Lunes, 20 Noviembre 2017
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Juicio contra las vanidades

Juicio contra las vanidades Destacado

Aquello parecía la maleta de un turco vendedor de baratijas, o la vidriera de una surtida tienda de pueblo. Un negocio que ofrecía solo artículos para mujeres. Había allí zapatos vistosos, redecillas, collares y brazaletes. Se exhibían atavíos para las piernas, partidores de pelo y pomitos de perfume. Había también, en profusión, anillos, joyeles, ropas de gala, mantoncillos, velos y bolsos. Y no faltaban los espejos, las telas de lino fino, las gasas y los tocados.

Pero no, mi amigo. Ni era la maleta de un turco vendedor, ni la vidriera de una tienda de lujo de Nueva York, Roma o París. Era la descripción que el profeta Isaías hace de las vanidades de la gente.

Por medio de un vívido lenguaje descriptivo de los adornos femeninos el profeta señala los defectos morales del ser humano. Su vanidad, su amor propio, su afán de lucimiento personal, su afanosa búsqueda de aplauso su orgullo de apellido o raza, sus apetitos sensuales, sus egoísmos y sus frivolidades.

Todas estas cosas son pecados del alma humana. Son desviaciones corrupciones de esa alma perfecta y pura que salió de las manos de Dios cuando el Hombre fue creado en el Edén como arte supremo de la creación a “imagen y semejanza de Dios”.

El hombre es una flor que se ha marchitado; un fruto que se ha puesto rancio. El pecado ha causado estragos en nuestra personalidad. Y aquello que salió bueno y perfecto de las manos de Dios, es hoy una masa de miserias, de defectos y de perversiones.

Dónde está el remedio? ¿Dónde la solución a todo este problema del

pecado? ¡En el Evangelio de Cristo! El Evangelio es potencia de Dios para la regeneración, la transformación y la salvación de todo aquel que está dispuesto a creer. Cristo bajó del cielo y se hizo hombre y se entregó en la cruz, para librar al hombre de todos sus males y de todos sus fracasos.

Haga de Jesucristo, amigo mío, su Señor, Salvador y Maestro, y El lo librará a usted de vanidades y de imperfecciones.

ORACION: ¡Sí Señor, eso es lo que quiero! Deseo librarme de todo lo sea vano y sensual. Ilumíname para descubrir cada área de mi vida que deba cambiar. Con Tu Poder, lo lograré. ¡Alabado sea Tu Nombre!...

Visto 205 veces Modificado por última vez en Jueves, 07 Septiembre 2017 14:23
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