Sábado, 23 Septiembre 2017
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Rincón del Pastor (46)

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Juicio contra las vanidades

Jueves, 07 Septiembre 2017 14:21 Escrito por

Aquello parecía la maleta de un turco vendedor de baratijas, o la vidriera de una surtida tienda de pueblo. Un negocio que ofrecía solo artículos para mujeres. Había allí zapatos vistosos, redecillas, collares y brazaletes. Se exhibían atavíos para las piernas, partidores de pelo y pomitos de perfume. Había también, en profusión, anillos, joyeles, ropas de gala, mantoncillos, velos y bolsos. Y no faltaban los espejos, las telas de lino fino, las gasas y los tocados.

Pero no, mi amigo. Ni era la maleta de un turco vendedor, ni la vidriera de una tienda de lujo de Nueva York, Roma o París. Era la descripción que el profeta Isaías hace de las vanidades de la gente.

Por medio de un vívido lenguaje descriptivo de los adornos femeninos el profeta señala los defectos morales del ser humano. Su vanidad, su amor propio, su afán de lucimiento personal, su afanosa búsqueda de aplauso su orgullo de apellido o raza, sus apetitos sensuales, sus egoísmos y sus frivolidades.

Todas estas cosas son pecados del alma humana. Son desviaciones corrupciones de esa alma perfecta y pura que salió de las manos de Dios cuando el Hombre fue creado en el Edén como arte supremo de la creación a “imagen y semejanza de Dios”.

El hombre es una flor que se ha marchitado; un fruto que se ha puesto rancio. El pecado ha causado estragos en nuestra personalidad. Y aquello que salió bueno y perfecto de las manos de Dios, es hoy una masa de miserias, de defectos y de perversiones.

Dónde está el remedio? ¿Dónde la solución a todo este problema del

pecado? ¡En el Evangelio de Cristo! El Evangelio es potencia de Dios para la regeneración, la transformación y la salvación de todo aquel que está dispuesto a creer. Cristo bajó del cielo y se hizo hombre y se entregó en la cruz, para librar al hombre de todos sus males y de todos sus fracasos.

Haga de Jesucristo, amigo mío, su Señor, Salvador y Maestro, y El lo librará a usted de vanidades y de imperfecciones.

ORACION: ¡Sí Señor, eso es lo que quiero! Deseo librarme de todo lo sea vano y sensual. Ilumíname para descubrir cada área de mi vida que deba cambiar. Con Tu Poder, lo lograré. ¡Alabado sea Tu Nombre!...

Oscuridad al medio día

Jueves, 31 Agosto 2017 14:33 Escrito por

Día nefasto aquel día, día de terror, de sombras, de tinieblas. Dia de terremoto inmenso, de caída de estrellas y de explosiones atómicas. Día de angustia en la tierra, de llanto histérico, de chillidos de miedo, Día de tardíos arrepentimientos, y de rechinar de dientes y de mesarse cabellos. El sol se oscureció a medio día. Un temblor sacudió la tierra entera y los edificios se derrumbaron. El mar se salió de sus límites e invadió la tierra, y un atronador sonido de trompeta rompió los tímpanos de la humanidad.

No, no estoy describiendo ningún día del pasado, sino un día del futuro. Un día señalado y marcado por Dios como “El día de la ira del Señor”, Un día que puede ser mañana El profeta Isaías lo describe así: “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová sólo será exaltado en ese día... Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando El se levante para castigar la tierra.

Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase, y se meterá en las hendiduras de las rocas, y en las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra.

Amigo, hoy es día de fiesta y alegría. hoy es día de negocio, de diversiones, de bailes. de espectáculos, de orgía. Hoy es día de beber, de apostar, y de gozar de la carne.

Mañana, para usted o para mí, puede ser el día de juicio descrito por Isaías. La fiesta de hoy se convertirá en juicio, la risa en lágrimas, el licor en amarga pócima, el canto en lamento. Dios es juez inapelable de todas ,las acciones buenas y malas, ocultas o visibles de los hombres. Y cuando un hombre es llamado a juicio, ¿cómo podrá escapar'?.

Hay una manera. mi amigo. Jesucristo, Dios hecho hombre, se entregó a sí mismo en la Cruz del Calvario, para llevar El, por usted y por mi, la culpa del pecado.

ORACION: Enséñame Señor a vivir este día como si fuera el último día, el día de Tu juicio. Enseñame a vivir con sencillez y rectitud...

