Lunes, 23 Septiembre 2019
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Amor y Odio, los dos extremos

Amor y Odio, los dos extremos Destacado

Estar y permanecer en equilibrio emotivo, siempre ha sido una gran batalla en cada relación del ser humano. En esta ocasión, ponemos de ejemplo el amor y el odio, dos extremos que muchos de nosotros vivimos. Así como podemos amar demasiado a alguien, también por alguna situación, llegamos a odiarlo con la misma fuerza.

Un claro ejemplo de estos dos extremos es la relación entre padres e hijos, y es que no hay padres perfectos, pero tampoco los hijos lo son. En medio del amor más puro, pueden generarse resentimientos y enojo/odio, por más feo que este concepto se escuche. Por un lado, se encuentra el amor incondicional, puro, desinteresado, así como esta misma relación, genera piques, luchas de poder y diferencias muchas veces inconciliables.

La naturaleza proporciona el sentimiento de protección, responsabilidad y cariño por los hijos, y a pesar de esto, existen varias relaciones donde los hijos sienten un rechazo, enojo y frustración por no sentirse aceptados o queridos como ellos creen que deberían de serlo.

Las expectativas y las suposiciones, así como la imposición de respeto, en conjunto con las ocasiones que la comunicación es lastimada, resultan en una relación compleja donde hay discusiones y problemas que no se resuelven fácilmente, aunque exista amor y gratitud ambas partes.

El problema inicia cuando cualquiera de las personas nutre más el sentimiento del odio que del amor. Por lo que se enfoca y se apega a sus carencias, a los aspectos negativos y disfuncionales de la relación. Entonces, el enojo, la decepción y el resentimiento impiden ver la generosidad y el cariño que también existe.

Poder integrar la versión negativa de las expectativas y las carencias con la posición positiva del amor, la gratitud y el reconocimiento de todo lo bueno que uno recibe, es lo que se llama el proceso de sanar las relaciones. Aceptar que a pesar de todo lo que molesta o enoja, hay mucho más que ese sentir, porque también hay un gran amor que permite sanar y reconciliar las diferencias.

Si la persona decide quedarse enfrascada con su enojo y resentimiento, entonces, vivirá sintiéndose miserable, por lo tanto, perderá la oportunidad de sanar sus relaciones, aislándose e ignorando o evitando a sus padres, despreciándolos y odiándolos. Solo cuando se siente más odio que amor, y se quiere vivir mejor, entonces se tiene que aprender a reconocer y apreciar lo que se ha recibido, y lo que tiene gracias a esa relación, así, se logra la paz mental y tranquilidad el alma, condiciones necesarias para lograr una conexión sana con la persona y con el mundo, tornando el odio en amor y respeto.

Recordemos que las personas que más nos lastiman, son aquellas que se encuentran cerca de nuestro corazón, por lo tanto, el sentir amor por alguien, es también arriesgarse a ser lastimado e inclusive a que el odio se apodere de nuestro ser. Pero como ya lo hemos dicho anteriormente, se debe luchar para no permitir que los malos pensamientos confundan y corroan su alma.

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  • El Respeto

    Seguimos viviendo tiempos difíciles, el mal comportamiento se sigue manifestando en todo grupo social y lugares. Violencia, discriminación, burlas, odio y toda clase de conflictos. Por eso, es necesario que nos detengamos a pensar y comenzar a cambiar este tipo de situaciones, a través de la educación en nuestro núcleo familiar. Principalmente, necesitamos ser personas que aprendamos a escuchar y comprender la necesidades de nuestros niños, ya que ellos son el futuro de la sociedad y para cambiar el futuro, necesitamos empezar a generar ese cambio en el presente, empezando con cada uno de nosotros, ya que para poder generar ese valor de respeto, tenemos que iniciar respetándonos a nosotros mismos.

    Desde niños, siempre hemos escuchado hablar del Respeto, como un valor único que no todos los seres humanos poseen, pero que es necesario para llevar una vida cordial y en armonía.

    Frases como “respeta a tus mayores", "respeta a tus maestros”, "respeta a tus hermanos", "respeta a quienes te rodean", seguramente has escuchado, pero, ¿cuándo has escuchado un "respétate a ti mismo"?

    El respeto es el valor de aceptar a otros tal y como son, así no estemos de acuerdo con ellos. Es tratar a los demás bien, con educación y cordura sin importar quiénes sean, si nos caen bien o si no somos acordes a su personalidad y mentalidad.

    Ahora yo te pregunto, ¿de verdad te aceptas tal y como eres?, ¿de verdad te tratas con educación? Son dos interrogantes que tienes que hacerte de cajón.

    También me cuestiono, ¿quién estará contigo toda la vida acompañándote en tu sendero?

    Mamá se puede ir, papá, hermanos, amigos, todos. Pero a ti mismo siempre te vas a tener. Serás tu compañía de por vida. ¿A quién es importante que respetes? También, caer en excesos es malo, por más buena que parezca la intención. El respeto es uno de los valores más inculcado en casa, por parte de nuestro padres... Pero, a veces el respeto termina convirtiéndose en miedo y completa sumisión.

    No se trata de eso; debes aprender a decir "si" sin miedo, y a decir "no" sin culpa.

    Respetar es no querer imponer nuestras ideas y la manera en que somos a los demás para aceptarlos, es no tratar de que todos a nuestro alrededor sean iguales a nosotros para sentirnos bien. Cada cabeza es un mundo, y todos pensamos de forma diferente, es aquí donde también entra el valor de la Tolerancia. No son lo mismo, pero tienen relación.

