Domingo, 25 Agosto 2019
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Sanar Heridas

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Lo que se requiere para sanar.

El ser humano, no es invencible. La vida tiene dolor, complicaciones y problemas. De hecho la incomodidad, las cuestiones que molestan son los principales motores que promueven la búsqueda para encontrar una calidad de vida más plena y encontrar alternativas para sanar y sentirse mejor.

Quizás para muchos es muy difícil recuperarse y salir de una etapa de tristeza, soledad, separación… pero para sanar, lo único que se requiere es querer tener esa sanación. Querer sanar es una condición que requiere aceptación, deseo y compromiso personal para querer estar bien.

Hay muchas personas que dicen que quieren estar bien, que darían cualquier cosa para dejar de sufrir pero lo único que hacen es enfocarse todo el día en su dolor. Piensan en que les duele, en dónde está mal, que es lo que no les funciona, por lo que su energía se enfoca en todos los aspectos negativos, dándole solo importancia al dolor, nutren su malestar y por lo tanto es más difícil poder sanar.

Cuando te duele algo, te duele. El dolor, sin importar su origen, físico, emocional, o del alma, es intenso. Hace que uno se sienta malhumorado, incómodo, deprimido, solo, molesto y que le queden muy pocas ganas de hacer algo para poder sentirse mejor.

El dolor atrae a los pensamientos negativos, cuando llega a ser tan fuerte, anula la posibilidad de pensar en algo más allá del dolor mismo. El dolor no es un buen compañero.

Para sanar, uno tiene que tener una actitud positiva, sentir esperanza y por supuesto, hay que tener la disposición de hacer todo lo necesario para salir del lugar donde se encuentra.

No te ha pasado que en ocasiones te haces una herida en el cuerpo y no te duele hasta que te das cuenta. Muchas veces así es nuestro dolor interno. Quizás si dejáramos de ver o pensar en esa situación, empezaríamos a sanar. Debemos de enfocarnos a lo que está adelante y no a lo que dejamos en el pasado.

Por su puesto que es un trabajo incomodo, muchas veces doloroso, confronta aspectos personales y obliga a cambiar. Para sanar, uno tiene que conquistar su mente, luchar contra sus pensamientos y tomar una posición proactiva, dejando de concentrarse en todo lo que provoca el mal. Es fácil encontrar medicinas que tapan o enmascaran el dolor. También hay algunos intentos para aprender a manejar el dolor, algunas enseñan cómo vivir con dolores crónicos, ofrecen ciertos ejercicios o meditaciones para poder sanar. La realidad es sencilla, no hay remedios mágicos, no existen pastillas milagrosas y no hay arreglos fáciles.

Para sanar uno tiene que estar dispuesto a salir de la zona de confort, luchar contra sus pensamientos, llenarse de pensamientos positivos y utilizar las afirmaciones positivas.

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  • Amor y Odio, los dos extremos

    Estar y permanecer en equilibrio emotivo, siempre ha sido una gran batalla en cada relación del ser humano. En esta ocasión, ponemos de ejemplo el amor y el odio, dos extremos que muchos de nosotros vivimos. Así como podemos amar demasiado a alguien, también por alguna situación, llegamos a odiarlo con la misma fuerza.

    Un claro ejemplo de estos dos extremos es la relación entre padres e hijos, y es que no hay padres perfectos, pero tampoco los hijos lo son. En medio del amor más puro, pueden generarse resentimientos y enojo/odio, por más feo que este concepto se escuche. Por un lado, se encuentra el amor incondicional, puro, desinteresado, así como esta misma relación, genera piques, luchas de poder y diferencias muchas veces inconciliables.

    La naturaleza proporciona el sentimiento de protección, responsabilidad y cariño por los hijos, y a pesar de esto, existen varias relaciones donde los hijos sienten un rechazo, enojo y frustración por no sentirse aceptados o queridos como ellos creen que deberían de serlo.

    Las expectativas y las suposiciones, así como la imposición de respeto, en conjunto con las ocasiones que la comunicación es lastimada, resultan en una relación compleja donde hay discusiones y problemas que no se resuelven fácilmente, aunque exista amor y gratitud ambas partes.

    El problema inicia cuando cualquiera de las personas nutre más el sentimiento del odio que del amor. Por lo que se enfoca y se apega a sus carencias, a los aspectos negativos y disfuncionales de la relación. Entonces, el enojo, la decepción y el resentimiento impiden ver la generosidad y el cariño que también existe.

    Poder integrar la versión negativa de las expectativas y las carencias con la posición positiva del amor, la gratitud y el reconocimiento de todo lo bueno que uno recibe, es lo que se llama el proceso de sanar las relaciones. Aceptar que a pesar de todo lo que molesta o enoja, hay mucho más que ese sentir, porque también hay un gran amor que permite sanar y reconciliar las diferencias.

    Si la persona decide quedarse enfrascada con su enojo y resentimiento, entonces, vivirá sintiéndose miserable, por lo tanto, perderá la oportunidad de sanar sus relaciones, aislándose e ignorando o evitando a sus padres, despreciándolos y odiándolos. Solo cuando se siente más odio que amor, y se quiere vivir mejor, entonces se tiene que aprender a reconocer y apreciar lo que se ha recibido, y lo que tiene gracias a esa relación, así, se logra la paz mental y tranquilidad el alma, condiciones necesarias para lograr una conexión sana con la persona y con el mundo, tornando el odio en amor y respeto.

    Recordemos que las personas que más nos lastiman, son aquellas que se encuentran cerca de nuestro corazón, por lo tanto, el sentir amor por alguien, es también arriesgarse a ser lastimado e inclusive a que el odio se apodere de nuestro ser. Pero como ya lo hemos dicho anteriormente, se debe luchar para no permitir que los malos pensamientos confundan y corroan su alma.

