Sábado, 16 Diciembre 2017
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Desde Betábara hasta el Gólgota

Desde Betábara hasta el Gólgota Destacado

La vida pública de Jesús cubrió un espacio de tres años y medio. Muy pocos, a primera vista. Pero cuando profundizamos en lo que El dijo, hizo, enseñó, profetizó, mandó y fundó en esos tres años y medio, nos damos cuenta que fueron suficientes, y más que suficientes.

Jesús comenzó su vida públicamente bautizándose en Betábara, junto a la ribera del Jordán. Había centenares de pecadores bautizándose con El, pero, El no era pecador. El no tenía necesidad del bautismo de arrepentimiento que administraba Juan el Bautista. Pero lo hizo para marcarnos un camino y enseñarnos una conducta.

Después de ser bautizado en el Jordán, y tingido desde lo alto por el Espíritu de Dios, marcha por 40 días al desierto. Lucha con el diablo y lo vence. Después regresa a su aldea de Nazaret, y dice que Dios lo ha enviado a predicar buenas nuevas a los afligidos.

Después, por tres años y medio, recorre los caminos de Palestina, sube tres veces al año a Jerusalén, como todos los judíos, predica su doctrina de amor; sana enfermos, limpia leprosos, abre los ojos a ciegos, levanta paralíticos.

Todo el bien que hace, lo hace porque no puede hacer otra cosa más que el bien. Si sana una mujer que toca el borde de su manto, es porque la virtud sanadora brota de El como la energía brota del radio. Sana el siervo de un hombre a la distancia, con solo dar una palabra, es porque su Palabra tiene poder. No hay ningún esfuerzo mental en los milagros de Jesús. Se producen tan naturalmente como brilla el sol.

Mientras obra sanidades, milagros y prodigios, no deja de hablar. Habla con todos los necesitados de converción: mujeres de la vida; funcionarios despreciados, mendigos ciegos, enfermos desahuciados, jóvenes ricos sin sentido de la vida, ancianos, niños. Y a todos les da una palabra de esperanza, de fe, y de vida nueva.

Por fin, los sacerdotes y jefes del pueblo lo entregan al poder romano. Los romanos levantan una cruz en el Gólgota, un pequeño monte en las afueras de Jerusalén y los romanos se lavan las manos de tal injusticia. Allí termina sus días terrenales Jesús de Nazaret. Allá en Betábara murió simbólicamente. Aquí, muere realmente. Betábara ha sido la profecía de Gólgota. Pero al tercer día, Jesús resucita. Y es desde entonces el Unico Salvador y Dador de vida Eterna que tienen los seres humanos.

ORACION: ¡Qué vida maravillosa la tuya, Señor! ¡Eres asombroso!¡ Cuánto tengoque aprender de Ti ¡Ayúdame Señor!...

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