    Siempre respeta a los demás, pero también aprende a respetarte a ti mismo.

    Apapáchate, consiéntete, abrázate, pero sobre todo, valórate siempre. La persona más importante eres tu y cambiando tu manera de pensar, podrás cambiar tu manera de vivir.

  • No discrimines

    En la actualidad, es muy común que existan personas que rechacen e incluso odien a otras personas por su color de piel, religión, orientación sexual, gustos, preferencias y de más.

    Discriminación es el acto de separar o formar grupos de personas a partir de un criterio o criterios determinados. En su sentido más amplio, la discriminación es una manera de ordenar y clasificar. 

    Puede referirse a cualquier ámbito, y puede utilizar cualquier criterio. Si hablamos de seres humanos, por ejemplo, podemos discriminarlos entre otros criterios, por edad, color de piel, nivel de estudios, conocimientos, riquezas, color de ojos, etc. Pero también podemos discriminar fuentes de energía, obras de literatura, animales y mucho más. 

    Otra definición: Discriminación es el acto humano más puro que existe, negarlo, es negar la condición humana. “Todos discriminamos o somos víctimas de ello en algún momento de nuestra vida en mayor o menor presencia”, es lo que dicen algunos estudios, pero, ¿es esto es cierto?

    Ser diferente es difícil, pero ser diferente de una forma clara, evidente e imposible de esconder puede ser estresante y agotador. Las personas con ciertas características y orientaciones, deben afrontar un prejuicio que se extiende por todas las sociedades.

    Hay que levantar la cabeza y mirar hacia arriba para casi todo; Hay que soportar miradas de compasión o de burla, miradas desde arriba, miradas por encima del hombro, porque la cabeza del pequeño siempre está por debajo de cualquier hombro.

    ¿Te imaginas estar dentro de una pecera en donde todo mundo te observa? En donde queda la parte del respeto y la tolerancia?Recuerda que “Lo que menos puedes ver, en tu casa lo has de tener”, ¿quién te garantiza que jamás tendrás en tu familia o en tu entorno a alguien que sufra discriminación. Recuerda que hay enorme diferencia entre un “Yo respeto” y un “Yo te acepto y te quiero”. 

    La discriminación es uno de los problemas que hoy en día, lastiman al planeta. ¿Por qué? Porque la educación comienza desde el hogar, pero también tiene que ver nuestro entorno social.Desde nuestros antepasados, cuando esclavizaban a personas de color, viéndolos como “raza inferior”. ¿Ustedes creen que el valor de una personas está en su color de piel? ¡por supuesto que no!

    Respetemos las ideas de los demás, sentimientos, convicciones, creencias de todos los seres humanos. Todos los seres vivos, somos seres hermosos, únicos, e irremplazables, porque por muchas razones estamos aquí, en este lugar llamado vida, independientemente si nacimos en los Estados Unidos o en otro lugar. Inclusive dejemos de causar división entre nosotros como hispanos, aprendamos a soportarnos, aunque nos cueste un poco más, porque para lograr avanzar, necesitamos de nuestro prójimo.

  • Enfrentando nuestros errores

    Si pudiéramos contar los errores que hemos cometido en nuestra vida, ¿cual sería la suma de estos? Muchas veces nos hemos equivocado, pero ¿cuántas veces hemos podido enfrentar nuestros errores y seguir adelante?

    Los errores no son un símbolo de debilidad o de ser una persona tonta o inadecuada. Los errores son parte de la vida. Estos son, simplemente un indicador de que se está intentando algo nuevo, que se tiene curiosidad, o se busca otra solución. Cuando uno logra aprender de sus propios errores, uno se supera y mejora su percepción personal. Los aprendizajes de los errores ofrecen lecciones que rara vez se llegan a olvidar.

    El problema que sucede cuando uno se equivoca es que, automáticamente, uno se siente mal con uno mismo por haberse equivocado. Entonces, surge el sentimiento de incomodidad, como si se hubiera cometido un crimen mortal. La culpa y vergüenza se amplifican en la mente, de tal forma que la persona siente que su equivocación fue grave y, además, pareciera que es difícil, casi imposible reparar el daño causado. Por si fuera poco, uno se equivoca sin querer y sin planearlo, así que las consecuencias de los errores llegan sin avisar y nunca se ven venir.

    Ser noble con uno mismo cuando uno comete un error puede ser la manera más sabia de actuar. Poder entender el valor que el error aporta es, en si, una actitud más efectiva.

    Cabe aclarar que no se trata de hacer errores y elogiarlos pretendiendo que no pasa nada y que son maravillosos. Obvio que hay que prevenirlos al máximo, planear y cuidar todos los detalles con el fin de minimizar el riesgo de la equivocación. Pero hay que reconocer que, aun planeando, cuidando, etc., hay cosas que están fuera de nuestro control y desde luego los errores muchas veces son inevitables.

    Lo importante aquí es crear un ambiente seguro en donde la persona que comete el error no se sienta criticado. Al contrario, que sienta que hay una apertura en donde se puede reconocer el error y se puede entender el porqué sucedió para así, encontrar nuevas y mejores alternativas.

    Entender las consecuencias, descubrir donde falló la visión que impidió lograr los resultados esperados es una victoria personal. Soltar la culpa y la incomodidad que la equivocación provoca y enfocarse en la manera de aprender del error, es sin duda una manera de aprender a ser mejor persona.

    Enfrenta tus errores, aprende de ellos y trata de evitar que sucedan, pero si acaso te vuelves a equivocar, no dejes que ese error detenga el rumbo de tu vida, avanza y logra tus metas.

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