  • Tranquilos y Atentos

    Herramientas para que niños hiperactivos puedan encontrar un espacio de relajación.

    Comenzaron las clases nuevamente y con ellas, nuevos desafíos que enfrentarán nuestros hijos. Quizás para muchos, es su primera vez en la escuela o para otros el cambio de grado, volver a hacer nuevos amigos, acostumbrarse a una nueva rutina, puede ser estresante. Mucho más para los niños que son hiperactivos y que en ocasiones, no sabemos cómo actuar ante dicha situación. Por tal motivo, queremos compartir algunos consejos que podrán ayudarlos en esta nueva etapa.

    Cuando un niño es inquieto por demasiado tiempo o se presenta en momentos inapropiados, puede ser útil aprender técnicas que nos enseñen cómo calmarlo.

    Las causas de la agitación pueden ser numerosas. Algunas de ellas son:

    LA DIETA.

    Alimentos como el gluten, los huevos y la leche, pueden causarles una reacción alérgica que genera la liberación de anticuerpos que interrumpen el funcionamiento de neurotransmisores como la dopamina, cuya función es estimular las regiones cerebrales de atención, el sentido de organización y el control del movimiento.

    LA TECNOLOGÍA.

    Es posible que el mayor uso de computadoras, teléfonos móviles y videojuegos por parte de los niños a expensas de reducir el contacto con la naturaleza, explique el estrés de su comportamiento.

    CAMBIO DE AMBIENTE.

    Un cambio significativo en la escuela o en el hogar, o no sentirse a gusto en un nuevo ambiente, pueden ser motivos de irritación en un niño, y como el pequeño no sabe cómo canalizar ese sentimiento, puede experimentar ansiedad o inseguridad, que finalmente lo manifiesta en su comportamiento.

    ¿CÓMO AYUDAR A UN NIÑO A ESTAR MÁS TRANQUILO?

    Implementar rutinas podría brindarle estabilidad física y emocional. Algunas pueden ser:

    PROMOVER UN SUEÑO TRANQUILO

    Un niño en edad escolar debe dormir por lo menos de 10 a 11 horas por noche.

    VIGILAR SU ALIMENTACIÓN.

    Asegúrate de que se esté alimentando lo suficientemente bien.

    ESTIMULAR SU ACTIVIDAD FÍSICA

    Un niño debe tener al menos 60 minutos de actividad física al día. Anímalos a practicar deportes.

    DISMINUIR EL USO DE PANTALLAS

    Evite el uso excesivo de computadoras, dispositivos móviles y la televisión antes de ir a la cama.

    AYUDARLO A EXPRESARSE

    Ayuda a tu hijo a expresarse e identificar sus emociones. Cuando le leas un cuento, pregúntale acerca de las emociones que experimentan los personajes o cómo se habría sentido en esa situación

  • Lamentable

    Cuando miré la información e imágenes que circulaba en redes sociales y en diversos medios de comunicación, tras el tiroteo en El Paso, Texas, la tristeza me invadió y comencé a pensar en la sociedad que estamos construyendo en la actualidad y la cual dejaremos de herencia a nuestros hijos si no cambiamos nuestra manera de pensar y actuar.

    El odio, racismo, discriminación, humillación, etc., siempre ha existido, aunque si bien es cierto, en los últimos años esto ha ido en aumento, afectando más a todos los que dejamos nuestro país y familias, para buscar un mejor futuro en los Estados Unidos, podemos notar que en ocasiones no somos bien vistos por otras comunidades.

    Es terrible enterarse que los tiroteos masivos no se detienen, que el gobierno, las autoridades y otras agencias, no pueden hacer nada para erradicar este tipo de actos. Durante este fin de semana, en tan solo 13 horas, tiroteos en El Paso, Texas y Dayton, Ohio, dejaron 32 personas muertas y muchos heridos. Sin contar otras que siguen surgiendo alrededor de la nación. 249 tiroteos masivos se han registrado en todo el país en 220 días que llevamos en este 2019. Son cifras preocupantes y situaciones que reflejan el mundo actual.

    Ahora, debemos de entender que este problema va más allá de un conflicto entre razas, ya que muchos quieren hacernos creer eso. No solo es una lucha de poder entre comunidades, puesto que no me dejarás mentir que tenemos amigos de otras partes del mundo, con los podemos compartir buenos tiempos. Es como aquella frase que decimos: “No por uno, la llevamos todos”. Este problema radica en cada individuo y afecta a toda la sociedad.

    En redes sociales por ejemplo. Es fácil notar la envidia y las opiniones (en ocasiones negativas más que positivas) que surgen respecto a un tema, profesión, negocio etc., comentarios que inclusive suben de todo y comienza a tener como respuesta la humillación. Es bueno querer ser mejor y buscar la excelencia en todo lo que emprendes, pero no a base de despreciar o pisotear al prójimo.

    ¿Qué está pasando en el mundo? ¿Qué podemos hacer para que todo esto se detenga?

    Como mencionaba al principio, este sentimiento de odio, seguirá presente en nuestra sociedad, pero por favor, empecemos realmente a analizar y reflexionar las acciones que estamos haciendo individualmente. Cambiemos nuestra manera de pensar y al hacerlo, nuestra manera de vivir será diferente.  Enseñemos a nuestros hijos a respetar, compartir, ser agradecidos, honestos, etc. Si queremos cambiar nuestra sociedad, necesitamos empezar por nosotros mismos y nuestra familia, de lo contrario todo seguirá como antes o peor.

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