Martes, 23 Julio 2019
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Confianza equilibrada

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El tema de la confianza es algo muy importante, creo que de alguna manera es algo que debe estar incluido en cualquier relación, no importa si es la confianza de un padre hacia un hijo, en la relación de nuestro matrimonio, el maestro en un alumno o el jefe hacia a un empleado. Debo decir que la confianza es algo muy importante en tema de relaciones.
¿Qué tan importante es la confianza en ti o el confiar en otra persona? Quizás esta sea la interrogante que debemos hacernos diariamente, ante cualquier circunstancia.
Confianza se define como la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo o de algo. Hay miles de frases a cerca de la confianza pero el escritor Frank Sonnenberg, expresó “La confianza es como la presión sanguínea. Es silenciosa, vital para la salud, y si se abusa de ella puede ser mortal”.
La confianza no es algo que no se compra en una farmacia o si se pierde se recupera fácilmente, sino es una manera de vivir y adquirir de la otra persona. Para muchos en estos días es muy complicado confiar en alguien debido a que es muy fácil traicionar, no valorar o inclusive abusar de ella.
 El confiar en nosotros es algo que te mantendrá positivo y podrás lograr muchas cosas, pero el confiar en otros te llevará a ser exitoso y construir juntos un mejor futuro.
Un día en la ciudad de Nueva York  se construyeron dos rascacielos impresionantemente altos, a treinta metros de distancia uno del otro. Un famoso equilibrista tendió una cuerda en lo más alto de estos edificios gemelos con el fin de pasar caminando sobre ella. Antes dijo a la multitud expectante: -"Me subiré y cruzaré sobre la cuerda, pero necesito que ustedes crean en mí y tengan confianza en que lo voy a lograr"...
- "Claro que sí" - , respondieron todos al mismo tiempo. Subió por el elevador y ayudándose de una vara de equilibrio comenzó a atravesar de un edificio a otro sobre la cuerda floja. Habiendo logrado la hazaña bajó y dijo a la multitud que le aplaudía emocionada: -"Ahora voy a pasar por segunda ocasión, pero sin la ayuda de la vara. Por tanto, más que antes, necesito su confianza y su fe en mí". El equilibrista subió por el elevador y luego comenzó a cruzar lentamente de un edificio hasta el otro. La gente estaba muda de asombro y aplaudía. Entonces el equilibrista bajó y en medio de las ovaciones por tercera vez dijo: - "Ahora pasaré por última vez, pero será llevando una carretilla sobre la cuerda... Necesito, más que nunca, que crean y confíen en mí".
La multitud guardaba un tenso silencio. Nadie se atrevía a creer que esto fuera posible... -"Basta que una sola persona confíe en mí y lo haré"-, afirmó el equilibrista. Entonces uno de los que estaba atrás gritó: -"Sí, sí, yo creo en ti; tú puedes. Yo confío en ti...".
El equilibrista, para certificar su confianza, le retó: -"Si de veras confías en mí, vente conmigo y súbete a la carretilla...".
La confianza en alguien no se trata solamente de aplaudir o decirlo, se trata de apoyarlo, cultivar y creer en esa persona. La relaciones crecen en base de confianza y si queremos ser verdaderos líderes o tener una relación exitosa y ejemplar debemos a aprender a confiar en el trabajo o las funciones de los demás, pero si alguien confía en ti, no debes abusar de esa confianza sino hacer lo posible para seguir cultivándola y valorándola.

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  • Todos somos valiosos

    Escuché hace poco a alguien decir: “valemos porque existimos”, y la verdad que tiene toda la razón, aunque muchos piensen lo contrario. Ya que en esta sociedad, nos enfrentaremos a personas que piensan, que por tener una posición social, negocio, premios y demás, se creen mejores.

    El dinero, en un mundo moderno donde todo tiene precio, se ha convertido en un recurso material esencial, sinónimo para tener una buena calidad de vida. Por lo tanto, y para muchos, el dinero "es" la base que sostiene su seguridad y estabilidad física y emocional. Tristemente, el dinero, para muchos, representa el respeto y reconocimiento que recibe, el valor personal que cree tener, el aprecio social que se busca con desesperación.

    Para vivir se requiere tener algo de dinero y cumplir con compromisos básicos. Pagos esenciales para asegurar techo, comida, ropa, educación, cuidados de salud etc., pero el dinero no lo es todo. Toda persona es valiosa e importante.

    No importa si tiene un peso o 1000 millones de dólares. Toda persona necesita sentirse valorada por lo que hace y no por lo que valen sus propiedades o sus cuentas bancarias. Otorgarle valor excesivo al dinero, solo distorsiona la realidad y contamina las relaciones interpersonales. Los logros propios, la integridad, lealtad, bondad, gratitud, buena disposición y la sinceridad con la que las personas se mueven por la vida, son valores que marcan el tipo de individuo que es.

    El tener mucho dinero puede hablar de la astucia, de organización personal, así como de la manera de conducirse en los negocios o en su trabajo, aunque no siempre. Además, no es lo único que importa para determinar el valor personal. Las personas que no se sienten valoradas, las personas que envidian y resienten el éxito de los demás, las personas que codician o que solo buscan el dinero insistiendo que la fortuna que no tienen les va a dar el nombre, el honor, el reconocimiento y hasta el amor que carecen, viven en una constante desilusión.

    Su pelea interna es terrible, ya que insisten que el mundo no es justo y que ellos no tienen lo que merecen. Hay pobres, muy ricos y ricos muy pobres. El dinero debe de ser un medio para ser intercambiado, para compartir y para ayudar a quien no tiene. Hay que saber cuidar el dinero y desde luego usarlo con sensatez y recordar que el dinero no determina el valor humano.

