Martes, 12 Noviembre 2019
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Confianza equilibrada

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El tema de la confianza es algo muy importante, creo que de alguna manera es algo que debe estar incluido en cualquier relación, no importa si es la confianza de un padre hacia un hijo, en la relación de nuestro matrimonio, el maestro en un alumno o el jefe hacia a un empleado. Debo decir que la confianza es algo muy importante en tema de relaciones.
¿Qué tan importante es la confianza en ti o el confiar en otra persona? Quizás esta sea la interrogante que debemos hacernos diariamente, ante cualquier circunstancia.
Confianza se define como la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo o de algo. Hay miles de frases a cerca de la confianza pero el escritor Frank Sonnenberg, expresó “La confianza es como la presión sanguínea. Es silenciosa, vital para la salud, y si se abusa de ella puede ser mortal”.
La confianza no es algo que no se compra en una farmacia o si se pierde se recupera fácilmente, sino es una manera de vivir y adquirir de la otra persona. Para muchos en estos días es muy complicado confiar en alguien debido a que es muy fácil traicionar, no valorar o inclusive abusar de ella.
 El confiar en nosotros es algo que te mantendrá positivo y podrás lograr muchas cosas, pero el confiar en otros te llevará a ser exitoso y construir juntos un mejor futuro.
Un día en la ciudad de Nueva York  se construyeron dos rascacielos impresionantemente altos, a treinta metros de distancia uno del otro. Un famoso equilibrista tendió una cuerda en lo más alto de estos edificios gemelos con el fin de pasar caminando sobre ella. Antes dijo a la multitud expectante: -"Me subiré y cruzaré sobre la cuerda, pero necesito que ustedes crean en mí y tengan confianza en que lo voy a lograr"...
- "Claro que sí" - , respondieron todos al mismo tiempo. Subió por el elevador y ayudándose de una vara de equilibrio comenzó a atravesar de un edificio a otro sobre la cuerda floja. Habiendo logrado la hazaña bajó y dijo a la multitud que le aplaudía emocionada: -"Ahora voy a pasar por segunda ocasión, pero sin la ayuda de la vara. Por tanto, más que antes, necesito su confianza y su fe en mí". El equilibrista subió por el elevador y luego comenzó a cruzar lentamente de un edificio hasta el otro. La gente estaba muda de asombro y aplaudía. Entonces el equilibrista bajó y en medio de las ovaciones por tercera vez dijo: - "Ahora pasaré por última vez, pero será llevando una carretilla sobre la cuerda... Necesito, más que nunca, que crean y confíen en mí".
La multitud guardaba un tenso silencio. Nadie se atrevía a creer que esto fuera posible... -"Basta que una sola persona confíe en mí y lo haré"-, afirmó el equilibrista. Entonces uno de los que estaba atrás gritó: -"Sí, sí, yo creo en ti; tú puedes. Yo confío en ti...".
El equilibrista, para certificar su confianza, le retó: -"Si de veras confías en mí, vente conmigo y súbete a la carretilla...".
La confianza en alguien no se trata solamente de aplaudir o decirlo, se trata de apoyarlo, cultivar y creer en esa persona. La relaciones crecen en base de confianza y si queremos ser verdaderos líderes o tener una relación exitosa y ejemplar debemos a aprender a confiar en el trabajo o las funciones de los demás, pero si alguien confía en ti, no debes abusar de esa confianza sino hacer lo posible para seguir cultivándola y valorándola.

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  • Tu vida puede cambiar

    Muchas veces las situaciones de la vida producen cambios que ni siquiera esperamos. Cambios en nuestra actitud, en la forma en que vemos el presente y/o en las decisiones que haremos para nuestro futuro.

    Pero, para que las cosas cambien en tu vida tienes que cambiar tu forma de pensar. Cuando modificas la forma como recibes la información, transformas tus reacciones ante lo que sucede. Este proceso se inicia dentro de uno mismo, aceptando las debilidades, confrontando los miedos y luchando contra las creencias que limitan o paralizan.

    En corto, hay que redirigir los pensamientos y cambiar la forma de pensar para poder avanzar y vivir mejor. Desafortunadamente no es tan fácil cambiar y obtener los resultados deseados.

    No hay remedios inmediatos y el camino requiere mucho valor, flexibilidad, compasión propia y sobre todo determinación para poder cambiar la forma de pensar. Para cambiar los pensamientos hay que entrar a ese temido cuarto obscuro que es tu mente y confrontar tus ideas que solo te han limitado.

    Esto es un reto que no muchos están dispuestos hacer y que algunos, no saben que es posible. Esa lucha con uno mismo, tan difícil e incómoda, es precisamente la batalla que libera y permite el cambio y la superación personal. La vida es buena. Toda persona merece ser feliz. Todos tienen la posibilidad de encontrar y crear oportunidades para vivir mejor. No importa si la vida es injusta, ni siquiera te concierne cuánto tienen o como se ven los demás.