La escena del gran juicio

Jueves, 17 Agosto 2017 14:47 Escrito por

La escena es en una sala de juicio, frente a un majestuoso tribunal. Resuena la voz del juez, sonora y profunda y su venerable cabeza blanca, inclina hacia el auditorio: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra, porque habla el Señor”. Y al resonar esta voz, todo el universo detiene su aliento y dispone a escuchar. No se trata de un juicio cualquiera ni son acusados comunes. Es Dios el que habla, y es el pueblo de Israel el que está ante tribunal, y es el profeta Isaías el que describe la escena. Israel ha pecado, ha desobedecido las leyes de Dios. Ha sido rebelde, incrédulo, idólatra y concupiscente. El profeta, cual fiscal acusador, continúa diciendo: “Crié hijos. y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

El primer pecado del hombre fue rebelarse contra la santa voluntad Dios, para seguir las insinuaciones de Satanás. A partir de eso, todos los hombres han hecho lo mismo. Igual que usted, lo mismo que yo. El profeta describe la consecuencia de haber pecado: “Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente. Desde la planta del pie, hasta la cabeza, no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas ni vendadas, ni suavizadas con aceite”.

Todo el mal que existe en el mundo, está contenido en esta descripción patética que hace el profeta de la enfermedad de una nación. Todo hombre nacido de Adán, está enfermo en su cuerpo, en su alma y en su espíritu porque el pecado es una enfermedad trasmisible y contagiosa.

El profeta denuncia la maldad del pueblo. Rechaza en nombre de Dios los falsos arrepentimientos y la multitud de fiestas y ceremonias religiosas “Hastiado estoy de holocaustos”, les dice. “Vuestras fiestas solemnes, son abominación. La religión se ha convertido en hipocresía y el arrepentimiento no es más que pasajero escrúpulo de conciencia. Entonces el profeta invita al pueblo a reconciliarse con Dios: “Venid luego, dice el Señor y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Sólo la sangre de Jesucristo, vertida en el Calvario puede limpiar nuestra alma y conciencia de toda maldad y todo pecado.

ORACION: Señor, líbrame de la religiosidad externa. Entiendo que estás cansado de la religión superficial y deseas una relación personal con Tu pueblo. Señor, gracias porque en Cristo y por la virtud de Su Sangre puedo desarrollar compañerismo contigo; gracias Señor...

El mundo se va tras El

Jueves, 10 Agosto 2017 14:44 Escrito por

Fue una confesión de fracaso. Y también de temor. Tuvieron que hacerla unos hombres que de buena gana hubieran dicho todo lo contrario. Las palabras de confesión eran: “Mirad, el mundo se va tras él”.

Fueron palabras que dijeron los fariseos cuando reconocieron que el pueblo se iba tras Cristo. El Señor Jesús había hecho muchas señales y milagros. El milagro más impresionante de todos, el que impactó verdaderamente al pueblo fue la resurrección de Lázaro. El pueblo quedó maravillado, estupefacto. Lázaro era persona muy conocida, y muy querida. Su muerte había sumido en llanto a decenas de personas. Cuando ya llevaba cuatro días de muerto, y la descomposición de su cuerpo había empezado, Jesús lo había sacado de la tumba y lo había devuelto a la vida y al mundo.

La gente comenzó a seguir a Jesús en cantidades. Lamentablemente, esto duró corto tiempo. Como las multitudes son tornadizas y versátiles, al poco tiempo habían dejado de seguirle, y se habían vuelto, furiosas contra él, “¡Crucifícale, crucificale!”, sería su grito.

Pero a lo menos durante un corto tiempo, el mundo se fue detrás de Cristo. ¡Que bueno sería que lo hiciera hoy también! Porque, ¿dónde va a encontrar el mundo un líder mejor que Cristo? ¿Dónde va a hallar un Maestro con la sabiduría que El tiene? ¿Dónde un Guía tan seguro y sabio? ¿Dónde un Consejero que sepa aconsejar sobre esta vida y la eternidad? ¿Dónde un Rey tan impecable como El?

Pero el mundo no está siguiendo a Cristo. El mundo sigue otros líderes y otros jefes. Sigue al materialismo, sigue al totalitarismo, sigue a las pasiones violentas de la carne, sigue a sus propios intereses egoístas, sigue a Satanás el diablo.

Sí el mundo se fuera tras Cristo, se iría tras la Bondad, tras la Justicia, tras la Equidad y tras la Buena Voluntad. Si el mundo siguiera a Cristo, gozaría de paz y concordia, tendría salud y prosperidad, y vería terminarse la violencia, el odio, la desunión y toda la horrible secuela de males que hoy lo aflijen; quiere usted, mi amigo, seguir a Cristo, e ir en pos de él?

ORACION. Hoy yo iré detrás de Ti, señor. Te seguiré en cada paso. Nadie podría guiarme mejor, Te amo Señor...

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Dios es Santo

Jueves, 03 Agosto 2017 14:36 Escrito por

“Mi amigo quiero comenzar de esta manera mi mensaje de hoy: deseándole que tenga hoy la mejor visión de su vida.