    El mundo es tan abundante como uno lo quiera percibir. La riqueza proviene del interior de cada uno, se relaciona con su integridad, no con la cantidad de dinero que se tiene.

    Y aunque el dinero no es malo, en ocasiones nos puede alejar de cosas muy que realmente tienen valor, por ejemplo la familia o los amigos. Así que, valoremos a cada persona, ya que de todos y de todo podemos aprender y disfrutar.

  • ¿Por qué miente la gente?

    ¿Cuantas veces nos han mentido?, quizás es difícil llevar una estadística de las ocasiones en que un amigo, familiar o pareja nos han mentido, o inclusive si te preguntara ¿Cuántas veces has mentido?, podríamos ser honestos y decir realmente las mentiras que hemos hecho y a quienes.

    Es difícil entender porqué mienten las personas. Desde luego que no es justo decir que todos mienten por una misma razón, sin embargo, hay algunas características que se encuentran presentes en la mayoría de las situaciones.

    Una persona miente porque siente vergüenza de alguna mala decisión que tomó. Miente porque no tiene valor para enfrentar su realidad. Porque no se acepta a sí mismo y siente la necesidad de fabricar otra personalidad con "mejores atributos para poder impresionar. Porque quiere conseguir la atención, el cariño o el respeto de otras personas; o simplemente, por querer cumplir las expectativas de personas que ha defraudado con anterioridad.

    Hay personas que mienten porque han crecido en un mundo turbio, lleno de mentiras y de traiciones, por lo que les es imposible distinguir la verdad, de la falsedad. Estos mienten cada vez que tienen una buena oportunidad. Se dice que hay ocasiones que se miente por no ofender o no faltar al respeto.

    El evitar herir los sentimientos de personas que, a pesar de sus buenas intenciones y sus lindas atenciones, su comida, sus combinaciones, sus elecciones, su presentación, etc. no es la mejor. Existen las personas que mienten por miedo, por temor de ser castigadas o por incomodidad a confrontarse con una persona que los puede lastimar. Así, la mentira sirve como escudo y protección emocional.

    Finalmente hay personas que mienten por lealtad o por ganarse la confianza del núcleo equivocado de amigos. Hay mentirosos que son elocuentes, ingeniosos e inteligentes, que cuando mienten son profesionales, es imposible detectar la mentira. Dominan el uso de la palabra y conocen a la perfección a las personas que los escuchan.

    Pero tarde o temprano nadie les termina creyendo a los mentirosos, porque, aunque en su mente su intención nunca fue lastimar, terminan causando más daño del que estaban preparados para manejar.

    El castigo más grande que un mentiroso puede tener es que aún cuando dicen la verdad, ya nadie les cree. Los mentirosos cavan su propia tumba, mienten, se creen sus propias mentiras y finalmente terminan haciéndose mucho daño a sí mismos, más que a los demás.

    Además el mentir suele en ocasiones ser muy complicado, ya que cuando mentimos hay momentos en el cual no recordemos lo que en realidad le dijimos a esa personas y por ende el resultado por mentir, suele traer graves consecuencias.
     
    Pull quote: “La mentira tiene fecha de caducidad, al  final todo se descubre y al mismo tiempo la confianza muere para siempre”

  • Un buen padre…

    La paternidad es el trabajo más antiguo del mundo, la vocación con más retos y probablemente con el sueldo más bajo. Una labor que nunca termina. Ser padre es sin duda el rol, más difícil y más importante que una persona pueda tener. El amor, generosidad, paciencia y la protección de un padre, aunado con la capacidad de perdón incesante, así como el entendimiento profundo de los valores y las necesidades individuales de cada hijo, hacen que cada padre pueda y sepa servir de guía y de ejemplo para que sus hijos sean buenos seres humanos.

    Un buen padre es una persona satisfecha y agradecida con la vida que sabe valorar y puede compartir lo que tiene. Es la persona que sabe reconocer las fortalezas y las debilidades de sus hijos. Entiende lo que ellos necesitan para que puedan crecer como seres independientes, seguros y estar contentos.

    Un buen padre, tiene una relación única con sus hijos, no es la persona perfecta e infalible que nunca se equivoca o que sabe más que los demás. Ni siquiera se trata de una persona que da todo lo que sus hijos le piden. De hecho, hay ocasiones en las que ni siquiera les puede dar lo que necesitan y sin embargo, puede seguir siendo un padre extraordinario.

    Ser un buen padre, se refiere a la calidad de la relación que se crea entre padre e hijo, tiene que ver con tiempo y la atención que le dedica a sus hijos.

    Un buen padre, es una persona que está presente en cada momento de la vida. No necesita ser millonario, o tener títulos universitarios, ni siquiera se refiere a ser una persona exitosa o ser un visionario emprendedor que tenga grandes negocios.

    Para ser un buen padre, se necesita tener tiempo y quererlo compartir con sus hijos, tener la capacidad de entender a sus seres queridos, con el fin de poderlos guiar y ayudarlos a que ellos conviertan en personas responsables e independientes y puedan encontrar su propia felicidad.

    Ser un buen padre es ser la mejor versión de uno mismo con el fin de vivir en paz y armonía con la vida. Es tener la tranquilidad de saber que los hijos tienen un buen ejemplo, ya que ellos procuran ser la mejor versión de sí mismos.

    Ser un buen padre, es ser una persona que deja una huella y un legado en este mundo.
    Por tal razón, a todos aquellos buenos padres, queremos desearles un gran día. Que disfruten en compañía de todos sus hijos y asimismo agradecerles su dedicación, esfuerzo, tiempo  y consejos, ya que gracias a ellos se forman mejores individuos en nuestra sociedad.

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