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Sanar Heridas

Sanar Heridas Destacado

Lo que se requiere para sanar.

El ser humano, no es invencible. La vida tiene dolor, complicaciones y problemas. De hecho la incomodidad, las cuestiones que molestan son los principales motores que promueven la búsqueda para encontrar una calidad de vida más plena y encontrar alternativas para sanar y sentirse mejor.

Quizás para muchos es muy difícil recuperarse y salir de una etapa de tristeza, soledad, separación… pero para sanar, lo único que se requiere es querer tener esa sanación. Querer sanar es una condición que requiere aceptación, deseo y compromiso personal para querer estar bien.

Hay muchas personas que dicen que quieren estar bien, que darían cualquier cosa para dejar de sufrir pero lo único que hacen es enfocarse todo el día en su dolor. Piensan en que les duele, en dónde está mal, que es lo que no les funciona, por lo que su energía se enfoca en todos los aspectos negativos, dándole solo importancia al dolor, nutren su malestar y por lo tanto es más difícil poder sanar.

Cuando te duele algo, te duele. El dolor, sin importar su origen, físico, emocional, o del alma, es intenso. Hace que uno se sienta malhumorado, incómodo, deprimido, solo, molesto y que le queden muy pocas ganas de hacer algo para poder sentirse mejor.

El dolor atrae a los pensamientos negativos, cuando llega a ser tan fuerte, anula la posibilidad de pensar en algo más allá del dolor mismo. El dolor no es un buen compañero.

Para sanar, uno tiene que tener una actitud positiva, sentir esperanza y por supuesto, hay que tener la disposición de hacer todo lo necesario para salir del lugar donde se encuentra.

No te ha pasado que en ocasiones te haces una herida en el cuerpo y no te duele hasta que te das cuenta. Muchas veces así es nuestro dolor interno. Quizás si dejáramos de ver o pensar en esa situación, empezaríamos a sanar. Debemos de enfocarnos a lo que está adelante y no a lo que dejamos en el pasado.

Por su puesto que es un trabajo incomodo, muchas veces doloroso, confronta aspectos personales y obliga a cambiar. Para sanar, uno tiene que conquistar su mente, luchar contra sus pensamientos y tomar una posición proactiva, dejando de concentrarse en todo lo que provoca el mal. Es fácil encontrar medicinas que tapan o enmascaran el dolor. También hay algunos intentos para aprender a manejar el dolor, algunas enseñan cómo vivir con dolores crónicos, ofrecen ciertos ejercicios o meditaciones para poder sanar. La realidad es sencilla, no hay remedios mágicos, no existen pastillas milagrosas y no hay arreglos fáciles.

Para sanar uno tiene que estar dispuesto a salir de la zona de confort, luchar contra sus pensamientos, llenarse de pensamientos positivos y utilizar las afirmaciones positivas.

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