Fue el mismo año en que murió el rey Uzías, de Israel. Uzías había sido un hombre bueno, esperanza de su pueblo. Tras muchos años de buen gobierno, cometió una locura: quiso ofrecer incienso en el templo por si mismo. Dios castigó esa profanación, hiriéndolo con lepra. Murió varios años después, solo, olvidado, y amargado. En ese mismo año de su muerte, Isaías el profeta tuvo una visión gloriosa.

El profeta Isaías había puesto sus esperanzas en el rey. Esperaba que el soberano hiciera reformas sociales, mejorara la condición del pueblo, corrigiera a los líderes corruptos y limpiara a Jerusalén. Pero el mismo rey había fracasado y el profeta estaba desolado. Fue entonces que tuvo su visión. Y escuchó las palabras de los serafines diciendo: “Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”.

La visión de Isaías era la visión de un Dios tres veces Santo. Cuando todo alrededor estaba corrompido: la religión, la política, los mandatarios, el comercio, el ejército, la aristocracia y aún el pueblo, era reconfortante saber que por lo menos UNO era santo, y ese era JEHOVA, el Dios de Israel. El Unico y, Eterno Dios.

Isaías se levantó sobre sus pies. Si todo estaba enfermo y depravado en el país, si los sacerdotes eran carnales, los políticos eran demagogos, los ricos eran explotadores y el pueblo vivía entregado a los vicios, había llegado el momento de predicar la santidad de Dios. Ese mensaje podría salvar al país de la bancarrota final.

Santidad, amigo mío, en sentido bíblico, es apartamiento completo del pecado y del mundo. Santidad es una manera de vivir, La santidad de vida la puede tener el obrero y el estudiante, el labriego y el artesano, el ama de casa, el capatáz de fábrica. el jefe de gobierno y el ministro religioso.

Santidad de vida, que es la vida común del hombre y la mujer, sin contacto con las miserias y vergüenzas de la vida, la puede tener cualquiera.

Cristo era santo, y era carpintero. Pedro, Juan, Santiago, llevaron vidas santas y eran pescadores. Pablo vivió santamente, y su oficio era fabricar tiendas. Porque Cristo, concede el poder para vivir santamente, en medio de la vida común de cada día.

ORACION: Esto me asombra Señor , y me llena de alabanza. Gracias porque nos compartes Tu santidad. Y gracias porque en cualquier situación, con Tu ayuda, podemos vivir una vida pura. ¡Gloria a Tu Nombre!

Labios inmundos

Jueves, 27 Julio 2017 14:26 Escrito por

Mi amable amigo le deseo hoy una de las más preciosas virtudes de la vida: el tener una boca que siempre tenga motivos de alabar a Dios. ¿Por qué me desea esto? preguntará usted-. Porque sigo leyendo el libro del profeta Isaías, y encuentro en él las palabras luminares que nos inspiran buscar siempre la vida mejor. Ayer hablaba acerca de la visión de un Dios tres veces Santo, que era única esperanza del profeta en medio de una nación totalmente entregada al mal hacer. Hoy quiero seguir comentando sobre este pasaje del profeta Isaías y que leímos al principio. La casa que había visto Isaías era la casa de Dios, el templo de Jerusalén. Y el humo que la había llenado, la gloria de Dios. Y ante esa visión magnífica este hombre de alma recta y corazón íntegro, se dió cuenta de una cosa: sus labios eran inmundos, y vivía en medio de pueblo con labios igualmente inmundos. Inmundo aquí, no significa necesariamente sucio. Mas bien encierra el significado de profano. Los labios del pueblo se abrían mayormente para hablar profanidades, No había oraciones clamantes por justicia; no había conocimiento del pecado general, ni pedidos de perdón. Desde que se levantaban hasta que se acostaban, las conversaciones de gente eran solo profanas: palabras vanas e intranscendentes; chismes de comadres; comentarios falaces sobre la política, el comercio, la religión; secreteos de políticos y palabrerío engañador de mercaderes. Aquel pueblo se había olvidado de su Dios, y ninguna alabanza al Altísimo pronunciaba ya. Isaías dice: “Soy hombre inmundo de labios, y habito en medio de pueblo que tiene labios inmundos”. Y podemos preguntarnos mi amigo. ¿No pasa hoy la misma cosa? Hagamos una prueba personal. ¿De qué hablo yo el día entero? ¿Cuáles palabras son las que salen de mis labios, desde que me levanto hasta que me acuesto? ¿Digo cosas sensatas, rectas, verídicas, bondadosas? ¿0 me ocupo solamente de chismes, cuentos soeces, mentiras. dichos vanos, charla insustancial?

Alabar a Dios con labios limpios, con palabras rectas que brotan de un corazón puro, es la gran bendición que Cristo quiere darnos hoy mismo.