    Tú tienes la fortaleza dentro de ti para dejar de conformarte con lo que tienes y cambiar tus resultados. Tú puedes encontrar nuevas ideas reemplazando lo que hasta ahora no te ha ayudado a vivir en paz y armonía. Busca la bondad en las personas, hasta en las que te caen mal. Reconoce que tú y solo tú puede tomar la decisión para planear tu vida. No dejes que el destino te imponga el camino. No busques culpables de lo que te sucede, más bien cambia la perspectiva de lo que te está sucediendo y aprovecha la situación para realizar un cambio positivo en tu vida.

    Cuando comienzas a cambiar las verdades que rigen tus creencias y te enfocas en crear oportunidades, cuando aceptas que la vida es buena y tienes el derecho de ser feliz, tus pensamientos se convierten en realidades. Tu mente busca el equilibro, la salud emotiva y el éxito será tuyo. Recuerda nadie te debe nada. Tú tienes lo que tú haces por ti. Resetea tu mente, aprende a pensar positivo y deja de ser víctima del mundo que tú solo te has creado.

  • Aprender a quererse y respetarse

    En octubre diversas organizaciones se unen al mes de la concientización sobre la Violencia Doméstica, una problemática que afecta a mujeres, hombres y niños. Como muchos sabemos, existen muchas maneras de sufrir esta situación, ya sea física, psicológica, sexual, verbal, simbólica, etc.

    En esta ocasión queremos hablar del abuso verbal, el cual es uno de las más comunes actualmente y que se experimenta en diversos ámbitos sociales. 

    Vivir con abuso verbal es un problema muy común y difícil de tratar. Cuando se vive en un ambiente agresivo, uno tristemente cree, que esa es la única manera de vivir. Las personas que lastiman, generalmente son los seres cercanos familia, amigos, vecinos o colegas de trabajo (jefes, superiores, etc.) porque sienten que tienen el derecho de decir lo que creen es necesario insisten que "te quieren o te dicen las cosas por tu bien". Cuando una persona se siente criticada constantemente, se acostumbra a escuchar un lenguaje rudo, injusto y tóxico.

    Con el pasar del tiempo hasta hace suyo aquello que escucha. Esas falsas creencias, impactan profundamente el alma, causando dolor, miedo y una frustración terrible.

    Parecería que el abusador disfruta su forma de ser, que su manera de ver la vida es la correcta. No reconoce que su comportamiento agresivo causa dolor. Utiliza justificaciones y se auto convence de que la otra persona no sabe, no entiende, necesita ayuda, es él, el único que tiene la razón. En una situación de abuso emotivo no se trata de encontrar quién es el culpable para castigarlo, ya que lo único que se logra es perpetuar el círculo agresivo, que solo busca poder para imponerse.

    Para sanar y dejar de sufrir por humillaciones irracionales, es necesario reconocer que nadie te puede lastimar si tú no lo permites. Hay que saber que hay diversos puntos de vista, los cuales pueden ser interesantes y diferentes al propio. Los gritos y las humillaciones son un reflejo de las carencias del otro, nunca son un problema propio.

    La persona que se siente humillada y lastimada debe separar el tono de voz del mensaje y la persona del mensaje que se escucha. Reconocer el valor, si lo hay, y desechar todo lo innecesario. Tener amor propio y dignidad, no es un camino fácil cuando se vive en un ambiente hostil, pero es la mejor opción para vivir sanamente.

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    Todo el tiempo estamos expuestos a cometer errores, ya sea en el área laboral, escuela o quizás en la familia. Las decisiones no siempre serán fáciles y en ocasiones nos llevarán a equivocarnos. Sin embargo, debemos a aprender a enfrentar las consecuencias y ser humildes para aprender y corregir. 

    Estar consciente de las consecuencias y del daño que se ha causado y ser humilde para saber que por más incómoda que sea la situación, hay que saber disculparse y buscar una buena solución. Tú no eres los errores que haces, eres mucho más que eso. No tienes por qué cargar a tus errores ni por qué juzgarte en base a lo que hiciste.

    Tú tienes la posibilidad de arreglar (casi) cualquier situación que has dañado. Los errores son grandes maestros si aprendes a escucharlos. El problema más grande que hay es que muchas personas tienen tanto miedo a enfrentar el error que hicieron que cuando se equivocan, piensan que han hecho algo impresionantemente mal, que han fracasado y que lo han arruinado todo. Sin darse cuenta que una equivocación es solo una equivocación. Cuando esta se reconoce rápidamente, se le puede editar haciendo ajustes necesarios para continuar lo que se tenga que corregir. 

    Los errores son necesarios y nadie se salva de estos, la cuestión como todo, es la actitud con la que se enfrentan y se superan. Por tal motivo, no debemos permitir que los errores determinen nuestro futuro, más bien tratar de que, estos nos ayuden a ser mejores.

    No se trata de justificar malas decisiones, ni las equivocaciones mayores que pueden llegar a crear consecuencias irreparables. En la mayoría de los casos, se puede decir que los grandes errores y los problemas que parecen no tener arreglo, se iniciaron en una pequeña e insignificante equivocación que se descuidó y se convirtió en un resentimiento mayor.

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