo. Sacerdotes y dirigentes judíos, soldados romanos, allegados de Jesús, viajeros, peregrinos, curiosos.

Una crucifixión triple no era espectáculo de todos los días. Y cierta propensión morbosa de la gente la lleva a solazarse con espectáculos macabros. De pronto, ¡tinieblas inesperadas! El sol cubre su faz, el cielo se encapota de nubes, el pavor que siempre produce un súbito oscurecimiento del cielo sobrecoge a todos.

Lentas, agobiantes, cargadas de dramatismo, comienzan a correr las horas. Muchos lloran. Otros tiemblan, sin atreverse a hablar. Alguno hay que se hinca y recita una oración. Los soldados romanos, aferrados a sus lanzas escrutan con desconfianza a esas masas de pueblo. Los judíos no son de fiar nunca, y menos en tiempos de Pascua.

Pero nada pasa. Solo tinieblas espesas sobre el Calvario, sobre Jerusalén, sobre el mundo. Porque es la hora del Sacrificio Supremo por el Pecado del Mundo. Y mientras el Cordero de Dios que quita el pecado, está agonizando, es preciso que haya tinieblas. Es la hora de las supremas tienieblas espirituales, preludio de la brillantísima luz de la Salvación que muy pronto habrá de brillar para toda la humanidad.

Cuando por fin un rayo de sol se filtró por entre las nubes, Jesús dio Una gran voz “¡Consumado está!”. Era un grito de victoria. El Sacrificio había sido ofrecido. Dios el Padre lo había aceptado. El pecado del mundo había sido quitado. No más tinieblas de aquí en adelante. Las tinieblas seguirán para aquellos que no creen. Pero para los que creen en Jesús, Hijo de Dios, entregado por nuestros delitos y resucitado para nuestra justificación, LUZ, LUZ Y LUZ...

ORACION: Es lo que también me ha ocurrido a mí, Señor. Mis tinieblas,Tú las transformaste en LUZ...

Visto 64 veces Modificado por última vez en Jueves, 02 Noviembre 2017 15:09
Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Suscríbase gratis

Reciba mensualmente nuestro boletín por correo. Puede cancelar en cualquier momento