ORACION. Hoy, Padre Celestial, me propongo usar mis labios sólo para alabar Tu Nombre y bendecir a mi prójimo. Dame sensitividad para evitar todo comentario que manche mis labios. Para Tu gloria...

El Hijo dado

Jueves, 20 Julio 2017 14:26 Escrito por

Jamás vi las estrellas brillar como esta noche, ni tantas noches bellas como esta noche ví”escribió un poeta al contar acerca de una noche de navidad. Aquella, en verdad, fue la reina de las noches. Esa noche no aullaron los lobos, no merodearon las hienas, ni rugieron los tigres.

Esa noche no salieron a robar los ladrones, ni los adúlteros se acostaron en lechos impúdicos. Esa noche no se levantó el puñal asesino, ni la mano homicida apretó la garganta. Era la reina de las noches. La noche más sublime habida en la historia del mundo.

Me refiero, amigo, a la noche de la primera navidad. Aquella noche en que nació el Redentor del mundo, y un coro de ángeles bajó con una serenata. “¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad, para con los hombres!” Esa noche en que entre pajas y tablas, nacía Aquel que era Dios mismo, maravillosamente presentado al mundo en la personalidad de un infante nacido de mujer.

El profeta Isaías anunció ocho siglos antes el nacimiento del Salvador.Y dijo: “Un niño nos es nacido, un hijo nos es dado y le agrega esos títulos de gloria: “Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz...”

Admirable porque no hubo ni habrá un hombre más admirable en su excelencia moral que El. Consejero porque trajo al mundo la más sublime enseñanza espiritual. Padre eterno porque es Dios y Hombre. Dios fuerte porque es Todopoderoso contra cualquier fuerza del diablo. Príncipe de paz porque vino a hacer la paz entre Dios y los hombres; entre padres e hijos, entre siervos y amos, entre blancos y negros, entre marido y mujer, entre hermano y hermano.

Ese es Jesucristo, amigo mío, del cual predico. Nació una noche en un pesebre de Belén. Otra noche lúgubre fue traicionado con un beso.

Otra noche tenebrosa fue sepultado en una roca. Y una mañana, una mañana, sí, de gloria sin par, resucitó triunfante para constituirse en el Eterno, Glorioso, y Viviente Salvador.

ORACION: No hubo, ni hay, ni habrá otro como Tú, Señor. Eres el Todo de la vida. Jesucristo: eres maravilloso...

Nos conviene que un hombre muera por todo el pueblo

Jueves, 13 Julio 2017 14:25 Escrito por

Caifás, sumo sacerdote judío en el año que murió Jesús ejercitando toda su autoridad política y moral, dejó caer estas palabras: “Vosotros no sabeís nada, ni pensaís que nos conviene que un hombre muera por todo el pueblo, y no que toda la nación perezca.”

Los judíos se habían reunido para considerar los milagros de Jesús. El Señor acababa de resucitar a Lázaro, después de cuatro días en el sepulcro. El pueblo estaba maravillado. Las habladurías corrían ya por toda Judea y Galilea. “¡Jesús de Nazaret era un profeta poderoso!” ¿Sería, quizá, el Mesías esperado tantos siglos?

Los principales sacerdotes y los fariseos, se preocupaban. Si los romanos se enteraban que había surgido tal hombre poderoso, y el pueblo estaba soñando otra vez con la independencia, entonces armarían sus ejércitos y destruirían la nación.

Les convenía, entonces, eliminar a Jesús, porque ya se estaba tornando demasiado peligroso. No porque fuera malo. No porque fuera un simple agitador de masas. Al contrario, porque era demasiado bueno, justo, santo y verdadero.

Fue entonces cuando Caifás dijo sus palabras. Convenía para la salud del pueblo, que un hombre muriera por todo el pueblo. Eliminando a Jesús, el profeta, los romanos se calmarían y no castigarían a la nación. La astuta consideración de Caifás, fue en verdad una profecía.

Jesús tenía que morir por la nación judía, porque para eso estaba destinado desde la eternidad. Pero no solo por la nación hebrea, sino también por todas las naciones del resto del mundo.

Jesús debía morir por la humanidad. Y lo mataran los judíos o lo mataran los romanos, o lo matara quien fuere, JESUS TENIA QUE MORIR, porque solo muriendo en Cruz obraba la redención universal. Si moría de otra manera que clavado en cruz, o moría en otro tiempo que el señalado por las profecías, o moría en otra nación que no fuera la judía, Jesús no cumpliría su mission, según estaba escrito de El en las escrituras.

Pero murió cuando debía morir, donde debía morir y como debía morir. Su muerte en Cruz, es vida para nosotros. Es perdón, redención y salvación para nosotros.

ORACION. Tu muerte en la Cruz, Señor, me ha dado vida. Tu obra redentora es perfecta y me ha salvado para siempre. ¡Gloria a Ti, Jesús!...

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